Cómo hacer crema de turrón con mantecados, un postre para aprovechar las últimas sobras de Navidad

Con el final de las fiestas de Navidad también llega la despedida de uno de los grandes protagonistas de estas fechas: ese plato siempre rebosante de dulces que solemos colocar en el recibidor de casa, en la mesa de la cocina después de comer o en la del salón para agasajar a las visitas. Bombones, tortas, mazapanes, turrones, polvorones y mantecados conviven durante semanas formando parte del paisaje cotidiano del hogar, casi como un símbolo más del ambiente navideño.

Sin embargo, una vez pasada esta época, estos dulces tan típicos desaparecen poco a poco de las tiendas o supermercados. Aun así, es muy probable que en más de una ocasión nos hayamos excedido con las compras y que, tras las celebraciones, queden algunos mantecados sueltos o una tableta de turrón empezada descansando en la despensa. Allí permanecen esperando ser consumidos en algún momento si no caen en el olvido.

Para evitarlo y darles una segunda vida, existe una alternativa deliciosa y diferente: aprovechar hasta el último mantecado y el último trozo de turrón para preparar una exquisita crema de turrón con mantecados. De este modo, transformamos un dulce tradicional en una receta original y reconfortante.

Además, con las bajas temperaturas propias de esta época del año, apetece quedarse en casa por las tardes y disfrutar del calor hogareño. Es precisamente en esos momentos cuando surge el antojo de algo dulce. Por ello, reutilizar los dulces navideños se convierte en una excusa perfecta para experimentar en la cocina, entretenernos, ser creativos y, al mismo tiempo, no desperdiciar alimentos.

De esta forma, no solo alargamos un poco más la época festiva, sino que también damos rienda suelta a nuestra imaginación culinaria. Cocinar este tipo de recetas caseras nos permite reconectar con los sabores de siempre desde una perspectiva nueva, adaptándolos a nuestro día a día.

Un postre rápido y efectivo

Esta receta de crema de turrón con mantecados destaca, ante todo, por ser fácil y sencilla de preparar, ya que no es necesario ser un experto en cocina para conseguir un resultado delicioso y con una textura perfecta. Además, debido a la simplicidad del proceso, se convierte en una opción ideal tanto para quienes se inician en la repostería como para aquellos que buscan un postre rápido y efectivo.

Con tan solo unos pocos ingredientes básicos, turrón, nata y mantecados, es posible elaborar un dulce lleno de sabor, perfecto para aprovechar los restos de dulces que suelen quedan tras la época festiva de la Navidad. Asimismo, esta receta nos invita a probar estos dulces tradicionales desde una perspectiva diferente, experimentando con su consistencia y combinando sus sabores para descubrir un postre nuevo y original. De este modo, transformamos ingredientes clásicos en una propuesta renovada, cremosa y equilibrada.

No obstante, es importante tener en cuenta un detalle fundamental, antes de consumir este postre debe dejarse enfriar en la nevera durante unas cinco horas o, preferiblemente, toda la noche. Este reposo permitirá que la crema adquiera la textura adecuada y que los sabores se integren correctamente, logrando así un resultado final mucho más equilibrado y apetecible. En total se necesitan unos veinte minutos aproximadamente. Estos son los ingredientes que utilizaremos para cuatro personas:

  • Un turrón blando, alrededor de 250 gramos
  • Dos vasos y medio de nata para montar
  • Cuatro mantecados

Para decorar:

  • Una pizca de canela en polvo
  • Virutas de chocolate
  • Trocitos de mantecado extra

Una vez que tengamos todos los ingredientes listos y a mano, llega el momento de comenzar con la elaboración de la receta. Para empezar, colocamos un cazo al fuego y calentamos la nata a temperatura suave, removiendo de manera constante para evitar que se pegue o se queme. A continuación, incorporamos el turrón previamente troceado en pequeñas porciones, lo que facilitará que se funda de forma uniforme.

Seguimos removiendo con ayuda de una cuchara de madera o unas varillas hasta que el turrón se disuelva por completo y obtengamos una mezcla lisa y bien integrada. En caso de que queden pequeños grumos, siempre podemos recurrir a la batidora de mano para lograr una textura más fina y cremosa. Es fundamental tener presente que la nata no debe llegar a hervir, basta con que esté bien caliente para que los ingredientes se integren correctamente sin perder cremosidad.

Cuando la mezcla sea homogénea, retiramos el cazo del fuego. En ese momento desmenuzamos los mantecados con las manos o con ayuda de un tenedor y los añadimos directamente a la crema aún caliente; removemos con cuidado para que se mezclen bien y aporten tanto sabor como cuerpo al conjunto.

Una vez lista la preparación, la vertemos en un bol amplio y la cubrimos con papel transparente procurando que este toque directamente la superficie de la crema para evitar que se forme una capa seca. Seguidamente, llevamos el bol a la nevera y lo dejamos reposar unas cinco horas, aunque lo ideal es prepararlo con antelación y dejarlo enfriar de un día para otro. De este modo, los sabores se asientan y la textura mejora notablemente.

Tras el tiempo de reposo, si lo deseamos, podemos batir la crema fría con una varilla eléctrica durante unos minutos hasta conseguir una consistencia más aireada y ligera, similar a la de una mousse.

Finalmente, repartimos la crema en vasitos o copas individuales y decoramos al gusto con un toque de canela en polvo, virutas de chocolate o pequeños trozos de mantecado desmenuzado. Así, obtendremos un postre lleno de sabor para darnos un capricho dulce en casa.