Una bióloga aclara por qué nos salen canas: “La genética escribe el guion y el estilo de vida añade los matices”

Tanto si las aceptas y las luces con orgullo, como si luchas contra ellas a través del tinte, la aparición de canas es un hito biológico del que casi nadie se libra. Aunque a menudo se asocian simplemente con la vejez, se trata de un proceso que parte de un complejo mecanismo celular.

“El color de nuestro pelo depende de unas células llamadas melanocitos, que funcionan como pequeñas fábricas de pintura, produciendo melanina —pigmento—, situadas en la raíz del cabello”, explica Carolina Castell, bióloga y profesora en Academia Universitaria Paraninfo. “Con el paso del tiempo, estas fábricas se agotan, las células madre que deberían reponer los melanocitos dejan de funcionar correctamente o mueren y el pelo nace sin pigmento”, describe la bióloga sobre el nacimiento de las canas.

El peso de la herencia

Si te preguntas cuándo empezarás a encanecer, Castell asegura que la respuesta está escrita en tu ADN, ya que la genética es un factor determinante.

“Si tus padres tuvieron canas a los 20 años, es muy probable que tú también las tengas joven”, asegura la bióloga, que detalla que incluso “se ha identificado incluso un gen específico, el IRF4, que regula este proceso”. “La genética escribe el guión, y el estilo de vida solo puede añadir algunos matices”, resume la experta.

¿Las canas son evitables?

A día de hoy, Castell asegura que el envejecimiento del cabello es un proceso “inevitable y natural”, aunque hay factores que pueden acelerarlo o ayudar a mantener el ritmo biológico adecuado.

Existe la creencia popular de que el estrés provoca la aparición de canas y, efectivamente, la bióloga confirma que hay base científica para creerlo: “Estudios recientes indican que el estrés activa el sistema nervioso simpático, el de ‘lucha’ o ‘huida’, lo cual agota prematuramente las células madre de los melanocitos de forma irreversible”.

Sin embargo, la experta aclara que esto sucede en casos de estrés crónico o “periodos prolongados de ansiedad”, no en el caso de un episodio o susto puntual.

El factor de la comida

Aunque no de forma tan directa como la genética, Castell afirma que la alimentación también es un factor influyente en la salud del cabello: “Los nutrientes clave son las vitaminas del grupo B, especialmente la B12, el hierro, el zinc y el cobre. El cobre es esencial porque ayuda a producir melanina”. “Sin embargo, tomar suplementos solo ayudará si realmente tienes una deficiencia”, destaca.

No hay fórmulas mágicas, no existen champús ni suplementos que devuelvan el color al pelo que ya es canoso. “Lo que sí podemos hacer es llevar hábitos saludables, que no aceleren el proceso como evitar el tabaco, que causa estrés oxidativo en el pelo, llevar una dieta equilibrada y gestionar el estrés”, aconseja la experta para que el pelo siga su ritmo natural.