La tortilla es uno de esos platos comodín que nunca fallan. Su gran virtud es la versatilidad: admite casi cualquier ingrediente y se adapta sin esfuerzo a lo que haya en la nevera. Desde la clásica tortilla de patatas hasta versiones con verduras, pescado —como el atún— o incluso carnes como el jamón cocido, las posibilidades son prácticamente infinitas.
Esa flexibilidad la convierte en una receta fácil de personalizar según los gustos de cada uno y los productos disponibles en cada momento. Además, no requiere técnicas complicadas ni grandes conocimientos de cocina, lo que explica por qué tantas veces nos ha sacado de un apuro. Ya sea para resolver una comida improvisada, una cena rápida o cuando el tiempo apremia, la tortilla siempre aparece como una solución eficaz.
Su rapidez de elaboración es otro de sus grandes atractivos. En pocos minutos se puede tener listo un plato completo, sabroso y resultón, algo especialmente útil en el día a día, cuando no siempre apetece pasar demasiado tiempo entre fogones.
Pero la tortilla no solo funciona en el plato. También es una opción perfecta para llevar. Entre dos rebanadas de pan, acompañada de una salsa al gusto —mayonesa, ketchup o incluso salsa alioli—, envuelta en papel de aluminio y lista para ir al trabajo, a una excursión o para comer fuera de casa sin complicaciones.
Preparar una tortilla básica no tiene misterio: basta con un par de huevos, cascarlos en un bol, batirlos hasta obtener una mezcla homogénea y añadir una pizca de sal. Con este gesto sencillo ya se obtiene una tortilla simple, pero siempre apetecible, que sirve de base para añadir otros ingredientes como calabacín, champiñones o atún.
El protagonismo lo tiene el huevo, un alimento de gran valor nutricional. Destaca por su aporte de proteínas de alta calidad y vitaminas, especialmente la vitamina D y las del grupo B. De hecho, su perfil proteico es tan completo que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) tomó la proteína del huevo como referencia, al presentar una proporción equilibrada de todos los aminoácidos esenciales.
Por todo ello, la tortilla no solo es una opción práctica y fácil, sino también un plato saludable que encaja sin problemas en cualquier menú cotidiano, ya sea en su versión más sencilla o en combinaciones rápidas y ligeras como las de calabacín, champiñones o atún.
Tortilla de calabacín
El calabacín destaca por su sabor suave, delicado y muy agradable al paladar. Además, su textura lo convierte en un ingrediente versátil y fácil de combinar con otros alimentos. Por ello, una excelente manera de introducir esta verdura en nuestro menú habitual o en la rutina diaria es a través de una tortilla de calabacín.
De este modo, no solo aprovechamos sus propiedades, sino que también le damos un toque diferente a nuestro plato. En total se necesita media hora aproximadamente para preparar este plato. Estos son los ingredientes para dos comensales:
- Dos calabacines
- Dos cebolletas
- Cuatro huevos
- Sal
- Aceite de oliva virgen extra
En primer lugar, pelamos las cebolletas y los calabacines y, a continuación, los picamos finamente para que se cocine de manera uniforme. Seguidamente, calentamos un chorrito de aceite de oliva en una sartén e incorporamos la cebolleta, cocinándola a fuego medio hasta que adquiera un tono transparente y una textura tierna.
Cuando esté lista, añadimos el calabacín picado y pochamos todo el conjunto con paciencia, salando al gusto. Una vez las verduras estén bien cocinadas, retiramos y escurrimos el exceso del aceite para obtener una preparación más ligera.
Mientras tanto, en un bol cascamos dos huevos y los batimos hasta lograr una mezcla homogénea y ligeramente espumosa. Por otro lado, retiramos el aceite restante de la sartén, volvemos a colocar las verduras ya escurridas y volcamos sobre ellas los huevos batidos para formar la tortilla.
Finalmente, dejamos que se cuaje al punto que más nos guste, ya que la tortilla de calabacín resulta jugosa en cualquier caso, y la servimos caliente.
Tortilla de champiñones
Esta receta es una elaboración sencilla y accesible para cualquier nivel de cocina. No obstante, resulta fundamental saltear correctamente los champiñones antes de mezclarlos con el huevo porque poseen un alto contenido de agua.
De este modo, al cocinarlos previamente, evitamos que suelten líquidos durante el cuajado y conseguimos una tortilla con mejor textura y más sabrosa. En total se necesita veinte minutos aproximadamente entre la preparación y la cocción de este plato. Estos son los ingredientes para dos comensales:
- Cinco huevos
- 170 gramos de champiñones
- Sal
- Pimienta negra molida
- Aceite de oliva virgen extra
En primer lugar, preparamos los champiñones según nuestra preferencia: pueden ir picados, en láminas o en pequeños dados.
A continuación, calentamos un poco de aceite en la sartén y añadimos los champiñones, que deberán cocinarse a fuego fuerte para que suelten el agua y se doren correctamente. Durante este proceso, conviene removerlos de vez en cuando y dejarlos al fuego aproximadamente diez minutos.
Mientras se cocinan, cascamos los huevos en un bol y los batimos hasta conseguir una mezcla homogénea y ligeramente espumosa. Una vez los champiñones estén listos, los incorporamos al bol con el huevo y mezclamos bien. Seguidamente, bajamos la intensidad del fuego, añadimos un poco más de aceite de oliva a la sartén y vertemos la mezcla de huevo y champiñones.
Removemos suavemente con una espátula para que se cuaje de manera uniforme y dejamos cocinar unos tres minutos. Finalmente, según el gusto personal, podemos darle la vuelta por completo o doblarla por la mitad antes de servir.
Tortilla de atún
Las recetas que requieren pocos ingredientes suelen resultar muy atractivas, ya que combinan sencillez, rapidez y facilidad de preparación. Sin complicaciones ni pasos innecesarios, con tan solo un par de elementos -una lata de atún y un huevo- es posible preparar una comida o cena rápida y nutritiva.
En total se necesita quince minutos aproximadamente entre la preparación y la cocción. Estos son los ingredientes para dos personas:
- Cuatro huevos
- Dos latas de atún, alrededor de 160 gramos
- Sal
- Pimienta negra molida
- Aceite de oliva virgen extra
- Perejil fresco (opcional)
En primer lugar, cascamos los huevos en un bol profundo, los salpimentamos al gusto y los batimos hasta obtener una mezcla uniforme y ligeramente espumosa.
Mientras tanto, escurrimos el atún y lo desmenuzamos con cuidado sobre la mezcla de huevo, incorporándolo con movimientos suaves para que se integre completamente.
A continuación, calentamos un poco de aceite en la sartén y, cuando esté bien caliente, vertemos la mezcla de la tortilla. Removemos ligeramente al principio para que se distribuya de manera uniforme y, seguidamente, bajamos el fuego, dejando que la base se cuaje lentamente.
Una vez que la parte inferior este firme y dorada, damos la vuelta a la tortilla con ayuda de un plato o una espátula para cocinar el otro lado a fuego bajo, asegurándonos de que se haga de manera homogénea. Finalmente, después de unos minutos, cuando la tortilla esté perfectamente cuajada y jugosa, la retiramos del fuego y la servimos inmediatamente.