La vicepresidenta de la Diputación de Alicante justifica los nombramientos de cargos del PP y Ciudadanos en el Gil-Albert porque los avaló la directora

Por decreto y en agosto. Así nombró la Diputación de Alicante a los cargos municipales del PP y Ciudadanos, los dos partidos que gobiernan la institución provincial, en el Instituto de Cultura Alicantina Juan Gil-Albert, según el portavoz de Compromís, Gerard Fullana. La formación valencianista ha defendido una moción en el pleno de la Diputación de este miércoles que proponía la creación de una mesa con todos los partidos políticos de la institución que permita “auditar la actividad real de impulso y divulgación cultural, social y jurídica”. Los dos partidos que gobiernan con mayoría la institución presidida por el popular Carlos Mazón han votado en contra de la moción.

Los nombramientos, destapados por este diario, “ni tan siquiera pasaron por el Consejo Rector del Gil-Albert”, ha denunciado Fullana, quien también ha criticado que en el presupuesto del organismo cultural la primera partida son las nóminas, la segunda las gratificaciones por asistencia a reuniones, la tercera la limpieza y la cuarta los premios culturales. El Gil-Albert ha pagado 1,4 millones de euros en seis años en gratificaciones por asistencia a reuniones. “Sólo el 21% del presupuesto va destinado a Cultura”, denuncia el portavoz de Compromís.

La vicepresidenta de la Diputación de Alicante, Julia Parra, ha acusado a Fullana de “venir a un pleno a poner de vuelta y media el Gil-Albert” y se ha referido a un “uso político” del organismo dependiente de la institución provincial. Parra también ha aludido al caso Alquería que investiga la presunta contratación a dedo de ocho cargos de PSPV-PSOE y Compromís en una empresa publica de la Diputación de València. “Aquí hay total transparencia, esto no es Divalterra”, ha espetado Parra, de Ciudadanos. 

La responsable de Cultura ha explicado que todos los nombramientos se han hecho con “el visto bueno de la directora” del Gil-Albert, María Teresa Pérez, y ha destacado que por primera vez se han publicado los currículums de los directivos nombrados por el PP y Ciudadanos, entre los que destacan un constructor y un capità moro. “Se han hecho los contratos conforme a lo establecido en los estatutos”, defiende Parra.

El portavoz de Compromís ha replicado a la vicepresidenta dando cifras sobre la gestión de la Institució Alfons el Magnànim, homóloga del Gil-Albert en València. Fullana ha recordado que el Magnànim ha aumentado un 110% las publicaciones, con una apuesta por la edición de libros en valenciano y un incremento del 27,1% de los libros escritos por mujeres. “Eso se llama línea estratégica, ustedes de esto no saben nada”, ha reprochado el portavoz de Compromís.

Antes de la votación (16 votos en contra y 14 a favor), el presidente de la Diputación de Alicante, el popular Carlos Mazón, ha intervenido (“como moderador” del debate, ha dicho) y ha deslizado una invitación al conseller de Educación, Cultura y Deporte, Vicent Marzà, para que “apueste por la cultura alicantina”.

El Gil-Albert ha colocado a cinco cargos municipales del PP y de Ciudadanos, las dos formaciones que gobiernan la institución provincial. Además, la gerente del Gil-Albert es la concejala del PP en Pego Ana Ortolá. A estos cargos, la mayoría sin experiencia alguna en materia de gestión cultural, se suman tres periodistas que cobran hasta 1.500 euros por asistir a siete reuniones.