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Patios de Toledo: una “huella imborrable” que abre sus tesoros por el Corpus bajo la amenaza de la falta de relevo

Patio en la calle Aljibe de Toledo, que se abre al público durante la Semana Grande del Corpus

Alicia Avilés Pozo / Vídeo de Iztiar Machicado Blanco

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Todo comenzó en 1995, con la denominada ‘Tertulia de Zocodover’. Sus integrantes convocaron un concurso de patios toledanos para mostrar a la ciudadanía esos espacios interiores abiertos en las viviendas y palacios del Casco Histórico de la ciudad, capaces de captar luz entre las estrechas callejuelas, que juegan además el papel de regulador térmico. En aquel entonces ocho de sus propietarios se sumaron a la iniciativa. Fue un éxito, pero tuvieron que pasar cinco años para que se realizara una segunda convocatoria.

Así, ya en el año 2000, el proyecto AVEC-Toledo, dentro de un programa europeo que promovía la sensibilización de la población con el patrimonio cultural de la ciudad, organizó su primer ‘Concurso de Patios’ con motivo de las fiestas del Corpus Christi a través del colectivo ‘Pilotaje Local’ (integrado por la Asociación de Vecinos del Centro Histórico, Iniciativa Ciudadana y Foro Cultural). Ya entonces se inscribieron 23 participantes.

Se realizaron dos ediciones del certamen, entonces prácticamente sin dotación económica (años 2000 y 2001). Al ser una iniciativa con fondos europeos, el proyecto estaba destinado a desaparecer y solo podía tener continuidad si se hacía cargo una entidad privada. Animados por los resultados, unos pocos toledanos decidieron hacer una asociación, coger el testigo y afrontar el reto.

Una visita a Córdoba y un sueño cumplido

Andrés León, propietario de uno de esos primeros patios participantes, se puso en contacto con directivos de la Asociación de Patios de Córdoba y se desplazó allí para informarse del contenido y experiencia de la ciudad.

De regreso la capital castellanomanchega, comenzó a fraguarse la Asociación de Amigos de los Patios de Toledo, convocando a participantes de las dos ediciones anteriores y algunos simpatizantes de la idea. Fue en octubre de 2001, en el emblemático Palacio de Benacazón, cuando se dio a conocer públicamente la asociación.

Este año cumple, por tanto, 25 años. Un cuarto de siglo de una iniciativa que ya ha conseguido que abran sus puertas hasta 46 patios del Casco Histórico de Toledo con motivo de la celebración del Corpus Christi de la ciudad. Este año lo hacen desde el día 1 hasta el día 6 de junio, en horario de tarde (de 18.00 a 22.00 horas) y el sábado también a mediodía (de 12.00 a 14.00 horas), dentro de un certamen en el que posteriormente se elige el mejor de todos ellos.

De esta forma, los patios de Toledo, abiertos al cielo y cerrados por sus cuatro lados descubren sus numerosos tesoros, ofreciendo toda una lección de historia a los visitantes, brindando “aire, luz y serenidad”, en palabras de Andrés León, propietario de uno de esos dos patios que marcaron los inicios del proyecto, presidente y socio fundador de la asociación que hace posible la iniciativa.

Los patios tienen titularidades de todo tipo. La mayoría pertenecen a propietarios particulares, pero también abren los que regentan las administraciones públicas (principalmente el Ayuntamiento, la Diputación provincial y el Gobierno de Castilla-La Mancha). Y este año, abren sus puertas, por primera vez juntos, los patios y jardines del Museo Sefardí, el Museo de El Greco y el Museo de Santa Cruz. La asociación quiere que en la próxima edición también participe el Museo del Ejército, que alberga el Alcázar de Toledo.

Andrés León, junto con muy pocas personas en la asociación, ha dedicado estos últimos 25 años a cumplir este sueño. Cuenta que la pandemia fue una “prueba de fuego” para el proyecto, pero ahora han conseguido arrancar de nuevo y “estamos en el mejor momento” desde los inicios del certamen.  

Patio de la calle Trinidad. Palacio Arzobispal
Patio de la calle Padilla, 2. Centro Cultural San Clemente

Considera que el mayor logro es haber conseguido que, a partir de las 18.00 horas, muchos visitantes, pero también vecinos y vecinas, echen mano de planos físicos y de sus móviles para “hacer su recorrido buscando patios”.

“Desde el día antes de la procesión del Corpus (el jueves 4 de junio) en el Casco Histórico se ve gente por las tardes, no solo en las calles por donde irá la procesión, sino por otras vías alternativas, algo que no es habitual, porque ya a esas horas muchos turistas se han marchado”. “Lo principal es que ya hemos dejado aquí una huella imborrable”, destaca orgulloso.

