Los vecinos de Rucandial denuncian presiones de Real de Piasca para comprar sus casas: “Tienen mucha prisa”
“Tienen mucha prisa”, comenta una vecina de Rucandial, el barrio de Santander con sentencia de muerte tras el anuncio de un proyecto inmobiliario de un promotor privado que planea edificar una miniciudad de casi 8.000 viviendas sobre sus 35 casas.
Mientras tanto, un grupo de jóvenes y niños van colgando carteles contra el proyecto en los postes y los cercados. De las ventanas cuelgan pancartas escritas a mano sobre lienzos blancos, amarradas a las cercas que rodean las casas. Las fachadas gritan 'No al pelotazo urbanístico', 'Rucandial no se vende' y una de sus mayores revindicaciones: 'Por las mañanas nos gusta ver las vacas', porque el barrio está hecho de casas de pueblo y 'praos'.
Cuando uno se baja de la línea 13 del autobús municipal -pasa cada media hora- se siente el aroma de lo rural, de los animales y los pastos. Silencio, tranquilidad y unas vistas privilegiadas. Hacia el norte se ve el mar y desde otros puntos cardinales asoman los Picos de Europa. Una gran lengua verde salpicada de casas individuales con terreno, algunas en hilera formando calles con aceras recién renovadas. Otras más dispersas, de algunos otros habitantes del barrio que hasta ahora apenas se frecuentaban.
Desde que se desveló hace menos de una semana que el Gobierno de Cantabria apoya recalificar y expropiar su barrio vía PSIR (la figura administrativa de Plan Singular de Interés Regional), los acontecimientos se precipitan con celeridad.
Asustan a la gente que se puede ver presionada para firmar un acuerdo demasiado rápido
La única ayuda ha venido de los vecinos de Peñacastillo. La Asociación Virgen de Loreto se puso en contacto con la promotora del PSIR, Real de Piasca, que a través de un representante les ha informado que van a recibir cartas certificadas de la empresa privada, presumiblemente comunicando el derribo de su casa o la oferta que les hacen a cambio de ella. Los afectados, una gran familia que se ha unido desde el primer día en la desgracia, han decidido devolverlas. No piensan abrir los sobres. Menos, cuando hasta ahora no tienen ninguna información oficial de las consecuencias del PSIR que avala el Ejecutivo de Buruaga.
Al tiempo, desde la promotora se les ha remitido por correo electrónico un listado de las referencias catastrales y direcciones de las casas y las fincas que se van a expropiar. 'Listado de viviendas y otros inmuebles no propiedad de Real de Piasca afectados por la delimitación inicial del PSIR', dice el encabezamiento del documento.
El concepto de 'inicial' ha despertado mayores recelos entre los vecinos sobre la operación y temen que finalmente haya más perjudicados. “Ellos mismos han dicho a la asociación de Peñacastillo que están abiertos a que sean 60 las viviendas expropiadas finalmente”, advierte un afectado de Rucandial. Esto supondría más del doble de las inicialmente anunciadas. Por ahora, la lista negra suma 35 casas y otros diez inmuebles en otro listado anexo del documento que les han facilitado.
“Aquí no ha venido nadie”
Los vecinos se han movido rápido, se han puesto en contacto con los medios de comunicación, han colgado pancartas y carteles reivindicativos y han escrito un correo electrónico a la alcaldesa de Santander. Gema Igual les ha respondido diciendo que se reunirá con ellos cuando tengan una directiva que les represente. Este sábado han celebrado una reunión para formar su propia Asociación de Vecinos Afectados por el PSIR Bosques de Santander con diferentes grupos de trabajo para organizar la batalla contra el PSIR. Estará presidida por Luis Díaz y Andrea Oria será la portavoz. Mientras tanto, a pesar de alarma desatada, “aquí no ha venido a nadie”, se quejan.
