Brecha educativa, brecha digital y precariedad: el Parlamento Europeo estudia cómo afecta la pandemia a las mujeres en el comercio internacional
El impacto de la pandemia de la COVID-19 también ha sido desigual en términos de género y particularmente sobre las mujeres trabajadoras. En el marco de la Semana Europea de la Igualdad de Género, la comisión de comercio internacional (INTA) del Parlamento Europeo debate el impacto económico de la COVID-19 en este ámbito. La pandemia ha creado una “tormenta perfecta” que amenaza con expulsar a las mujeres de sus trabajos y actividades económicas y deshacer los recientes avances en el “empoderamiento económico”, consideran los europarlamentarios, que abordan cómo introducir la perspectiva de género en los acuerdos comerciales de la mano de dos expertas: Anoush der Boghossian, de la Organización Mundial del Comercio y Amrita Bahri, del Mexico Autonomous Institute of Technology.
Según un informe de la Organización Mundial del Trabajo publicado en agosto, la COVID-19 está “teniendo un impacto diferente al de crisis globales anteriores”, que generalmente, han tenido un mayor impacto en el empleo de los hombres porque los hombres suelen trabajar en sectores más expuestos a los ciclos económicos. La recesión de la COVID-19, en cambio, está teniendo un mayor impacto en las mujeres porque los sectores en los que trabajan se ven más afectados por las medidas de encierro y distanciamiento. El informe indica que la pandemia agrava desigualdades existentes porque afecta a los sectores con salarios más bajos -feminizados-, con menos educación, mayor dependencia del empleo informal, acceso limitado a la financiación y limitaciones sociales.
Según destacaba la eurodiputada socialista Inmaculada Rodríguez Piñero, “gran parte de las empresas que pertenecen o son administradas por mujeres están en mayor riesgo de supervivencia por ser microempresas y pymes”, trabajan en sectores como el manufacturero -que ha descendido su facturación notablemente-, tienen menor acceso a educación y a las tecnologías digitales y ,además, “son las más afectadas por las exigencias del cuidado infantil y de adultos”, aumentadas con la pandemia.
La europarlamentaria destacaba el caso de Bangladesh, potente foco del textil y la precariedad laboral, donde las mujeres representan el 80% de la fuerza laboral en las fábricas que abastecen a occidente y han reducido considerablemente los pedidos. “Se espera que el impacto económico de la pandemia sea particularmente adverso para las mujeres en las economías menos desarrolladas y en desarrollo porque la mayoría de las mujeres están empleadas en ocupaciones informales que no se pueden realizar a distancia”, añade.
Las mujeres, exponen las expertas, trabajan en servicios más afectados por la crisis -como sanidad, turismo o el textil- e integrados en el comercio internacional, afectado severamente por las restricciones y con graves problemas de suministro. Además, en el caso de las empresarias, para poner en marcha sus negocios, “muchas emplean sus ahorros para su negocio y ahora no tienen con qué reinvertir”. Consideran el comercio electrónico como una solución, aunque no útil por sí misma.
En marzo de 2018, el Parlamento Europeo adoptó una resolución sobre la igualdad de género en los acuerdos comerciales, sobre la base de un informe elaborado conjuntamente por las Comisiones de Comercio Internacional y de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género. El informe incluye una serie de recomendaciones, entre las que Rodríguez-Piñero destacata incluir un capítulo de género en todos los acuerdos comerciales, asegurar la participación de expertas en igualdad en los mismos, o “mejorar el acceso de las mujeres a la tierra, a los créditos, a la información y a las TIC”.