Con crema, rellenos de bacalao y gambas o con bonito: cómo hacer pimientos del piquillo

Los pimientos del piquillo son uno de los grandes tesoros de nuestra gastronomía, un bocado versátil que transforma cualquier comida en una ocasión especial. Ya sea con la suavidad de una crema ligera, el toque marinero del bacalao y las gambas o la sencillez clásica del bonito, estos pequeños pimientos rojos son el soporte perfecto para dejar volar la imaginación en la cocina. Prepararlos es casi un ritual: desde el momento del relleno hasta el aroma que desprenden al darles el último golpe de calor, logrando un equilibrio de sabores que conquista tanto en una cena improvisada como en el menú más elaborado.

Además de su increíble sabor, el piquillo es un auténtico “aliado silencioso” para nuestra salud. Aunque no lo parezca, el pimiento tiene más vitamina C que una naranja, lo que nos ayuda a mantener las defensas a raya y a que nuestra piel luzca mejor gracias a la producción de colágeno. Su color rojo intenso delata su riqueza en antioxidantes y vitamina A, fundamentales para la vista, mientras que su alto contenido en fibra y potasio cuida de nuestra digestión y del corazón. En definitiva, es uno de esos pocos alimentos donde el placer de comer y el cuidarse van de la mano en cada bocado.

Crema de pimientos del piquillo con nata

Esta crema de pimientos del piquillo es una de esas joyas de la cocina que no te dejará indiferente. Es el acompañamiento perfecto para elevar platos sencillos, como una coliflor empanada o unas setas, pero su versatilidad no tiene límites: desde un bacalao fresco hasta unas albóndigas de pescado o una buena morcilla rebozada. Es una elaboración de coste bajo y dificultad mínima que aporta un color vibrante y una textura sedosa a cualquier receta. Toma nota de estos ingredientes para cuatro comensales:

  • 12 pimientos del piquillo
  • 150 ml de nata líquida
  • Un diente de ajo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal

Para comenzar esta deliciosa crema, el primer paso fundamental es el salteado. En una sartén con un par de cucharadas de aceite de oliva virgen extra, añadimos el diente de ajo cortado en láminas finas. Antes de que el ajo coja demasiado color, incorporamos los pimientos del piquillo. Los cocinaremos a fuego medio durante unos 10 minutos, dándoles la vuelta a mitad de tiempo para que se doren y se tuesten ligeramente por ambos lados.

Este cocinado previo es el gran secreto de la receta, ya que al pasar los pimientos por el fuego eliminamos su acidez natural y conseguimos que queden mucho más tiernos. Una vez que estén bien doraditos, sazonamos al gusto y vertemos la nata líquida sobre la sartén. Bajamos la intensidad del fuego y dejamos que el conjunto se cocine a fuego suave durante otros 10 minutos, permitiendo que los sabores se fusionen y la nata coja todo el aroma del pimiento y el ajo.

Finalmente, trasladamos todo el contenido de la sartén a un vaso batidor. Con la ayuda de una batidora eléctrica, trituramos a máxima potencia hasta obtener una salsa completamente homogénea. Solo queda reservarla hasta el momento de servir y disfrutar de un acompañamiento excepcional.

Pimientos rellenos de bacalao y gambas

Hay platos que tienen el don de convertir un día cualquiera en una celebración, y los pimientos del piquillo rellenos de bacalao y gambas son, sin duda, los reyes de esa lista. Lo que hace especial a esta receta es la combinación de unos ingredientes sencillos con una elaboración que apenas te llevará diez minutos, aunque requiere una cocción pausada de otros 50 minutos para que todos los sabores se asienten. Solo necesitas unos pimientos de calidad, que aguanten bien el relleno, y la paciencia necesaria para ligar esa bechamel marinera que es pura seda en el paladar.

