Cuando el turismo amenaza con expulsar a los vecinos: el otro macrohotel de Toledo en “zona inundable” del Tajo
Este fin de semana se han celebrado las fiestas del barrio de La Cava, una zona muy singular en el noroeste del Casco Histórico de Toledo, en la ribera del río Tajo. Esta celebración ha servido para que los vecinos y vecinas hayan reactivado su lucha contra el proyecto de un nuevo hotel en la zona, cuyo expediente, tramitado como Plan Especial de Reforma Interior de Mejora (PERIM), lleva ya dos procesos de información pública debido a que se cambió el modelo inicial, que data de 2022.
Entonces, al igual que sucede con el proyecto de macrohotel en la calle de La Plata de Toledo, gobernaba el PSOE con Milagros Tolón como alcaldesa. Ahora, la tramitación la ha impulsado el equipo de Gobierno de PP y Vox, con algunos cambios respecto a la altura del hotel, pero con el mismo espíritu de “turistificación” del barrio que rechazan los vecinos y vecinas.
El proyecto volvió a salir a información pública el pasado mes de febrero tras fragmentar la edificación que proponía y reducir la altura de 5 a 3 plantas como máximo. Fue la enorme oposición vecinal, y la de otros colectivos ambientales y sociales, la que promovió estos cambios. Por ello, los promotores lo rehicieron y, según recogía el informe del Área de Urbanismo que llegó a la Comisión de Empleo, Desarrollo Económico y Planeamiento, se mejoró “la volumetría y su integración en el paraje natural, así como su impacto visual”.
El proyecto, impulsado por la mercantil El Puente de la Cava S.L., propone la regeneración integral de una parcela estratégica de 18.379,75 metros cuadrados situada en la margen izquierda del río Tajo, en la zona de transición entre el Casco Histórico, los Cigarrales y la Vega Baja.
Pero desde la Asociación de Vecinos de La Cava y la Plataforma 'NO al Hotel de la Cava' han aprovechado sus fiestas del barrio para poner sobre la mesa que la convivencia y la participación son una oportunidad para hablar de sus preocupaciones, principalmente de aquello que “puede transformar profundamente” el lugar en el que viven. Y así lo han reflejado en más de una veintena de alegaciones al nuevo PERIM, que se suman a las presentadas por Ecologistas en Acción, la Real Fundación de Toledo y otros muchos colectivos.
No se han evaluado conjuntamente sus efectos acumulativos sobre tráfico, ruido, contaminación, iluminación, servicios urbanos, salud y calidad de vida de los vecinos
Todas las aportaciones vecinales son demoledoras, según ha podido consultar este periódico. El colectivo del barrio quiere ir más allá de los “planos, reparcelaciones y otros datos técnicos” para dejar claro que el PERIM se implanta en un barrio “predominantemente residencial” que ya soporta “una creciente concentración” de usos turísticos, hosteleros, recreativos y de elevada afluencia. “No se han evaluado conjuntamente sus efectos acumulativos sobre tráfico, ruido, contaminación, iluminación, servicios urbanos, salud y calidad de vida de los vecinos”, argumentan.
La asociación, en las alegaciones que presentó hace tres años durante su primer trámite, ya advertía de la concentración, en este entorno y en los Cigarrales (en la otra orilla este del río Tajo), de hoteles, restaurantes, actividades de ocio y espacios destinados a bodas, celebraciones y eventos.
A todo ello se suma ahora otro foco de gran afluencia como la futura Ciudad del Cine y se pretende incorporar además una nueva actividad hotelera con una importante capacidad potencial de aparcamiento. “Todo esto no puede seguir evaluándose proyecto por proyecto, como si cada nueva actividad llegara a un territorio vacío. Los vecinos no recibimos por separado el tráfico de un hotel. Todo termina en las mismas carreteras, en los mismos accesos, en las mismas calles y delante de las mismas viviendas”.
Las alegaciones reclaman asimismo que la evaluación ambiental del proyecto incorpore expresamente la salud y el bienestar de la población y valore conjuntamente los efectos del ruido, el tráfico, las emisiones, la contaminación lumínica y “la pérdida de los servicios ambientales que actualmente presta la ribera” del río Tajo.
“El ruido continuado y especialmente el ruido nocturno no son simplemente una molestia. Los organismos sanitarios internacionales consideran el ruido ambiental un factor de riesgo para la salud relacionado, entre otros efectos, con alteraciones del sueño, estrés y problemas cardiovasculares y de bienestar”, alertan.
A estas posibles afecciones, la asociación suma el hecho de que no se haya justificado suficientemente “el interés general de intensificar el uso turístico” en un entorno residencial que ya soporta “una elevada presión de actividades terciarias”. Reclama así valorar no solo la rentabilidad del futuro hotel sino sus “efectos acumulativos” sobre la habitabilidad, la movilidad, los servicios y la permanencia de la población residente.
Y junto a la salud, hay otra cuestión que sitúan en el mismo debate: la vivienda y la permanencia de los vecinos en los barrios. “No estamos contra el turismo. Toledo necesita turismo, genera empleo y genera riqueza. Pero una ciudad no puede medir el éxito turístico únicamente por el número de visitantes, hoteles o alojamientos que consigue incorporar”.
