Un mitin de masas y el misterio de una calle: el libro que ilumina la huella de Galdós en la Mancha toledana
Un día, en la localidad toledana de El Toboso, conocida por ser el origen de Dulcinea, la imaginaria amada de Don Quijote, un hombre le preguntó al que era entonces su alcalde, Marciano Ortega Molina, quién era el señor que daba nombre a una calle: Julián Sanz del Río. Pese a que sus padres habían vivido en esa vía y tenía muchos recuerdos de ella, el entonces alcalde no supo darle con detalle una explicación sobre el vínculo de ese nombre con el municipio.
Tiempo después, tras dejar la Alcaldía, ese “runrún” se quedó grabado en su memoria y decidió ponerse a investigar. El exalcalde ya contaba con un dato de partida: en sus novelas ‘El doctor Centeno’, ‘La desheredada’ y ‘Lo prohibido’, el gran Benito Pérez Galdós hace mención a diferentes miembros de la familia Miquis.
De hecho, en la primera de ellas uno de los protagonistas es Alejandro Miquis, un joven soñador con una gran forturna. Y en el Toboso, todavía queda alguna estela de una expresión local en la que se grita “¡Paga Nuño! o ¡Paga Miquis!”, que los vecinos más mayores recuerdan como un chascarrillo, ya casi en desuso, para decidir quién paga alguna cena o festejo copioso.
¿Había alguna relación entre esta expresión, la ficticia familia Miquis y el nombre de la calle? La había. Marciano Ortega releyó con detalle ‘El doctor Centeno’ (1883) y descubrió que entre los personajes de la historia, ambientada en el convulso 'Sexenio Democrático' o 'Sexenio Revolucionario' español (1868-1874), aparecen nombres que habían dado denominación a calles de El Toboso. Pero, sobre todo, se detuvo en el personaje de Alejandro Miquis. “Ahí ya aparece la expresión ‘¡Paga Miquis!’, porque era el que tenía el dinero que había heredado”, cuenta el exalcalde a este periódico.
¿Paga Nuño o paga Miquis? Una expresión para la historia
Faltaba por descubrir el segundo nombre de la expresión: “¡Paga Nuño!”. Ortega sabía que Antonio Nuño de la Rosa era conocido por haber compartido estudios universitarios con Galdós en la Universidad Central de Madrid, la institución académica que luego sería la Complutense, y decidió recopilar información al respecto en la Biblioteca Nacional de España (BNE).
“Estuvieron matriculados en los mismos cursos y pedí toda la documentación al respecto. Mi sorpresa llegó cuando vi las asignaturas comunes que ambos habían tenido y descubro que uno de los profesores que les dio clases a ambos fue Julián Sanz del Río, el nombre de calle de El Toboso. Ahí estaba el vínculo”, cuenta emocionado.
Sanz del Río fue un filósofo, jurista y pedagogo español, introductor del ‘krausismo’ en España, una doctrina idealista y racionalista fundada por el filósofo alemán Karl Christian Friedrich Krause (1781-1832), que defiende la autonomía moral, la tolerancia, la educación y la reforma social. Fue conocido además por haber sido maestro del gran pedagogo y ensayista Francisco Giner de los Ríos.
Su nombre, además de en El Toboso, aparece tan solo en otros tres callejeros: el de Madrid, el de Torrearévelo (Soria), donde nació, y el de Illescas, también en la provincia de Toledo, donde está enterrado.
“Su peso en la educación española fue muy importante. Yo lo llamo el primer ‘Erasmus’ español porque se formó en Alemania. De allí trajo las ideas de Krausse. Desde el reinado de Felipe II, los españoles solo podían ir a universidades católicas, pero él no lo hizo, se empapa del ‘krausismo’ y al venir a España, lo difunde”, relata.
Una vez desvelado ese vínculo como profesor de Galdós, Marciano Ortega se zambulló en la figura de Antonio Nuño de la Rosa, amigo de Pérez Galdós y con quien compartía las enseñanzas de este profesor. Nuño nació en Quintanar de la Orden, pero vivió en El Toboso, y cree que por ello algunas calles de la localidad tienen los nombres de personajes históricos de ese Sexenio Democrático el que se contextualiza ‘El doctor Centeno’. “No hay ningún documento que lo acredite, pero yo creo que fue un homenaje que Nuño quiso hacer a su profesor”.
Y así lo detalla, tirando de ese hilo, Marciano Ortega Molina en el libro que sigue todo el rastro de este estudiante: ‘La huella de El Toboso y Quintanar en Galdós. ¡Paga Miquis! o ¡Paga Nuño!’, donde desentraña todas las pistas que alumbran la estela de la Mancha toledana en la obra galdosiana, como sus referencias a gastronomía típica como las gachas, tanto al hablar de su elaboración como de la forma de comerlas “al centro”.