Apunta estos ingredientes para cuatro comensales:

  • 20 pimientos del piquillo
  • 400 gramos de lomos de bacalao (desalado)
  • 100 gramos de gambas
  • 100 gramos de cebolla
  • Un par de dientes de ajo
  • 25 gramos de harina de trigo
  • 425 mililitros de leche
  • 40 mililitros de aceite de oliva virgen extra
  • 325 mililitros de nata líquida

Comenzamos elaborando el corazón de nuestra receta: el relleno. Para ello, ponemos el aceite en una sartén amplia y añadimos la cebolla y el ajo, ambos picados muy finamente. Dejamos que se cocinen a fuego suave durante unos diez minutos, permitiendo que suelten todo su aroma y dulzor sin llegar a dorarse en exceso.

Una vez que la verdura está lista, incorporamos los lomos de bacalao bien desalados. A medida que el pescado se cocina, lo vamos separando en lascas con la ayuda de la cuchara de madera. En el momento en que el bacalao pierda su transparencia, añadimos la harina y removemos con energía. Acto seguido, echamos las gambas troceadas y rehogamos todo junto. Es el momento de verter la leche poco a poco, sin dejar de remover, para formar una bechamel cremosa. Cocinamos la mezcla hasta que espese lo suficiente, rectificamos de sal si fuera necesario y la retiramos del fuego para que se enfríe completamente antes de manipularla.

Mientras el relleno reposa, preparamos la salsa que bañará nuestros pimientos. En una cacerola aparte, sofreímos la cebolla y el ajo en aceite. Cuando la cebolla esté transparente, añadimos los pimientos destinados a la salsa y salteamos todo junto unos cinco minutos. Vertemos la nata líquida, dejamos que reduzca a fuego lento y trituramos con la batidora hasta obtener una crema fina.

Para terminar, rellenamos con paciencia cada pimiento del piquillo con la farsa de bacalao y los vamos colocando en una cazuela o fuente apta para el calor. Cubrimos generosamente con la salsa de nata y pimientos y llevamos al horno, previamente calentado a 180 °C, durante unos 15 minutos. Este último golpe de calor hará que todos los sabores se integren, ofreciendo un resultado espectacular.

Pimientos del piquillo con bonito

Esta receta de pimientos rellenos de bonito es uno de esos clásicos que nunca faltan en casa porque, además de ser deliciosa, es increíblemente agradecida. Es el plato ideal para alegrar cualquier comida y tiene la gran ventaja de ser muy versátil: puedes disfrutarlos tanto calientes como fríos. La combinación del pescado con el punto dulce del tomate y el toque ahumado del pimiento funciona de maravilla, y lo mejor es que se preparan en un suspiro, permitiéndote incluso hacer cantidad de más para congelar y tener siempre a mano un bocado de diez.

Toma nota de estos ingredientes:

  • Nueve pimientos del piquillo enteros
  • Dos latas pequeñas de bonito en aceite (bien escurrido)
  • Un par de huevos duros
  • Cuatro aceitunas
  • Una cebolla
  • Cuatro cucharadas soperas de tomate frito
  • Aceite de oliva virgen extra

Comenzamos preparando el relleno de una forma muy sencilla y artesana. En un bol, desmenuzamos el bonito con ayuda de un tenedor y lo mezclamos con tres cucharadas de salsa de tomate. Para darle más cuerpo y sabor, incorporamos los huevos duros y las aceitunas, todo picado muy finamente. Es importante triturar estos ingredientes para que la mezcla sea homogénea, lo que nos facilitará muchísimo el trabajo a la hora de introducir la farsa en los pimientos sin que se rompan.

Para el montaje, el método más cómodo es colocar el pimiento en la palma de la mano e ir rellenándolos poco a poco con una cucharilla de postre, aunque también puedes usar una manga pastelera si buscas más precisión. Mientras terminamos de rellenarlos, ponemos una sartén al fuego con un par de cucharadas de aceite y pochamos la cebolla muy picada junto a esos trozos de pimiento que a veces se rompen al abrir el bote. Una vez que la cebolla esté tierna, trituramos el contenido de la sartén para crear una salsa fina y sabrosa que servirá de base para nuestro plato.

Finalmente, colocamos los pimientos ya rellenos en la sartén junto con la salsa triturada y la cucharada de tomate que nos quedaba. Les damos un hervor suave de apenas cinco minutos para que todos los sabores se integren perfectamente. Puedes servirlos en el momento o guardarlos para más tarde.