Compromís cuestiona el informe de Catalá sobre el bulevar García Lorca: afirma que es la opción más contaminante
La coalición Compromís sigue con la batalla por el corredor verde en el bulevar García Lorca, una opción que ha descartado el Ayuntamiento completamente. La administración que dirige María José Catalá ha optado por tres carriles de tráfico y un carril bici entre las superfícies verdes que ocuparán las vías del Parque Central, desoyendo la petición vecinal de un espacio sin coches.
El consistorio argumenta que el Corredor Verde colapsaría otras vías en la ciudad, dado el aumento de vecinos en la zona que conectará el barrio de Malilla con la Calle San Vicente y la Cruz Cubierta. Según el informe encargado por el Ayuntamiento, que estudia varias alternativas, las retenciones derivadas del Corredor Verde supondrían más emisiones contaminantes. En concreto, dice: “En la microsimulación del escenario de la configuración Corredor Verde los flujos llegan al colapso total debido a la configuración en la calle San Vicente y la carrera de Malilla, afectando a la avenida Fernando Martorell y Giorgeta. Esta situación genera un aumento de emisiones contaminantes debido a aceleración y desaceleración de los vehículos”.
Tras analizar el estudio, de más de 120 páginas, la coalición cuestiona esta conclusión. Según señalan los valencianistas, la configuración recomendada reduce COâ y VOC (compuestos orgánicos volátiles) porque el tráfico circula más fluido, pero incrementa el óxido de nitrógeno (NOâ) en más de un 10% y las partículas en suspensión en un 12,3%, los dos contaminantes con relación directa y más grave con enfermedades respiratorias y cardiovasculares, porque permite circular más vehículos en total. “Es efecto del tráfico inducido: más capacidad viaria no reduce la contaminación, sino que redistribuye el tipo”, apuntan en un comunicado.
La portavoz de Compromís en València, Papi Robles, considera que la decisión “es toda una muestra de gran irresponsabilidad y de puro sectarismo político. Catalá se empeña en meter coches por una zona por donde nunca han pasado vehículos y que nadie ha pedido”. A la pérdida ambiental se le suma la pérdida de continuidad, insiste la coalición. En lugar del jardín continuo de 50 metros que estaba previsto, los barrios se quedarán con dos franjas separadas —de 28,1 y 18,7 metros— rotas por una vía con el volumen de tráfico de una avenida principal. Quien quiera atravesar el “paseo” de un lado a otro tendrá que cruzarla. Es precisamente la masa arbórea continua la que genera el efecto refrescante real frente al calor, y dos trozos de verde separados por asfalto no producen ese efecto microclimático, por mucho que sumados den una cifra parecida sobre el papel.