Cullera, primer destino turístico accesible cognitivamente de España

elDiariocv

València —

0

La accesibilidad cognitiva es la cualidad de los entornos, servicios, productos y sistemas de información que permite que cualquier persona comprenda con facilidad dónde está, qué opciones tiene y cómo puede desenvolverse de manera autónoma. Implica eliminar barreras de comprensión —informativas, comunicativas y de orientación— que no siempre se ven, pero que condicionan profundamente la experiencia de las personas. En términos simples: hacer las cosas claras para que nadie quede fuera. Desde esta convicción, Cullera ha dado un paso decisivo al convertirse en el primer destino turístico accesible cognitivamente de España, situando la comprensión del entorno como un derecho y como un valor estratégico de ciudad.

En Europa existen ciudades que, desde hace años, aplican principios de claridad, diseño universal o lenguaje comprensible. Capitales como Viena, Helsinki, Londres o Ámsterdam han desarrollado buenas prácticas en señalización, orientación urbana o adaptación de contenidos en ámbitos concretos como museos y servicios públicos. Sin embargo, en la mayoría de los casos se trata de avances parciales, vinculados al diseño urbano o a equipamientos específicos, sin una estrategia turística integral ni un relato explícito de accesibilidad cognitiva como modelo de destino.

Cullera se diferencia precisamente en ese punto. El municipio no se limita a aplicar buenas prácticas dispersas, sino que convierte la accesibilidad cognitiva en una política de ciudad, planificada, explicada y evaluable. No es una suma de acciones aisladas, sino una visión transversal que afecta a la señalización urbana, la información turística, los servicios municipales, los eventos culturales, la comunicación digital y la experiencia cotidiana tanto de visitantes como de residentes. Cullera no solo hace la ciudad más clara: decide que la claridad sea su forma de crecer.

Esta apuesta se materializa en un proyecto pionero impulsado por el Ayuntamiento de Cullera en colaboración con Asindown, entidad especializada en accesibilidad cognitiva y lectura fácil. Su participación garantiza que las medidas adoptadas no se queden en lo teórico. Las personas con discapacidad intelectual participan como profesionales contratadas, validando contenidos y procesos para asegurar que la información sea realmente comprensible. Este enfoque, todavía poco habitual incluso en grandes ciudades europeas, aporta rigor metodológico, impacto social y coherencia ética al proyecto.

Lejos de ser una iniciativa dirigida a una minoría, la accesibilidad cognitiva beneficia a una mayoría social amplia. Personas mayores, turistas internacionales, personas con dificultades de aprendizaje o cualquier ciudadano que se enfrente a un entorno desconocido o complejo encuentran en una ciudad clara un espacio más amable y seguro. Cullera asume esta realidad y entiende que facilitar la comprensión no simplifica la experiencia, sino que la mejora y la hace más satisfactoria.

Bajo el lema “Cullera te lo pone fácil”, presentado en FITUR, el municipio articula una promesa directa y honesta: una ciudad que se entiende y que acompaña. La primera acción ya es visible con la adaptación a lectura fácil de los materiales de promoción turística —guías, mapas y folletos—, un punto de partida que marca el tono de un proyecto con horizonte de implantación a cinco años. A partir de ahí, el plan avanza de forma progresiva hacia una señalización universal, una comunicación turística inclusiva y una cultura compartida de claridad.

Otro de los pilares del modelo Cullera es su carácter participativo. La accesibilidad cognitiva no se diseña en solitario. Asociaciones locales, colectivos de personas mayores, entidades vinculadas al Alzheimer y otras demencias, y organizaciones sociales forman parte activa del proceso. Esta escucha constante garantiza que las soluciones sean útiles, realistas y alineadas con la vida cotidiana del municipio. Cullera no impone un modelo; lo construye con la ciudad.

En un contexto europeo donde muchas ciudades avanzan en accesibilidad de forma fragmentada, Cullera destaca por su claridad de propósito. No compite en tamaño ni en recursos, sino en coherencia. Decide nombrar la accesibilidad cognitiva, convertirla en estrategia turística y proyectarla como un modelo replicable. Porque, al final, una ciudad que se entiende es una ciudad que cuida, que incluye y que genera confianza.

Y en tiempos de complejidad y sobreinformación, apostar por hacerlo fácil —como las cosas bien hechas de siempre— es, quizá, la forma más sólida y moderna de innovar.