La arquitecta Elena Guijarro, sobre los decretos de vivienda: “Es peligroso legislar en caliente para callar bocas”

El primer lunes del mes de octubre se celebran en el mundo dos festividades que van de la mano. La primera es el Día Mundial del Hábitat y la segunda, el Día Mundial de la Arquitectura. Comparten esta efeméride, que este año coincide con este lunes, día 5 de octubre, por decisión de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), cuando en 1996 decidió vincular al gremio de arquitectos con el desarrollo urbano sostenible, propuesto por la comisión de hábitat de la ONU en 1985.

Con motivo de esta celebración, a la luz de los dos decretos de vivienda aprobados por el Gobierno y luego tumbados en el Congreso, y tras el clamor social y las acampadas, hablamos con Elena Guijarro, tesorera del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) y decana del Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha (COACM).

Muy crítica con la legislación “en caliente”, aboga por una legislación estatal sobre vivienda dialogada con todos los sectores que intervienen en la creación de vivienda, incluidos promotores y constructores. También defiende la importancia de las políticas de rehabilitación de inmuebles y, ante los efectos del cambio climático, pide que los planeamientos urbanísticos se “anticipen” a las leyes para evitar desastres por incendios e inundaciones.

¿En qué pone el foco este año el Día Mundial de la Arquitectura?

Este año, en concordancia con la Unión Internacional de Arquitectos, nos centramos en la vivienda. Concretamente, en que la vivienda es un derecho humano y en que debemos construir viviendas como tal. Es decir, tocamos ahora mismo el tema más candente.

Efectivamente, es ahora mismo una de mayores preocupaciones de la sociedad española, reflejado en las calles, en las acampadas y que ha calado a nivel político.

Sí, yo no sé si esto es bueno o malo, la verdad, porque ahora mismo hay mucha tensión y lo primero que hay que hacer en sentarse a hablar con calma. Ahora mismo no hay ese ambiente. Pero lo hemos elegido porque es verdad que es lo que más preocupa durante estos meses. Estamos dándole muchas vueltas y estamos trabajando a todos los niveles, dentro de nuestro sector también, para dar solución a esta cuestión.

Porque ahora mismo, ¿cuál puede ser el papel de los arquitectos y de las arquitectas en el problema de la crisis de vivienda? Me habla de dialogar y hablar, pero supongo que tendrán propuestas concretas.

Por supuesto. Nosotros llevamos trabajando en este tema desde hace meses, a nivel castellanomanchego y a nivel estatal. Todo pasa por detectar, por hacer un diagnóstico de cómo está ahora mismo el mercado de la vivienda, analizar las causas que han provocado esta situación, que lo tenemos todos muy claro, y buscar soluciones a corto, medio y largo plazo. A corto plazo, porque es un tema urgente. A medio plazo, intentar ya buscar soluciones de rehabilitación y de construcción de viviendas que no sea necesario llevar a dos o tres años, sino que se puedan hacer con plazos más cortos. Y, a largo plazo, crear unas líneas estratégicas y una planificación, pero con un consenso entre todas las partes, entre todos los grupos políticos y entre todos los colegios profesionales y el sector de la construcción.

¿Existe actualmente esa capacidad de diálogo?

En otras ocasiones, cuando ha habido que hablar, por ejemplo en Castilla-La Mancha, de desarrollo rural, de reto demográfico, lo hemos hecho en mesas de trabajo donde se nos ha pedido opinión a todos. Por lo que yo entiendo que en este tema, que es muy delicado y que afecta a toda la sociedad, también se deberían haber hecho unas consultas para buscar soluciones, para sacar leyes. Porque lo estamos haciendo de manera exprés y sin consultar con nadie, y eso es peligroso.

 ¿Por qué es peligroso?

Porque cuando esto se ponga en marcha, si no se tiene todo el conocimiento del funcionamiento de todo el sector, te puedes encontrar con que te estás saltando o corrigiendo leyes que estaban anteriormente aprobadas y tienen su razón de ser. Yo creo que es bueno que cuando se legisla, se consulte a la ciudadanía y a los expertos.

En líneas generales, ¿no gustan a los arquitectos los dos decretos de vivienda?

Insisto: es peligroso y no se puede legislar en caliente y a golpe de una manifestación para intentar callar bocas. Estos temas se llevan hablando desde hace tiempo y me parece que es un poco arbitrario ahora, de repente, sacarlo sin más. Algunas sí son razonables, tienen sentido, pero otras no. Hay que pensar en los derechos y las obligaciones de todos los ciudadanos, tanto de unos como de otros. Y no, porque alguien esté protestando, pensar que lleva razón directamente sin analizar nada más. Eso da pie a que, a base de hacer sentadas y protestar, conseguimos lo que queremos. Preferimos analizar más profundamente qué soluciones tiene. Sentarnos todos y buscar un consenso.

