Cómo crear tu propio caldo concentrado para potenciar el sabor de tus platos

Elena Segura

14 de abril de 2026 12:32 h

0

Cuando hablamos de ponernos delante de los fogones para solventar la comida o la cena, todos los gestos —por pequeños que parezcan— cuentan. Sobre todo cuando la rutina y las ocupaciones del día a día no nos dejan mucho tiempo para recrearnos con recetas elaboradas o el fuego lento en lugar de tirar de olla rápida o preparaciones exprés. Sin embargo, cocinar con más prisa o saltándonos algún paso no tiene por qué traducirse en un plato soso. Con algunos trucos y un poco de previsión, hasta en las situaciones más comprometidas podemos salir del paso y servir en la mesa un exquisito bocado.

Con técnicas como el batch cooking, que consiste en dejar cocinadas distintas preparaciones para armar platos a lo largo de la semana, o pertrechando nuestra despensa de algunos ingredientes, como las legumbres o verduras en bote y otras conservas, es factible preparar un plato rico y completo nutricionalmente en unos pocos minutos. El secreto está en conseguir organizarse y dejar poco espacio a la improvisación cuando no nos sobra el tiempo. Anota otro consejo: ten verduras, como cebolla o pimiento crudo, y especias, como cilantro o perejil, picadas y congeladas listas para usar sin necesidad de pelar, lavar y cortar en ese momento.

Dentro de este abanico de herramientas que nos ayudan a acelerar el ritmo sin restarle calidad a nuestros platos no podemos dejarnos las pastillas de caldo concentrado caseras. Una vez que las pruebes seguro que no vuelves a prescindir de ellas. Son ideales para enriquecer muchos platos, desde una salsa, a un arroz, un estofado o una pasta. Son muy sencillas de preparar y constituyen la alternativa perfecta a las que podemos encontrar envasadas en los supermercados. Al hacerlas en casa, te aseguras de que no contengan grasas refinadas, potenciadores de sabor y otros aditivos propios de los alimentos ultraprocesados. En poco tiempo puedes tener lista una buena cantidad de pastillas de caldo hechas con tus propias manos y mucho más interesantes nutricionalmente.

Pastillas de caldo de verduras, paso a paso

Podemos prepararlas tanto de verduras, como de pollo o pescado. Aunque los tres tipos de pastillas de caldo concentrado pueden resultar útiles según la receta que vayamos a preparar, las de verduras son las más básicas y las que seguro que casan con cualquier plato. No sucede lo mismo con las de pollo o pescado, que solo podremos utilizar para enriquecer determinadas preparaciones. Además, si en casa hay alguna persona vegana o vegetariana, sabemos que con las pastillas de verduras no hay fallo.

Prepararlas es muy sencillo y como puedes hacer una cantidad bastante generosa, con hacerlo dos o tres veces al año te garantizas tener tus propias pastillas, ricas y sanas. Y con mayor porcentaje de verduras que las que puedas comprar ya hechas. Además, puedes congelarlas durante seis meses sin que se echen a perder. Toma nota de los ingredientes que necesitas si te animas con esta receta:

  • Cuatro cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • 250 gramos de puerro
  • 100 gramos de apio
  • 350 gramos de zanahoria
  • 250 gramos de cebolla
  • 150 gramos de calabaza
  • Tres dientes de ajo
  • Un buen manojo de perejil
  • Entre tres y cuatro cucharadas soperas de sal
  • Una hoja de laurel y una cucharilla de cúrcuma

Lo primero que vamos a hacer es lavar y picar nuestras verduras. En una sartén calentamos las cuatro cucharadas de aceite de oliva y pochamos la cebolla, el puerro y los ajos entre cinco y siete minutos o hasta que veamos que empiezan a transparentar, en ese momento añadimos el resto de verduras a fuego muy bajo. El proceso se alargará entre media hora y cuarenta minutos, para pochar bien todas las verduras junto con las especias, el laurel y el perejil picado. Iremos removiendo de manera recurrente para que no se pegue ni se quemen las verduras, que irán soltando en ese tiempo el líquido que contienen.

Cuando estén bien cocinadas, dejamos que se evapore toda el agua que hayan soltado. Apagamos el fuego y trituramos en un vaso de batidora. Volvemos a llevar esta pasta a una sartén antiadherente y cocinamos nuevamente removiendo todo el tiempo hasta que haya perdido todo el líquido y la pasta se vea más espesa.

Vertemos el resultado en un recipiente forrado con film transparente o papel vegetal, alisamos la superficie, cubrimos y dejamos enfriar durante unas horas o toda la noche en la nevera. Transcurrido ese tiempo, cortamos la placa de caldo concentrado en pequeñas porciones o cubitos del tamaño de las pastillas de caldo que se comercializan.

Cómo conservar las pastillas de caldo caseras

Para conservarlas, puedes envolverlas en papel de aluminio y almacenarlas en bolsitas tanto en la nevera como en el congelador. Si las vas a guardar en la nevera, puedes añadir a la receta un poco más de sal para alargar la vida de tus pastillas de caldo. Recuerda que la sal, en este caso, la usamos como conservante natural para evitar la proliferación de hongos y bacterias. Eso sí, no olvides que llevan un extra de sal, por lo que si las utilizas en tus guisos, estofados u otros platos ya no te hará falta salarlos.

Otra forma de conservar congeladas tus pastillas sin necesidad de envolverlas una a una es distribuir la pasta en las porciones de las cubiteras de hielo, cubrirla con su tapa o meterla en una bolsa de congelación e ir sacando los cubitos uno a uno cuando nos hagan falta. También puedes tenerlas disponibles entre una o tres semanas en la nevera. En este caso puedes dejarla directamente en un bote cerrado herméticamente y coger la cantidad que necesites en cada momento con una cuchara.