GUADALAJARA
Homenaje en Bustares a quienes combatieron el devastador incendio de La Mierla
La localidad de Bustares ha rendido homenaje a todas las personas que trabajaron para proteger este municipio de la Sierra Norte de Guadalajara durante el devastador incendio de La Mierla, en Guadalajara, que calcinó más de 33.000 hectáreas, parte de ellas en el término municipal de este pueblo en el que viven
El acto se celebraba este domingo 16 de agosto para descubrir una placa conmemorativa y sirvió también para reconocer de manera especial a los vecinos y vecinas que decidieron permanecer en el pueblo y colaborar, junto a los equipos de emergencia, en las labores de extinción.
El homenaje se realizaba cuando se cumple un mes del inicio del incendio y destacó el trabajo del cuerpo de bomberos forestales, la Unidad Militar de Emergencias (UME) y de todos los cuerpos y organizaciones que participaron en la lucha contra un incendio de enormes dimensiones. Pero el protagonismo estuvo también en los vecinos de Bustares que, durante jornadas enteras, hicieron frente al fuego con gran riesgo personal para evitar que las llamas alcanzaran las viviendas.
“Los vecinos que permanecieron en el pueblo estuvieron luchando de noche y de día, sin descanso. Durante varias jornadas, el estrés, el nerviosismo, la frustración… se apoderaron de ellos. Veían, con resignación, cómo ríos de fuego quemaban la sierra, la misma que los había visto crecer. Nos comunicaban su angustia a través del teléfono al ver el desastre”, se explicaba durante el homenaje, con la lectura de un manifiesto.
Los “vecinos bomberos”, tal y como se les ha denominado, “lucharon sin desfallecer, con gran riesgo personal, para que no se quemase ni una sola casa de nuestro queridísimo Bustares, a pesar de lo cerca que quedó el fuego de ciertas edificaciones. Gracias a los equipos que tenemos contra incendios, pudieron trabajar en la extinción”.
El incendio no solo dejó daños materiales. El paisaje de la sierra, profundamente ligado a la identidad de Bustares y de sus habitantes, quedó transformado por las llamas. Los pinares, praderas, robles, brezos y otras especies que cubrían de verde el entorno dieron paso a un paisaje ennegrecido.
El Alto Rey, uno de los referentes naturales de la zona, se convirtió en símbolo de una sierra herida por el fuego. Junto al daño ambiental, el incendio también afectó a actividades económicas y proyectos de vida que contribuían a revitalizar unos pueblos especialmente castigados por la despoblación: casas rurales, talleres de artesanía, bares y restaurantes sufrieron las consecuencias de una catástrofe que también golpeó de manera especial a apicultores y ganaderos.
Un homenaje con carácter reivindicativo
El acto tuvo además un componente reivindicativo. Desde Bustares se reclamó a las administraciones públicas que garanticen los medios necesarios para proteger el patrimonio de los pequeños municipios, no solo el monumental, sino también el patrimonio natural, considerado una de sus principales riquezas.
En una zona marcada por la escasez de población y de recursos municipales, los vecinos reivindicaron la necesidad de preservar el entorno y de contar con medios adecuados para afrontar emergencias de esta magnitud.
El homenaje sirvió también para lanzar un mensaje de futuro. A pesar de la devastación, Bustares quiere mirar hacia adelante y recuperar poco a poco su entorno y sus proyectos. La historia del municipio demuestra, como se destacó durante el acto, que sus habitantes han sabido levantarse ante las dificultades y que esta vez tampoco será diferente.
“Bustares, al igual que la sierra, vive, y seguirá viviendo gracias a todos nosotros que seguimos habitando, viniendo, disfrutando, y teniendo un amor profundo hacia nuestro pueblo, un lugar en un entorno privilegiado al que de una forma u otra tenemos el orgullo de pertenecer”, asegura el manifiesto.