Qué ocurre cuando los menores no acompañados cumplen 18 años: así ha conseguido un proyecto buscarles trabajo
La Fundación Raíces trabaja desde 1996 apoyando, acompañando y defendiendo los derechos de los niños y niñas que llegan a España sin padres ni tutores. Es decir, los menores no acompañados, sin protección familiar. Se centra en su defensa jurídica, sobre todo cumplen la mayoría de edad y dejan de contar con la tutela de las administraciones públicas.
Pero fue hace 15 años, en 2011, cuando detectó un auténtico filón en el sector de la hostelería y la gastronomía. Así nació ese año ‘Cocina Conciencia’, un proyecto en el que esta fundación ayudaba a encontrar trabajo a los y las jóvenes que cumplían su mayoría de edad y necesitaban un empleo para poder seguir con sus vidas.
Lo cuenta María Areces, coordinadora de ese programa y del que posteriormente emanaría, en 2021, ‘Empleo Conciencia’, cuando comenzaron a implicar a otros sectores empresariales del mercado laboral para incorporar a jóvenes de entre 18 y 26 años que anteriormente habían estado bajo tutela administrativa.
Este último proyecto ha recibido uno de los premios de la Convocatoria Solidaria BBVA Futuro, dotado con 72.000. Se centra en el acompañamiento de 15 jóvenes para su inserción laboral en Madrid y Cuenca. El objetivo: encontrar empresas que ofrezcan su primera oportunidad laboral a personas en situación de vulnerabilidad.
“Aprender haciendo”
El proyecto 'Empleo Conciencia' de la Fundación Raíces, entidad que también ha ayudado en el proceso de regularización de migrantes recientemente finalizado, centra todos sus esfuerzos en enseñar un oficio y encontrar trabajo a jóvenes que acaban de salir del sistema de protección de menores.
El objetivo es conseguir que “no se queden en la calle” mediante el método “aprender haciendo”, donde las empresas colaboradoras les enseñan un trabajo directamente en el puesto. Esta iniciativa contempla también la cobertura de las necesidades básicas: apoyo económico para vivienda y comida mientras empiezan a trabajar.
En Castilla-La Mancha, cuenta la coordinadora del programa, hay “mucho potencial” para este proyecto, tanto por el mercado laboral como por las ciudades y grandes municipios en los que buscar trabajo para estos jóvenes.
En el caso de Cuenca, su elección vino determinada por el Centro de Innovación Territorial (CIT) ubicado en la provincia y perteneciente al Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITECO) con el objetivo de luchar contra la despoblación.
“Vimos que era una zona mucho más barata a nivel vivienda, tanto en la capital provincial, como en otros núcleos como Tarancón o Iniesta. Porque acompañamos no solo para buscar un trabajo, sino para que puedan tener una buena calidad de vida, con recursos e independencia. Si pueden ahorrar y vivir en buenas condiciones, es más fácil que se queden en ese trabajo”, precisa María Areces.
Con ello, la Fundación Raíces también ha querido “descentralizar” su trabajo en Madrid, apostando por zonas rurales donde estos jóvenes también pueden encontrar oportunidades laborales y vivienda accesible.
Mapeo de la provincia de Cuenca para encontrar nichos de empleo
Actualmente, en ‘Empleo Conciencia’ están realizando un mapeo de la provincia de Cuenca para detectar zonas y empresas que ofrezcan esas oportunidades. A mediados de este mes de julio iniciarán conversaciones con el CIT de la provincia para trabajar juntos en esas labores de acompañamiento.
Los nichos de mercado son muy variados. El champiñón, la recogida del ajo, la industria cárnica, la fontanería y también el sector de la hostelería son sectores potenciales para que estos jóvenes encuentren un trabajo.
Explica la coordinadora que es importante tener en cuenta las circunstancias de estas personas. “No tienen carné de conducir, necesitan un lugar donde desplazarse no les suponga un problema y donde haya un mínimo de servicios básicos y de vida social, porque es muy importante que generen amistades, y estén en un entorno en el que puedan desenvolverse y arraigarse”.
Para el proyecto premiado por BBVA, el objetivo es conseguir 15 oportunidades laborales tanto en Madrid como en Cuenca, que la Fundación Raíces ya está buscando, también en alianza con otras entidades que operan en el ámbito rural, o incluso con particulares, con el objetivo de conseguir vivienda para los jóvenes.
La trayectoria de la Fundación Raíces les avala. Desde 2010, ha conseguido más de 800 oportunidades laborales a través de 272 empresas, en 16 sectores diferentes, y en todas las comunidades autónomas. En total, han sido más de 600 chicos y chicas acompañadas, porque en algunos casos, les han ofrecido más de una oportunidad laboral.
“No les decimos que deben trabajar en algo y ya está. El acompañamiento implica tener en cuenta sus preferencias, que puedan desarrollar una autonomía y también sus habilidades para unos sectores u otros”.
Con ello, han conseguido atender a unos 200 chicos y chicas anualmente, consiguiendo hasta un centenar de oportunidades laborales al año. Estos datos demuestran que el proyecto ha ido creciendo desde sus inicios y ahora confían en seguir haciéndolo con la dotación de BBVA.
“Cada año aumento el número de chavales que estamos atendiendo y eso sucede porque también crecen las oportunidades laborales y cada vez más empresas confían en nosotros. Ese es el trabajo que también vamos a desplegar en Cuenca y creemos que también será un éxito”, concluye.