“Disminuye la oferta para vivir y aumenta la presión en los precios”
Se pregunta este colectivo qué ocurre cuando una parte creciente de la vivienda residencial se transforma en alojamiento turístico: “Disminuye la oferta para vivir, aumenta la presión sobre los precios y se dificulta la permanencia de los residentes. No estamos diciendo que este hotel vaya a convertir directamente viviendas en apartamentos turísticos. Estamos diciendo algo diferente que las decisiones se van acumulando y terminan definiendo para qué y para quién se diseña un barrio”.
Recuerdan asimismo que la legislación urbanística establece que el planeamiento es una función pública y debe orientarse al interés colectivo. Opinan, por tanto, que no basta con afirmar que una actividad privada generará dinamización económica, sino que “hay que demostrar también qué mejora aporta al conjunto de la ciudad y qué costes produce sobre quienes ya viven allí”.
En cuanto a detalles más técnicos, las alegaciones también sostienen que la nueva solución de accesos, derivada de la reciente transformación del PERIM inicial, no acredita técnicamente haber resuelto los problemas advertidos en la tramitación anterior y que el estudio de movilidad utilizado “no resulta suficientemente representativo ni actualizado para conocer la capacidad real de una red viaria limitada y sometida a nuevas demandas”.
Se da la circunstancia de que el barrio de La Cava tiene una red de accesos muy condicionada y el nuevo proyecto no incorpora un nuevo estudio completo que permita demostrar cómo funcionará la red cuando se sumen todas las actividades existentes y previstas.
La Asociación Vecinal de La Cava también destaca que el PERIM de 2025 no es “simplemente el mismo proyecto algo más pequeño”. El ámbito continúa teniendo 18.379 metros cuadrados, pero la parcela hotelera aumenta de 4.288 a 4.594 metros cuadrados.
La edificabilidad se reduce de 9.487 a 8.269,96 metros cuadrados, aproximadamente un 12,8 %, y la hipótesis utilizada para calcular determinadas necesidades pasa de unas 110 a unas 96 habitaciones, “aunque ninguna de esas cifras constituye el programa hotelero definitivo”. Y al mismo tiempo, las zonas verdes pasan de 13.713,99 a 12.485,31 metros cuadrados, es decir, se reducen en más de 1.200 metros cuadrados.
“Si el proyecto cambia de forma sustancial, no basta con llamarlo ‘refundido’. Las garantías, los estudios y los informes tienen que corresponder al proyecto que realmente se pretende aprobar”, precisan.
Finalmente, otra de sus alegaciones advierte de las afecciones del ámbito al dominio público hidráulico y “al riesgo de inundación”. Reclama que la nueva ordenación incorpore las determinaciones de la Confederación Hidrográfica del Tajo, analice adecuadamente el riesgo y valore las alternativas antes de consolidar nuevos usos.
El colectivo argumenta al respecto que el informe de la CHT sobre el PERIM anterior constató que todo el ámbito está dentro “de la zona de policía del río” y que existen afecciones correspondientes a “zonas inundables” para periodos de retorno de 50, 100 y 500 años.
No decimos que el hotel vaya a inundarse. Decimos que existe una afección hidráulica oficialmente reconocida
“No decimos que el hotel vaya a inundarse. Decimos que existe una afección hidráulica oficialmente reconocida y que, puesto que el proyecto ha cambiado, queremos conocer el pronunciamiento de la Confederación sobre lo que realmente se quiere construir ahora”.
Además, rechazan la caracterización del área del futuro hotel como “una simple zona abandonada o degradada” y piden reconocer su realidad como “espacio de ribera naturalizado”, su biodiversidad y los servicios ecosistémicos que presta: regulación térmica, mejora de la calidad del aire, absorción de carbono, reducción del ruido, retención de agua, corredor ecológico y beneficios para la salud pública.
“Nuestra preocupación es qué ocurre con un barrio cuando cada vez soporta más tráfico, más ruido, más actividades de ocio y más presión turística; qué ocurre con el descanso y la salud de quienes viven allí; qué ocurre cuando la vivienda residencial empieza a competir con usos turísticos más rentables; y qué ocurre cuando poco a poco los vecinos dejan de ser el centro de las decisiones sobre su propio barrio (…) Los vecinos también somos patrimonio vivo de Toledo”, concluyen.
Estas son las líneas generales que se han expuesto en la Mesa de Diálogo de las Fiestas de La Cava. En la misma, han han participado también miembros de la Real Fundación de Toledo, la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, la Cátedra del Tajo de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) y Ecologistas en Acción.
Carlos Gutiérrez, portavoz de la Asociación Vecinal de La Cava, destaca que todos los asistentes pusieron sobre la mesa que este proyecto es una “temeridad”. Y todo ello lo escucharon los políticos asistentes a ese encuentro, entre ellos el concejal de Turismo, José Manuel Velasco (PP); la portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, Noelia de la Cruz, y el edil de IU-Podemos, Txema Fernández.
Precisamente, al respecto se ha pronunciado el concejal responsable del Área de Urbanismo, Florentino Delgado (Vox). Afirma respetar la “legitimación” de todos aquellos que han presentado alegaciones, pero matizando que muchos de ellos están “anticipando opiniones de carácter político” más que de carácter técnico o administrativo.
“Nosotros estamos en acción de gobierno, no en acción de ni de propaganda”, ha afirmado, destacando que la opinión del equipo de Gobierno municipal se realizará conforme a lo que digan los técnicos y los juristas sobre el contenido de esas alegaciones“, ha concluido.