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Los vecinos del Putxet avisaron de grietas semanas antes del socavón: “¿Quién asegura que mi casa no será la siguiente?”

Sandra Vicente

Barcelona —
8 de julio de 2026 21:25 h

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Antonio ha pasado “una de las peores noches” de su vida. Es uno de los 93 vecinos de Sant Gervasi que han tenido que ser desalojados de sus hogares tras el socavón provocado por la tuneladora encargada de las obras de la nueva estación del Putxet de la L9 del metro de Barcelona.

Antonio no es su verdadero nombre. Este vecino de 63 años ha querido usar un pseudónimo para no alterar a su familia, con la que no tiene buena relación. Por eso, mientras muchas de las personas que se encontraban en su misma situación decidieron irse a casa de familiares, él se encontró que no tenía dónde ir y acabó alojado en un hotel.

“La solución ha sido echarnos sin previo aviso cuando nosotros ya llevábamos tiempo alertando de que algo no iba bien”, explica. Él es una de las personas que empezaron a ver aparecer grietas y “cosas raras” en sus casas semanas antes del agujero que apareció en los baños de la pizzería Verona y que ha puesto en alerta a los vecinos, al Ayuntamiento y la Generalitat.

“El lunes por la noche vi que se movía un poco el pladur del techo, pero no le di demasiada importancia y me fui a ver si España metía algún gol”, relata a elDiario.es Domingo Díez, propietario del restaurante. A la mañana siguiente, al abrir el local, vio luz saliendo de la puerta del baño. “Pensaba que me había dejado el interruptor encendido y, al entrar, vi el tremendo agujero”, sigue.

Este miércoles por la mañana ha vuelto al restaurante para ver cómo había quedado la reparación provisional del agujero, que ha sido rellenado con hormigón, y a recoger algo de dinero que, con las prisas, no pudo llevarse. Pero la visita ha sido rápida: “Al entrar, he visto que había grietas nuevas y claro, los bomberos con los que he entrado se han asustado y me han hecho salir”, relata.

Son muchos los vecinos que se pasan por delante del Verona para saludar a Domingo o para intentar averiguar cuándo podrán volver a casa. Sandra es una de las personas desalojadas y se pasea por el barrio con una maleta verde a cuestas, donde lleva todo lo que pudo sacar de su piso el martes. “Yo ni me enteré. Estaba trabajando y una amiga me llamó para decirme lo que había pasado. Al poco rato, llamaron los mossos a la puerta para decirme que me tenía que ir”.

Lo cuenta muy tranquila y con una sonrisa permanente en la cara. Intenta mantenerse positiva, aunque se confiesa preocupada por su casa. “Claro que sufro; es un edificio antiguo y es imposible no pensar en lo del Carmel”. Se refiere al socavón de 35 metros de profundidad y 20 de diámetro que se abrió el 27 de enero de 2005 por las obras de prolongación de la L5 del metro.

Los fantasmas de este hundimiento resuenan en el barrio desde mucho antes de se originara el agujero en el baño del Verona. “Llevo tiempo viendo grietas en las paredes que antes no estaban. No le di más importancia hasta que noté una en una encimera de madera. Y también vi que las puertas de algunos muebles habían dejado de encajar. Ahí me preocupé un poco”, confiesa Sandra.

Ante estas afectaciones, algunos vecinos acudieron al consejo del barrio de Sant Gervasi-La Bonanova el pasado 18 de junio para pedir explicaciones y mostrar su preocupación por las grietas aparecidas en algunas viviendas, así como para notificar que había aceras “hundidas” en el barrio. Desde el consistorio se confirmó que las incidencias tenían que ver con la tuneladora del metro y quisieron tranquilizar a los vecinos explicando que los técnicos visitaban la zona diversas veces al día para comprobar el estado de las fincas y su evolución.

Lo confirma Sandra, que explica que ella misma pudo ver a esos operarios tomar medidas tanto de día como de noche. Así lo establece el protocolo, que dicta que se deben registrar las posibles alteraciones estructurales en momentos de cambio térmico, tal como explica la directora de Proyectos de la Dirección General de Infraestructuras de Movilidad del Govern, Begoña Castiblanque. Preguntada, pues, por las quejas de los vecinos y las grietas aparecidas previamente al socavón, ha asegurado que “no hubo demasiados” avisos y que las afectaciones estructurales no fueron “una cosa masiva”.

Las administraciones insisten en tranquilizar a los vecinos y reiteran que las primeras evaluaciones han sido “satisfactorias” y que ven “muy probable” que los vecinos puedan volver el sábado. En esta línea, no se esperan más afectaciones debido a que la tuneladora ya ha superado la zona de transición geológica sobre la que se sitúan los edificios afectados. Castiblanque ha explicado que la máquina ha pasado de una zona de granito a una de pizarra y eso, según apunta, debería asegurar una mayor estabilidad.

La odisea de buscar un hotel en Barcelona

El Ayuntamiento y los bomberos han instalado una carpa cerca del Verona para informar a los vecinos de las posibilidades que tienen, así como para ofrecer asistencia psicológica a quienes la necesiten. “Yo no quiero un terapeuta, quiero volver a mi casa”, se lamenta Antonio, que afea al consistorio que no haya puesto más facilidades a las personas afectadas.

“El Ayuntamiento sólo nos ofrecía un albergue municipal, con habitaciones de literas, cocina y baños compartidos”, se lamenta este hombre. “Ni de coña me metía ahí”, zanja. Del casi centenar de personas afectadas, sólo una ha aceptado esta solución.

El resto de alternativas propuestas por el consistorio eran ir a casa de algún conocido o bien alojarse en un hotel y tramitar con el seguro el reembolso del coste. “Me puse a buscar habitaciones y ya te puedes imaginar. Miré en cinco hoteles hasta que encontré uno con hueco. Y no te voy ni a decir el precio...”, sostiene Antonio, que espera que la situación se resuelva pronto porque, al tener que avanzar el dinero, asegura que no podrá “aguantar mucho tiempo”.

Esta conversación de Antonio con elDiario.es se dio poco antes de las 12 de la mañana del miércoles, momento en el que el consistorio había citado a los vecinos afectados para actualizarles sobre la situación y anunciarles que no podrán volver a sus casas, como mínimo, hasta el sábado.

El director general de Infraestructuras de Movilidad del Govern, Ramon Ramírez, ha explicado que antes de autorizar cualquier retorno, los técnicos necesitan tres días para comprobar la “estabilización del terreno” tras la inyección de hormigón que han realizado en el socavón. Desde la Generalitat se muestran confiados en que la evaluación será positiva y todas las personas afectadas podrán volver a la normalidad pronto.

Sandra es de las vecinas que confía en la palabra de las administraciones y mantiene la esperanza de poder volver a su casa el sábado. Otros no lo tienen tan claro y sospechan que la cosa puede ir para largo. “Si no vieron nada antes de que se hiciera este gran agujero, ¿por qué tendría que ser diferente ahora? ¿Quién me asegura que mi casa no será la siguiente?”, se lamenta Antonio.

Por su parte, Domingo, el dueño de la pizzería donde empezó todo, se muestra resignado. Él puede ir a dormir a su casa, pero es su negocio el que está en juego. De momento espera que el seguro se haga cargo de las pérdidas que va a tener, pero ruega al Ayuntamiento que la solución sea rápida. “Seguro que nos dejan volver pronto. Eso siempre que no se olviden de nosotros”, remacha.