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La Junta de Castilla y León dejará usar visores diurnos en la caza mayor y nocturnos para el jabalí

Archivo - Jabalíes

Javier Ayuso Santamaría

Valladolid —

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La Junta de Castilla y León ha autorizado finalmente el transporte, la tenencia y el empleo de visores con convertidores o amplificadores de imagen electrónica, incluidos los visores térmicos, para determinadas modalidades de caza mayor. La medida, que había sido adelantada como propuesta y había provocado el rechazo de organizaciones ecologistas, queda recogida en una orden publicada este martes en el Boletín Oficial de Castilla y León (BOCYL).

La Orden AGR/962/2026, firmada el pasado 25 de septiembre por el consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, permite estos dispositivos para la caza del jabalí, ciervo, corzo, gamo y muflón en las modalidades de rececho y aguardo o espera durante el periodo comprendido entre una hora antes de la salida del sol y una hora después de su puesta. En estos casos, los visores no podrán estar acoplados ni montados en el arma durante la acción de caza.

La regulación es diferente para el jabalí. En los aguardos o esperas realizados fuera de ese horario, es decir, durante la noche, la Junta permite transportar, tener y utilizar los dispositivos electrónicos para tiro nocturno, incluidos los térmicos, estén o no acoplados al arma. Es la excepción que permite expresamente el uso de estos sistemas durante la caza nocturna del jabalí.

La autorización llega un día después de que Ecologistas en Acción Palencia reclamara el cese del director general de Caza, Ignacio de la Fuente Cabria, precisamente por la propuesta para permitir estos dispositivos. La organización había cuestionado la legalidad de la medida y advertido de que la Ley de Caza de Castilla y León prohíbe los visores nocturnos salvo que se acredite su carácter selectivo y no masivo.

La propia norma argumenta que la experiencia acumulada en el uso de estos dispositivos en otras comunidades autónomas y en los supuestos excepcionales ya autorizados en Castilla y León permite considerar que sirven para identificar y localizar de forma selectiva determinadas especies cinegéticas y que no constituyen medios de captura masivos o no selectivos.

La Junta justifica además el cambio por el aumento de los accidentes de circulación y por el incremento de las solicitudes relacionadas con daños causados por determinadas especies de ungulados cinegéticos en explotaciones agrícolas y ganaderas. La orden vincula también la medida al enfoque de prevención sanitaria conocido como 'Una Salud', al considerar necesario reducir los riesgos derivados de la interacción entre fauna cinegética, ganado doméstico y población humana.

La autorización, en todo caso, tiene límites. Los dispositivos no podrán utilizarse en la caza menor, ni para la caza de cabra montés o rebeco. Tampoco estarán permitidos en modalidades como la montería, el gancho, la caza al salto o la caza en mano, con independencia de la especie.

Además, su utilización exige una autorización nominativa emitida por el titular cinegético o su representante legal. El cazador tampoco podrá disparar basándose exclusivamente en la imagen térmica o electrónica proporcionada por el dispositivo. Antes de efectuar el disparo deberá identificar la especie y comprobar que cumple las condiciones de la autorización de caza, incluida la identificación de la especie, la edad y, cuando corresponda, el sexo.

Fuera de los supuestos y horarios en los que están autorizados, estos dispositivos deberán permanecer apagados y guardados en sus correspondientes fundas. Si se transportan en un vehículo, además, tendrán que situarse fuera del alcance inmediato tanto del conductor como de los pasajeros. El incumplimiento de estas condiciones puede constituir una infracción administrativa conforme al régimen sancionador de la Ley de Caza.

La orden se produce después de que el Gobierno autonómico haya mostrado públicamente su disposición a ampliar los medios disponibles para la actividad cinegética. El nuevo consejero de Agricultura, Joaquín Antonio Pino, anunció durante su comparecencia de inicio de legislatura en julio que la Junta estudiaría cómo permitir el uso de silenciadores en determinadas modalidades y circunstancias, otra reivindicación del sector cinegético. También defendió una gestión del medio natural que, en sus palabras, debía estar “libre de ataduras ideológicas”.

La Junta busca así la flexibilización de determinados medios de caza, como es el caso de los visores. Desde el Ejecutivo autonómico se ha justificado que estos dispositivos pueden incrementar la eficacia de las actuaciones previstas en los planes cinegéticos y contribuir a una gestión que considera sostenible de determinadas especies de caza mayor, siempre bajo las condiciones establecidas y con la supervisión del titular cinegético.

La nueva regulación entrará en vigor este miércoles, un día después de su publicación en el Bocyl. Contra la orden cabe presentar recurso potestativo de reposición ante la propia Administración en el plazo de un mes o recurrir directamente ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León en el plazo de dos meses.

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