Manuel Antonio Serrano de la Cruz, geógrafo: “El paisaje conserva huellas de siglos de actividad pastoril”

José An. Montero / Samuel Quiñones

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El paisaje rural conserva muchos rastros materiales de siglos de actividad pastoril. En muchas ocasiones, hemos perdido las claves para leer este “libro” que atesora el conocimiento de siglos de adaptación al medio. El profesor titular de Análisis Geográfico Regional de la UCLM, tituló su ponencia en Trashumancias 2.6 'Rastros que se desvanecen, el legado pastoril en el paisaje', una intervención que abrió el libro del paisaje del Campo de Montiel.

Sabinares aclarados, vías pecuarias, lindes de piedra seca, corrales o majadas son huellas visibles del pastoreo extensivo. Manuel Antonio Serrano de la Cruz da algunas claves que ayudan a leer este libro que es el paisaje, donde muchas de esas formas siguen ahí aunque hayan perdido uso o reconocimiento social. La desaparición progresiva de construcciones y caminos ganaderos menores está vinculada al abandono y al desuso. Un conocimiento en riesgo que ha sido acumulado históricamente por los pastores, “personas totalmente adaptadas al medio”, y que relaciona patrimonio pastoril, desarrollo rural y procesos actuales de despoblación.

Pocos lugares mejor que este Museo Etnográfico y Etnológico “Memoria de lo Popular” de Viso del Marqués para conversar con este geógrafo manchego sobre paisaje y patrimonio construido. Sobre “Los paisajes, los que están en el territorio, los que aparecen en forma de manifestaciones territoriales, en forma de paisajes, en forma de distintos tipos de vegetación y después el patrimonio cultural material, representado fundamentalmente por construcciones en piedra seca”.

Su mirada geográfica parte de una lectura amplia y material del paisaje, entendiendo que cualquier espacio rural es el resultado de múltiples capas superpuestas de actividad humana, condiciones naturales y usos históricos. “En geografía lo que tendemos es a intentar leer el territorio con todos los agentes que interactúan en él”, explica durante la entrevista, antes de enumerar los elementos que intervienen en esa comprensión. “Se necesita conocer el medio físico y natural, integrado por el relieve, el clima o la vegetación, pero también cuáles son todas las articulaciones humanas que terminan confluyendo en la comprensión de un territorio”.

El patrimonio cuando se deja de usar, cuando la funcionalidad a la que estaban sometidas antes deja de tener uso en la actualidad, tiende a su desaparición porque se dejan de usar y porque poco a poco son menos conocidas

Habla de monte aclarado, de vegetación transformada por siglos de manejo ganadero y de construcciones dispersas por zonas de pasto. Los sabinares aclarados del Campo de Montiel son un ejemplo para explicar cómo determinadas formas del paisaje siguen mostrando rastros directos de actividad pastoril porque “nos están poniendo de manifiesto que en ese territorio hubo una actividad pastoril muy importante”.

Y como los sabinares aclarados, también podemos encontrar lindes de piedra seca, majadas circulares, cerramientos ganaderos, áreas de pastos naturales o caminos abiertos por el tránsito del ganado. El paisaje es el resultado de una acumulación de usos. “El paisaje al final es como un libro. Las páginas las va escribiendo el tiempo a través de las actividades que se han ido sucediendo en un territorio determinado. Hay huellas de unos usos que son actuales y que están en vigor en estos momentos. Hay otros usos que, sin embargo, van quedando poco a poco aletargados o poco a poco en desuso”.

“Una herencia, un legado que hay que saber mirarlo desde el punto de vista de la mirada pastoril”, porque desde la mirada contemporánea muchos elementos aparentemente naturales son resultado directo de la actividad ganadera extensiva. Ramas cortadas, presión de pastoreo y transformaciones acumuladas durante siglos van dejando sus huellas.

Una de estas huellas acumuladas son las vías pecuarias. “Un elemento fundamental. Son un elemento trascendental que ha articulado la trashumancia y buena parte de toda la actividad pastoril extensiva”. Y aquí, Manuel Antonio Serrano resalta la importancia de las vías menores, que corren un mayor riesgo de desaparición que las Cañadas Reales.

Como es lógico, “el patrimonio cuando se deja de usar, cuando la funcionalidad a la que estaban sometidas antes deja de tener uso en la actualidad, tiende a su desaparición porque se dejan de usar y porque poco a poco son menos conocidas. Lamentablemente empiezan a desvanecerse y a desaparecer poco a poco”. Muchas de estas arquitecturas siguen físicamente presentes, aunque cada vez resulten menos visibles fuera de contextos especializados.

A lo largo de la historia, “la ganadería ha sido una fuente de riqueza fundamental durante siglos y constituyó una fuente de poder y de influencia realmente importante, no solamente por la importancia que llegaban a tener los animales, sino por la importancia que llegaban a tener algunos de sus productos, especialmente la lana”, explica el geógrafo. “Antes de que existiera una articulación agrícola en el mundo rural, era la ganadería la que fundamentaba esencialmente toda la actividad”.

Una herencia, un legado que hay que saber mirarlo desde el punto de vista de la mirada pastoril

Muchas de estas huellas, como la piedra seca, han sido declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO en el año 2018. Un reconocimiento que debe ir acompañado, según su opinión, de “más esfuerzos de lo que actualmente se están haciendo para poder conservar ese legado y que esos rastros que poco a poco se están desvaneciendo no terminen por desaparecer por completo”.

Centrándose en el Campo de Montiel, Serrano habla de la importancia histórica de la ganadería en la comarca y de las líneas de investigación abiertas desde el Centro de Estudios del Campo de Montiel. “Es un centro que está especialmente interesado en apostar por esta revitalización de carácter cultural y por el mejor conocimiento del territorio del Campo de Montiel”. Algo imprescindible, porque “el Campo de Montiel es un territorio que debe mucho a la importancia trascendental que tuvo el desarrollo de la ganadería”.

Manuel Antonio Serrano de la Cruz, profesor titular de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Castilla-La Mancha, impartió el 16 de mayo en el Museo Etnográfico y Etnológico “Memoria de lo Popular” de Viso del Marqués la ponencia 'Rastros que se desvanecen: el legado pastoril en el paisaje', dentro del programa formativo de Trashumancias 2.6, iniciativa impulsada por la Cátedra UCLM-Diputación de Cuenca de Oportunidades frente al Reto Demográfico y vinculada al proyecto Aula Albura, financiado por el Ministerio de Cultura.