Permitidme soñar
El 31 de marzo de 2020 estuvo lloviendo casi todo el día en mi pueblo, en Miguelturra. Una lluvia suave, constante y que, a veces, se mezclaba con rayos de sol. Y, por la noche, también llovía, ayudándome a conciliar mejor el sueño escuchando las gotas caer. Una gran noticia que contribuye a paliar la sequía, al menos por un día.
Desde mi ventana no pude ver los arcoiris que se formaron en el cielo en ese baile de agua y luz, aunque otras personas sí que los vieron y fotografiaron. La plácida música de las precipitaciones de estos últimos días de marzo de 2020 me ha inspirado para soñar con esperanza para el futuro. Tengo motivos para soñar con un mundo mejor. Sólo hay que recordar que este mismo año 2020, que tan nefasto está siendo por el COVID-19, se ha conseguido curar el sida.
Estos son algunos de mis sueños llenos de esperanza: