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Una piedra en memoria de Victoriano, el vecino de las Rozas de Valdearroyo víctima en Mauthausen

La primera stolperstein, piedra de la memoria, que se instala en Cantabria rendirá homenaje a un vecino de Las Rozas de Valdearroyo que murió con 28 años en el campo de concentración de Gusen (Mauthausen) en 1941. El Ayuntamiento instalará el próximo 7 de agosto la pequeña placa conmemorativa -muy común en Europa para evocar a las víctimas de los nazis- en memoria de Victoriano Estayalo Montes.

La instalación es significativa por ser la primera stolperstein, que se traduce como piedra de tropiezo para que quienes la contemplen se detengan un instante y recuerden a quienes sufrieron la barbarie y la intolerancia. Precisamente bajo el lema `Para que su nombre no tropiece en el olvido', el municipio gobernado con mayoría absoluta por el Partido Popular rinde tributo a su vecino nacido en 1913 y exiliado en Francia desde 1939.

La decisión de Las Rozas de Valdearroyo choca con la negativa de otro ayuntamiento cántabro, el de Rionansa, también gobernado por el Partido Popular que el año pasado se negó a colocar una placa pública a Donato de Cos, un vecino del pueblo que fue asesinado por los nazis en agosto de 1941 también en el campo de concentración de Gusen después de pasar por Mauthausen. El hijo mayor de la víctima, Maximino, tenía entonces 103 años y antes de morir albergaba el deseo de ver reconocida la memoria de su padre, quien combatió a los alemanes en el ejército francés después de exiliarse de España tras la Guerra Civil.

El Pleno se negó por los antecedentes republicanos de la víctima de los nazis que, a juicio del alcalde de la localidad, le inhabilitan para ser merecedor de un reconocimiento público por luchar contra el fascismo alemán. Maximino murió meses después sin ver cumplido su deseo de que Rionansa reconozca a su padre asesinado en Mauthausen.

Un panadero republicano

Victoriano era un panadero que se afilió a las Juventudes Socialistas Unificadas y que al estallar la Guerra Civil se alistó voluntario en las milicias para defender la República. La última vez que sus familiares le vieron con vida fue el 1 de mayo de 1937 en la estación de tren de Santander. Tenía 23 años y se encontró fortuitamente con su hermana Herminia que esperaba un tren a Reinosa.

En agosto el ejército franquista le hizo prisionero y le obligó a trabajar como mano de obra esclava en León y después en Lérida. Una noche, junto a otros compañeros, se escapó, cruzó el río Segre y se pasó al frente republicano. Ascendió a teniente y tras la derrota en la batalla del Ebro e inició el camino al exilio junto a miles de españoles.

Ya en Francia estuvo prisionero en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer y posteriormente se alistó en la Compañía de Trabajadores Españoles del Ejército francés hasta que en junio del 40 fue capturado por los alemanes en Dunkerque y enviado a Mauthausen. Cuenta su sobrino Fernando Rodríguez Estalayo que allí recibió el uniforme a rayas, un triángulo azul de apátrida con una S de spanier (español) y el número de identificación 5160.

Victoriano dentro del campo trabajó como panadero, pero fue sorprendido por los guardianes entregrando a sus compatriotas pequeñas cantidades de pan. Por eso fue internado en Gusen, el subcampo de exterminio de Gusen donde acabó sus días al poco de llegar. Tenía 28 años.