Ximo Puig adopta la vía Zapatero y potenciará su labor como 'embajador valenciano' mediante la oficina autonómica de expresidentes
El futuro del expresidente de la Generalitat Ximo Puig cuando finalice el congreso que escogerá a su sucesor en el PSPV-PSOE es todavía una incógnita. El dirigente valenciano sonó como ministrable, le han ofrecido la embajada de la OCDE en París y podría ser una de las apuestas del partido para las elecciones europeas. La primera opción quedó descartada, las dos últimas aún son solo una hipótesis. Por el momento, la única certeza es su acta como senador, una Cámara en la que tratar de apuntar los debates sobre el Estado autonómico que le han preocupado desde su labor política, y su condición de expresidente.
El líder de los socialistas valencianos se acogió al Estatuto de expresidentes al finalizar su mandato, con un equipo de dos asesores para la oficina autonómica, unas prerrogativas que tienen quienes han llevado el mando en el Consell desde 2002. Hasta la fecha, el papel de los expresidentes ha sido discreto: Alberto Fabra se acogió a la oficina, mientras que Francisco Camps se incorporó al Consell Jurídic Consultiu.
Puig, sin embargo, quiere darle más visibilidad a este rol, que tiene una faceta casi diplomática, un aspecto político que permite acciones más sosegadas y reflexivas. El dirigente, que en los últimos años ha reforzado su relación con José Luis Rodríguez Zapatero, aboga por una vía similar a la del expresidente del Gobierno, que lleva años ejerciendo un papel mediador en Latinoamérica y vinculado a organizaciones que difunden la cultura. El socialista apuntaba en conversación con elDiario.es que en su futuro a corto plazo querría “articular un papel que en el pasado no se ha desarrollado mucho y para mí es importante: el papel de expresidente”, un lugar desde el que “impulsar debates y activar espacios de acuerdo” en la Comunitat Valenciana.
El expresidente valenciano quiere darle más visibilidad a la oficina, convertirla en “un espacio de reflexión” sobre política, en el que también evaluar las medidas realizadas hasta la fecha, para “defender el legado, pero no desde una perspectiva ombliguista. ”Que estos años no sean un paréntesis entre dos nadas, que diría Francisco Brines“, apuntaba. Puig que durante su mandato impulsó foros y debates sobre la pluralidad nacional, la España polifónica, la descentralización, busca poner el foco y realizar análisis conjuntos sobre los que para él son los grandes temas: las nuevas estrategias del Estado de Bienestar, el feminismo y el federalismo, que considera un antídoto a la polarización y a los conflictos en el país.
El Estatuto de los Expresidentes explica que el Consell de la Generalitat pondrá a disposición de quienes fueran los máximos responsables autonómicos los medios necesarios -dos asesores y un conductor- para el mantenimiento de una oficina de apoyo, que dependerán orgánicamente de la Presidencia de la Generalitat. Además, la ley indica que se facilitará un local para ubicar la oficina, la dotación presupuestaria para su funcionamiento ordinario y un vehículo del parque móvil de la Generalitat, además de los servicios de seguridad que se consideren necesarios.