Agricultura incluye al término municipal de Albacete como zona productora de la Denominación de Origen la Mancha

La Consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha ha publicado una resolución en la que amplía la zona geográfica que abarca la Denominación de Origen Protegida (DOP) la Mancha, para incluir al término municipal de Albacete.

Se acaba de aprobar la modificación del pliego de condiciones de los vinos bajo el paraguas de esta figura de protección. El cambio responde a una petición que realizó el pasado mes de diciembre de 2025 la organización interprofesional del Consejo Regulador de la Denominación de Origen la Mancha y se comunicará al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

De esta forma, esta figura de protección abarca “una región natural e histórica” de la comunidad autónoma y que ocupa la parte norte incluyendo ahora el término municipal de Albacete de la provincia de Albacete, la parte sur y sudoeste de Ciudad Real, la parte este de Toledo y la parte sudoeste de la provincia de Cuenca.

Los vinos de la DO la Mancha

El texto detalla las normas de producción, los rendimientos máximos por hectárea y las características analíticas que deben cumplir las distintas categorías de vino de una denominación de origen que produce vino, vino de licor (mistela), espumoso, vino espumoso de calidad y vino de aguja.

La elaboración de los vinos blancos, rosados y tintos amparados se realizará exclusivamente con las variedades autorizadas: Airén, Bobal, Cabernet Sauvignon, Garnacha Tinta, Macabeo - Viura, Syrah, Tempranillo y Cencibel Verdejo.

Además, no está permitida la mezcla de variedades blancas con tintas y el Índice de Transformación máximo será de 74 litros de vino por cada 100 kilogramos de uva.

Se establecen directrices estrictas sobre el etiquetado y envasado en origen para garantizar la calidad y trazabilidad del producto. De hecho, hay “razones técnicas y de calidad” para exigir que el envasado se realice dentro de la zona de producción delimitada. El envasado no se considera un simple proceso logístico, sino la última fase de la elaboración del vino, ya que incluye prácticas enológicas complementarias como filtración, estabilización y correcciones que afectan las características específicas del producto.

Por otro lado, el embotellado en origen permite un control directo de la operación por parte de los organismos pertinentes. Se busca evitar los riesgos del transporte, como la oxidación y el estrés térmico, factores que podrían deteriorar la estabilidad y las características físico-químicas y organolépticas del vino.