Los patios, agrega, son un “bien patrimonial de primer orden” del Casco Histórico de Toledo. Todos tienen “su pasado y su historia”, porque son “de distintas épocas, aunque se hayan arreglado recientemente”. Pero, sobre todo, “todos tienen algo de la historia de esta ciudad” y son, por lo tanto, “reflejo de su multiculturalidad”.

Claustro en Cobertizo de Santo Domingo el Real, 6. Comendadoras de Santiago
Patio en calle Aljibillo, 2

El presidente de la asociación considera, de hecho, que la cantidad de patios que alberga la ciudad es “difícil de igualar en cuanto a su calidad”. Señala que mientras en otras ciudades como Córdoba (con la que el colectivo colabora estrechamente) cuidan mucho el aspecto vegetal, los toledanos son “muy representativos de la historia patrimonial de la ciudad”. “Son una gran lección de la arquitectura en España. Aquí tenemos restos de todas las culturas y eso no es fácil de encontrar”.

“Hay patios donde vemos estructuras metálicas, porque en su día hubo que sustituirlos y reformarlos. Eso normalmente es de principios del siglo pasado. Pero también tenemos de la época andalusí, de la judería, del arte mozárabe. Todos esos detalles los vamos a ver en una columna, en un capitel, en los aljibes. Y eso es único”, argumenta.

Hay muchos patios que están fuera de las zonas de mayor concurrencia, por lo que no supone un problema de turismo en masa

Los patios que pasan a formar parte de esta iniciativa solo se abren al público durante la semana del Corpus, pero el resto del año también se utilizan para eventos especiales impulsados por las administraciones o por colectivos culturales y ciudadanos de todo tipo.

Andrés León ha podido recabar durante estos 25 años opiniones de todo tipo. Mantiene incluso la amistad con muchos turistas que en su día visitaron estos espacios y quedaron deslumbrados. De hecho, aunque le preocupa la “turistificación” del Casco Histórico de Toledo y pide que se aborden soluciones inmediatas, este fenómeno no afecta a estas jornadas.

“Nosotros abrimos por las tardes y muchos grupos ya no están el Casco a esas horas. Sí que hay turistas, pero no van en masa, y además hay muchos patios que están fuera de las zonas de mayor concurrencia, por lo que no supone un problema”.

Lo que sí preocupa a la Asociación de Amigos de los Patios de Toledo es el relevo generacional. “Es un problema grande que hemos ido comprobando cómo crece en estos 25 años. Cuando empezamos, en cada patio de vecinos y vecinos, de cada diez, seis o siete eran propietarios y el resto inquilinos. Ahora ha cambiado totalmente: hay algunos grandes y muy bonitos en los que solo uno es propietario y nueve son inquilinos. Cuando desaparezca ese uno, ese patio ya no va a abrir. Ya nos ha pasado”.

La solución al problema del relevo generacional

¿Por qué sigue creciendo el proyecto pese a este fenómeno? “Porque se están agregando poco a poco entidades con edificios muy interesantes, de la Diputación, de la Junta de Comunidades, del Ayuntamiento, y otros como el Colegio de Arquitectos y también conventos. Eso nos va amortiguando un poco esa pérdida que tenemos especialmente de los patios con bastantes vecinos”.

Los patios son tesoros, que a su vez, albergan otros tesoros. Las personas visitantes no solo pueden contemplar su arquitectura, sino también disfrutar de música, juegos y exposiciones de todo tipo.

Este año, el patio del Palacio de Benacazón rinde homenaje a Francisco García Martín, 'Epicaris', fallecido el año pasado, experto en patrimonio, activista por los derechos humanos y articulista de elDiario.es de Castilla-La Mancha.

Patrio el paseo del Tránsito. Museo de El Greco

Llama la atención en el certamen actual la exposición sobre bordados del municipio toledano de Lagartera con el que se ha adornado el patio de la plaza de San Vicente, donde está una de las dos sedes de la Delegación del Gobierno de Castilla-La Mancha.

Patio de la Plaza de San Vicente, 3. Delegación del Gobierno

En el espacio en la Plaza Amador de los Ríos, el Oratorio de San Felipe Neri, puede contemplarse la instalación artística botánica ‘En mi principio está mi fin’, de Martín El Errante. Y otras dos muestras relacionadas con las plantas: ‘Bajo custodia’, de José Manuel Ruiz, en el Espacio Singular de la Calle Real, número dos; y ‘Territoria’, de Alfredo Copeiro, en Plaza de San Lucas, número 5.

Los patios de Toledo tienen “larga vida”. Son otra seña de identidad de una Ciudad Patrimonio de la Humanidad que nunca deja de sorprender y que, mediante iniciativas de la sociedad civil como la de esta asociación, busca no perder un legado plagado de detalles, ahora con sus puertas abiertas de forma gratuita para el disfrute del público.

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