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¿Por qué el tren Iryo no arrancó en Urda? Su sistema de seguridad tarda más en desbloquearse

Arturo Puente

30 de octubre de 2026 22:17 h

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Todo lo que podía fallar lo hizo la mañana del miércoles en Urda. El sistema de seguridad de la línea ferroviaria cayó. El centro de control dio varias instrucciones erróneas a los trenes, lo que hizo que el AVE que estaba por detrás del Iryo iniciara la marcha a mucha velocidad. Pero, ¿y el Iryo? ¿Por qué no arrancó, pese a que tenía indicación de continuar su marcha y un semáforo en verde? La razón es que la maquinista estaba teniendo un problema con el sistema de seguridad del tren, cosa que ocurre muy especialmente con los modelos de Iryo y solo en esa línea.

Esta cuestión fue reconocida por el director ejecutivo de la empresa, Fabrizio Favara, hace menos de un mes en la comisión de investigación sobre el accidente de Adamuz en el Senado. Tal y como avanzó El Español, el directivo aseguró que, cuando se pierde la conexión en la línea Madrid-Sevilla, a sus trenes les cuesta “bastante tiempo reconectarse y empezar nuevamente el servicio”. Además, indicó que las caídas son “frecuentes” y que los maquinistas habían trasladado a Adif la queja sobre ello.

Fue exactamente lo que le ocurrió a la maquinista. Según los registros de llamadas, la conductora del Iryo paró, como todos los trenes de ese tramo, por la caída del sistema de seguridad LZB. A las 8.41 se puso en contacto con el centro de control para transmitir que se había parado, ante lo que el operario le indicó reiniciar el sistema y reanudar la marcha. Le abrió el semáforo para que pasase. Pero el sistema del tren no arrancó, estaba bloqueado.

Según indicaron a EFE fuentes cercanas a Iryo, la conductora intentó desbloquear su tren dos veces y, tras ello, llamó al teléfono de asistencia de su propia compañía, aunque no llegó a recibir ayuda. Siete largos minutos después, a las 8:48, la maquinista volvió a llamar al centro de control para notificarles que seguía parada porque estaba teniendo problemas con su actualización LZB. A las 8.54 el AVE que venía a toda velocidad la arrolló por la cola.

El modelo de Iryo accidentado es un Hitachi de fabricación italiana, un tren de altísimas prestaciones y de prestigiosa tecnología. Sin embargo, según explican fuentes ferroviarias, el software instalado no es rápido leyendo LZB, que es precisamente el modelo de lenguaje que utiliza en la línea Madrid-Sevilla, aunque está en fase de transición.

Estas mismas fuentes explican que, mientras que un reinicio del sistema de seguridad puede durar, como mucho, 4 o 5 minutos (dependiendo de lo rápido que el maquinista sea introduciendo los parámetros que le pide), un Hitachi conduciendo por línea LZB tarda fácilmente el doble. Y además corre el riesgo de que el sistema se bloquee o necesite reiniciarse más de una vez.

Según las informaciones que se conocen hasta ahora, y siempre a la espera de lo que determine la investigación judicial, el caso de la maquinista que sufrió el accidente encajaría con estos largos tiempos de actualización y varios reinicios. Una situación que, por sí sola, no genera ningún peligro, ya que las vías tienen medidas para evitar que un tren arrolle a otro parado. Pero esa mañana acabó siendo un elemento más del cóctel trágico que se vivió en la vía férrea.