Pero el exalcalde va mucho más allá. “Una de mis conclusiones es que ‘El doctor Centeno’ es una biografía de Antonio Nuño de la Rosa. Él es Alejandro Miquis. hay una similitud enorme entre los dos personajes y tienen prácticamente la misma vida”, resalta el exalcalde y escritor.
Otras coincidencias o “conexiones” que señala es que, con motivo de la famosa desamortización de Mendizábal, echaron a la orden de los agustinos de El Toboso, y al abandonar el pueblo lanzaron “unas maldiciones” que Galdós recoge en la mencionada novela.
Y todavía hay más. ‘El doctor Centeno’ está dividido en dos partes, como ‘Don Quijote de la Mancha’. En la primera, Alejandro Miquis dispone de su propio dinero, el heredado, lo que le da la posibilidad de disponer incluso de su propio escudero, su criado Felipe, que llega a ser “como Sancho Panza”.
“En la segunda parte del libro, Galdós se refiere a este escudero como la voz de la conciencia del protagonista, es decir, hace una ‘sanchificación’ del mismo e incluso se va dulcificando como en la novela de Cervantes”, interpreta Marciano Ortega.
Galdós y Nuño, de una amistad a un mitin
En su obra, el profesor y exalcalde entiende que Galdós conocía sobradamente la Mancha para reflejar todo eso en su libro, y por supuesto, toda la vida de Antonio Nuño de la Rosa. “Creo que incluso tuvo que estar con él aquí en su época de estudiantes, pero no hay documentación que lo referencie”, aclara.
De lo que sí hay constancia es del histórico hito de Galdós en la Mancha toledana: el gran mitin político que el ya célebre escritor canario dio en la Plaza de Toros de Quintanar de la Orden el 5 de junio de 1909, como candidato de la conjunción republicano-socialista y ante más de 5.000 personas.
En la actualidad, Quintanar recuerda este acontecimiento histórico con una placa conmemorativa situada en la calle Grande, instalada en el año 2021. En su libro, Ortega cuenta también la visita que realizó a El Toboso, donde presumiblemente, se alojó en casa de Antonio Nuño de la Rosa.
“Ese mitin fue multitudinario. Acudió gente de todos los pueblos de la comarca”. De hecho, en su libro, el exalcalde recoge hasta el menú de lo que comieron ese día él y sus acompañantes, así como su discurso, en el que hace referencia a Dulcinea:
“Compañeros y amigos, caballeros de la Mancha, que lucháis por el bien y la justicia, no descanséis hasta desencantar a la Señora de nuestros altos pensamientos, Dulcinea del Toboso; no descanséis hasta implantar en España la República”.
Benito Pérez Galdós también hizo referencias a El Toboso en dos números de la revista ‘La Esfera’, que se publicó entre 1914 y 1931, y en la que escribió durante una temporada sobre diferentes pueblos de la geografía española. En sus textos, bajo el título Ciudades Viejas, Galdós immortaliza sus recorridos por esas tierras. “Desde Quintanar de la Orden fui a El Toboso en cómoda tartana... Dulcinea es eterna, y aquí la tenéis en sus alcázares del Toboso”.
“Es innegable que hubo una huella de Quintanar y El Toboso en Galdós. No solo por el mitin, sus recorridos y la revista, sino también por la correspondencia con Antonio Nuño de la Rosa, que pervivió durante muchos años. Este último hasta le mandaba quesos de la zona”, refiere entre risas Marciano Ortega.
El excalde hace mención igualmente al libro ‘Galdós y la Mancha’, del alcarreño José Esteban, donde aparecen otras relaciones de la obra de Galdós con esta comarca. Contiene un censo de los más de cien personajes manchegos que habitan la literatura galdosiana.
Destaca por último otro dato de interés. En la Biblioteca Cervantina de El Toboso hay ejemplares de colecciones de Galdós que envió su hija, María Galdós Cobián, después del fallecimiento del escritor. “Hasta después de muerto, siguió manteniendo su vínculo con el municipio”, concluye el autor de la obra que ha seguido este rastro.
Marciano Ortega Molina nació en El Toboso, 1957. Diplomado en Magisterio, es investigador del patrimonio y la etnografía toboseña y de la comarca. Otro de sus libros es 'Molinos de El Toboso, ¡Realidad o ficción!'. Fue alcalde por el PP en esta localidad de 2007-2015 y también presidente de la asociación cultural 'Santiago Apóstol' de Quintanar de la Orden.
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