Pero actualmente, estamos muy lejos de tener ese consenso por parte de los grupos políticos. Solo hay que ver cómo han sido las negociaciones y el hecho de que se hayan tumbado decretos. ¿Cuál es el camino entonces?

Claro, pero en realidad todos queremos lo mismo. El problema está ahí y es el mismo para todos. Pero se ha crispado el ambiente de tal manera que es inviable.

En cuenta electoral, con todo tan polarizado como dice, es muy difícil ofrecer soluciones consensuadas y alguna medida había que adoptar ¿no?

Nosotros hablamos desde el punto de vista del conocimiento, de la experiencia y de nuestro trabajo y nuestra profesión. A mí me gustaría que pudiéramos hablar con todos ellos de una manera tranquila y como se ha hecho otras veces. Tenemos un diagnóstico de la situación y tenemos soluciones. Por ejemplo, en el caso de Castilla-La Mancha, hemos estudiado qué tipo de vivienda necesita en cada una de las provincias y también en los municipios pequeños. Hay que legislar para tener en cuenta cada una de las situaciones. Y por eso no se pueden hacer las cosas así, de golpe.

Hay que ponerse del lado de todos los ciudadanos, no solamente de unos

En el caso de los denominados 'fondos buitre', ¿no es necesario atajarlos?

Sí, pero en ese caso, hablamos de vivienda en alquiler y de casos concretos. Lo que estamos viendo también es que el mayor porcentaje de viviendas en alquiler es propiedad de pequeños tenedores, de propietarios particulares que, con todas estas medidas van a dejar de sacar las viviendas al mercado. Nos vamos a encontrar con el efecto contrario de lo que se busca. Porque, si no hay seguridad jurídica para el propietario, este último preferirá prescindir de esa renta si no va a poder echar al inquilino en caso de que no pague. Hay que ponerse del lado de todos los ciudadanos, no solamente de unos.

Ahora mismo, si se pudiese sacar más oferta, pues estaría muy bien. O sea, lo que necesitamos es poner más viviendas en el mercado, tanto en alquiler como en venta. En cuanto al alquiler, habría que incentivar a los propietarios y estamos haciendo lo contrario.

¿Y en cuanto a la venta?

Y en venta, pues efectivamente habría que bonificar y facilitar el acceso sobre todo a los jóvenes, ayudarles a pagar las hipotecas, y mover de alguna manera las viviendas que hay en venta. Y a medio plazo, pensar en edificios que se puedan rehabilitar o en modificar el cambio de uso de suelo terciario.

Precisamente esa es una de las medidas incorporadas en la proposición de ley de medidas urgentes sobre suelo y vivienda del Gobierno de Castilla-La Mancha, que se aprobará en breve. ¿Cómo la valora su gremio?

En general, como idea, nos parece bien porque ya digo que es necesario construir más vivienda para controlar el precio. En Guadalajara, por ejemplo, tenemos edificios de oficinas que no tienen uso como oficinas y se están usando como viviendas. Cambiar la normativa, adaptarla, es necesario, pero hay que mirar los estándares necesarios para cambiar el uso del suelo, no hacerlo así de golpe. Todo requiere una regulación.

Pero ahora mismo, la futura normativa de Castilla-La Mancha se remite fundamentalmente a la creación de vivienda pública. ¿No es necesario también intervenir en el mercado de vivienda libre?

Nosotros apoyamos tanto la promoción pública como el cambio de suelos de uso terciario para poder construir, por ejemplo, viviendas en alquiler para jóvenes, que no deja de ser un objeto social. Es importante hacer unas viviendas que sean propiedad de la Administración y se alquilen a jóvenes a precios tasados y precios asequibles, de modo temporal, para que ellos puedan independizarse.

Un promotor no es una ONG y tiene que tener un beneficio. Y un beneficio medianamente garantizado

Pero creo que tiene que existir también la vivienda libre, por supuesto. Y para que haya más viviendas en el mercado hay que ayudar a los promotores, porque luego acaban siendo los malos de la película, cuando ahora mismo, un promotor tiene muy difícil el poder sacar una promoción a la venta. Un promotor no es una ONG y tiene que tener un beneficio. Y un beneficio medianamente garantizado. Nos encontramos el primer problema: se tarda muchísimo en conseguir una licencia en algunos de los municipios de Castilla-La Mancha. Tenemos que conseguir agilizar los trámites administrativos y agilizar las licencias, porque hay una inseguridad tremenda para poder promover.

¿Influye también la falta de mano de obra?

Claro, hay una escasez enorme. Y eso es un problema que también deberíamos intentar atajar entre todos, a base de formación, de escuelas-taller… Yo no me puedo creer que haya tanta gente en el paro y tanta demanda de trabajo a la vez. También hay que tener en cuenta que ha subido el precio de los materiales de construcción y del transporte. Estamos en costes de construcción históricos que jamás habíamos tenido.

