El Papa abre su visita a Barcelona en catalán y apelando a la unidad en “un mundo marcado por guerras y divisiones”

Jesús Bastante

En religiondigital.com —
9 de junio de 2026 14:03 h

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Había polémica sobre el uso del catalán en la visita del Papa en Barcelona. Pues León XIV la borró de un plumazo. En la primera línea de su discurso en la catedral de la capital catalana: “Estimats germans i germanes, amb gran goig començo la meva visita resant l’Hora Sexta en aquesta Catedral amb tots vosaltres”, ha señalado desde la plaza de la Catedral, adonde ha llegado acompañado por el cardenal Omella tras aterrizar en el aeropuerto de El Prat.

Las aguas empezaron a enturbiarse cuando se supo que la intención era usar esta lengua en la misa de la Sagrada Família, pero no en la bendición de la recién inaugurada Torre de Jesús. La noticia causó la indignación de diversos partidos de la oposición, del Parlament, entidades por la lengua y grupos religiosos.

La reivindicación del uso del catalán ha sido capitalizada principalmente por Junts. El president del Parlament, el juntaire Josep Rull fue el primero en mover ficha, enviando una carta al Vaticano para intentar convencer al Papa de que el catalán fuera “predominante”. Días después, y pocas horas antes de que el Pontífice llegara a Barcelona, Míriam Nogueras reiteró la petición; esta vez, lo hizo en persona, durante su visita al Congreso, y en inglés, a pesar de que León XIV habla perfectamente castellano.

Finalmente, el Vaticano ha oído las peticiones de las administraciones, sociedad civil y hasta de algunos representantes de la Conferencia Episcopal y ha salpicado su primera homilía con diversos pasajes en catalán, llegando a suponer casi la mitad de la intervención.

Aunque el grueso de su homilía se ha leído en castellano, Prevost comenzó y finalizó en catalán, y le ha sumado tres extensos párrafos en una primera intervención en la que ha vuelto a pedir a los fieles, esta vez de Barcelona, “caminar juntos, todos”.

Citando al Papa Francisco, Prevost ha animado a los fieles a ser “intrépidos predicadores del Evangelio” en todos los ámbitos, de las familias o lugares de trabajo a los centros de culto. “Esta ciudad y esta región son un hogar amplio y abierto a la fraternidad cristiana”, ha recalcado el pontífice, quien ha vuelto a reclamar “construir armonía y comunión, más allá de toda polarización”.

Siguiendo con su intervención, el Papa ha recordado a los fieles que la Iglesia ha de funcionar como un cuerpo, donde “entre nosotros hay miembros más fuertes y otros más débiles, algunos visibles, que desempeñan funciones evidentes hacia el exterior, otros escondidos, que actúan desde dentro, en algunos casos sin detenerse nunca y cumpliendo funciones vitales, sin que nadie siquiera se dé cuenta”. Todos son imprescindibles, “somos fuertes porque estamos unidos, y estamos unidos porque estamos animados por el mismo Espíritu”.

Por tanto, ha añadido, “es importante, para cada uno de nosotros, no permitir que nada destruya la unidad en la que Dios nos ha constituido y hacia cuya plenitud nos conduce día tras día”.

“Barcelona es llamada Cap i Casal de Catalunya. Lo que da a esta comunidad, a todos vosotros, barceloneses y catalanes, una vocación y una responsabilidad especial de convertiros, con la ayuda de Dios, en constructores de unidad”, ha clamado en catalán Prevost, quien ha recordado que vivimos “en un mundo desgarrado por guerras y divisiones, en una sociedad cada vez más fragmentada e individualista”. Ante esta situación, ha subrayado, “queremos ser ”mártires“, es decir, testigos y profetas de unidad, de acogida, de concordia y de paz, incluso a costa de sacrificios y renuncias”.

Al salir de la catedral, León XIV ha saludado a los 6.000 fieles que, según el recuento de la Guardia Urbana, le esperaban en la calle. El pontífice ha salido de nuevo acompañado del cardenal Omella y ha dado las gracias a los asistentes por su “paciencia” y “alegría”, de nuevo mezclando catalán y castellano. Posteriormente ha entrado en el claustro de la catedral y se ha dirigido al Palacio Episcopal, su residencia durante estos dos días en Catalunya, desde donde ha vuelto a saludar a los congregados.