Que vengan Buruaga o la alcaldesa y expliquen en qué condiciones se va a hacer ésto
“Que vengan Buruaga o la alcaldesa y expliquen en qué condiciones se va a hacer ésto”, reclama Andrea, una de las vecinas que lidera la oposición al proyecto. “Porque que nos tiren la casa para hacer un hospital puede ser lógico, pero ¿para hacer pisos justo sobre nuestras casas con todos los praos que tiene el promotor? Eso no”, advierte.
Lo primero que sorprende y enfada a los vecinos es cómo es posible que sin haberse movido ni un papel oficial, ya “hay un señor intentando negociar con cada vecino de forma individual”, denuncia una afectada. Helio. Un personaje sin apellido que se ha convertido en el único interlocutor en este amargo proceso que, por otro lado, todavía no ha empezado a tramitarse.
Por ahora, es únicamente una infografía presentada en el periódico local El Diario Montañés y avalada por el Gobierno de Cantabria que espera que “en días o en semanas” –ha dicho el consejero de Vivienda, Roberto Media– Real de Piasca registre oficialmente la petición de un PSIR para empezar a tramitar el macroproyecto inmobiliario en el barrio Rucandial de Santander.
“Hacen amenazas un poco elegantes”, explica una vecina. Si no aceptan sus propuestas de compensación económica, les dicen que habrá que expropiar sus casas con un justiprecio o ir a una Junta de compensación donde, el propietario mayoritario, Real de Piasca, podrá imponer su voluntad. “Asustan a la gente que se puede ver presionada para firmar un acuerdo demasiado rápido sin que ni siquiera esté aprobado oficialmente el proyecto”, considera Andrea. Tampoco hay nadie que les asesore y les defienda de esta operación.
“Hay bastantes personas, sobre todo mayores, que tienen miedo y piensan que si no venden rápido se van a quedar sin nada. Quieren que las vendan antes de tiempo para ahorrarse muchos trámites y problemas”, calcula otra vecina. “El Partido Popular dice que defiende la propiedad privada, pues mira tú”, censura esta propietaria en alusión al apoyo al PSIR del Gobierno de Cantabria.
Presiones y ofertas individuales
Los vecinos cuenta que Helio ha pedido a la Asociación de Vecinos Virgen de Loreto de Peñacastillo que les ponga en contacto con ellos, los afectados por la expropiación. 35 casas y algunas parcelas más, aunque se ha sembrado mayor inquietud cuando, según los testimonios de algunos afectados, el representante de la empresa presuntamente ha dicho que el proyecto no es exactamente el mismo que el del plano publicado en el periódico local El Diario Montañes. La única referencia gráfica que hay de la macro operación inmobiliaria que, incluso la alcaldesa de la ciudad, Gema Igual, dice desconocer. “Su idea es destrozar toda la zona”, suspira otro vecino.
Algunos afectados por la línea roja del PSIR de Real de Piasca están recibiendo llamadas para hacerles ofertas de compra de manera muy insistente. Los vecinos se sienten presionados por la promotora y muestran su extrañeza: “¿Cómo han podido conseguir nuestros contactos?”, se preguntan. Dicen que la promotora quiere negociar de forma individual con cada uno de ellos, pero ellos dicen que el barrio es de todos “y lo tenemos que salvar juntos”, asegura Andrea Oria, que se ha convertido en portavoz de la nueva asociación de vecinos. Ella es la sexta generación familiar que habita el barrio.
Una de las vecinas que “por ahora” no está afectada -“seguro que mi casa cae en la segunda fase”, advierte- ha contado hasta el número de solares vacíos que hay en Santander para ediificar: 353 que ya tienen suministros. “Ahí pueden construir sin echar a nadie de su casa”, remacha.
“No puede jugar con mi casa, esto es Cantabria, esto siempre ha sido un 'prao' y nos gusta vivir en esta tranquilidad”, aduce Andrea. Una tranquilidad que se ha quebrado desde el fatal anuncio del PSIR. “No van a poder mejorar la vivienda y la calidad de vida que tenemos”, valora otro afectado.
“No somos ocupas, pero tenemos el sentimiento de que nos están ocupando a nosotros”, ironizan.