Precisamente, en Castilla-La Mancha se lleva a cabo el 'Plan 10.000' mediante la colaboración público-privada con empresas constructoras para construir vivienda asequible. ¿Se ha hecho un seguimiento de este proyecto desde el Colegio de Arquitectos?

Sí, salió a raíz de los fondos europeos Next Generation, de uno de los programas destinados a buscar suelo público para ofertarlo a promotores y constructores y hacer vivienda destinada al alquiler. Ahí se les da una ayuda para la construcción. Realmente es una de esas líneas que se ha desarrollado en ese sentido y sí lo pudimos estudiar.

¿No ha sido así con la futura ley autonómica de medidas urgentes de suelo y vivienda?

No, no hemos tenido noticia. La hemos conocido por los medios de comunicación y hemos echado de menos que se nos hubiera consultado. No digo que estemos en contra, simplemente nos ha pillado sin saber nada. Hasta ahora, estábamos acostumbrados al diálogo.

Hay además, en esa futura normativa, un tema que toca de lleno al sector de la arquitectura: la creación de los Planes de Rehabilitación Urbana (PRU) ¿Lo han podido estudiar? ¿Cómo lo valoran?

Estamos ahora mismo dentro de nuestro equipo viendo esto y, bueno, emitiremos nuestra opinión cuando lo tengamos claro.

Además, la rehabilitación de vivienda ha sido uno de los objetivos principales de la legislatura, fundamentalmente a través de ayudas públicas.

Sí, por eso digo que estábamos acostumbrados a colaborar directamente. En la rehabilitación, los fondos europeos para este objetivo han tenido mucho éxito en Castilla-La Mancha. Han sido programas que han tenido muchos expedientes y han funcionado bien porque hemos llegado a una colaboración de los colegios profesionales con la Administración o la Dirección General de Vivienda. Pusimos en marcha desde el primer momento las Oficinas de Ayuda a la Rehabilitación, donde nosotros nos hemos convertido en los asesores que han tramitado esas subvenciones y a los que los ciudadanos podían hacer todo tipo de consultas. Estamos muy orgullosos de los cinco años en que han estado en marcha esas oficinas en la región. En otras comunidades no han conseguido gestionarlo de esa manera.

Tras ejecutarse esos fondos europeos, ¿ya se han cerrado todas esas oficinas?

Sí, ya no hay ninguna abierta. Nos ha dejado un poco mal sabor de boca este tema, porque al mismo tiempo que se han cerrado, se ha acabado ese diálogo que había tan directo. Estábamos negociando a ver si había alguna posibilidad de, a través de otra línea de financiación, poder mantener alguna de las oficinas. Nos han dicho que están trabajando en ello, pero es que no hemos vuelto a tener ningún tipo de contacto en ese sentido. Tenemos una reunión en breve con la Consejería de Fomento y vamos a seguir ofreciendo nuestra ayuda, como hemos estado haciendo hasta ahora.

Hemos podido ver las consecuencias que tuvo la dana de hace dos años y sabemos qué se debe hacer para que esto, si vuelve a pasar, no tenga las consecuencias que ha tenido

Uno de los objetivos de su gremio ha sido desde hace años el desarrollo urbano sostenible. ¿Ha quedado este objetivo relegado debido a la crisis de vivienda? Es decir, ¿hemos retrocedido en cuanto a las prioridades?

No, ese tema está ahí y no puede ir para atrás. Debemos mentalizarnos de que la construcción tiene que buscar la sostenibilidad, la circularidad y que tenemos que cambiar la forma de pensar a la hora de construir, de diseñar y de hacer planificación. No se puede parar. Hemos podido ver las consecuencias que tuvo la dana de hace dos años y sabemos qué se debe hacer para que esto, si vuelve a pasar, no tenga las consecuencias que ha tenido. Es el planeamiento urbanístico el que tiene que marcar las pautas para que esto no vuelva a suceder o que las consecuencias no sean las que han sido y poder evitar desastres. Seguimos trabajando en ello.

¿Es necesario que haya una normativa regulada a nivel estatal para ponerse manos a la obra?

No, no podemos esperar ni siquiera a que la normativa nos obligue a hacerlo, sino que tenemos que ir pensando que esto es lo que toca, y que cuanto antes lo tengamos claro y trabajemos en ese sentido, mejor. Tenemos que pensar en construir de una manera sostenible y adaptarnos al cambio climático, que es obvio que está ahí y que llevamos ya muchos años sabiendo cómo hay que intervenir y cómo tenemos que actuar.

En definitiva, ¿seguimos sin estar preparados, en el nivel de edificaciones y como país, para afrontar las consecuencias del cambio climático?

No, y sabemos que tenemos que actuar rápido. Por eso hay que anticiparse. Estamos viendo que los ciclos de retorno de todos estos eventos climáticos se van acortando. Hay que diseñar sobre estos elementos y calcular por encima de los estándares que ahora mismo estamos utilizando para ir adelantándonos. Tenemos mucho trabajo por delante.