Negras, rojas o amarillas: qué significan los colores de las bandejas de carne, pescado o pollo
En los supermercados, muchos detalles de presentación están pensados para ordenar los productos y hacer que unos se distingan de otros. Uno de ellos es el color de las bandejas utilizadas para vender carne, pollo o pescado. Negro, rojo, amarillo o blanco aparecen de forma habitual en estas secciones y pueden llevar a pensar que cada uno tiene un significado concreto.
Sin embargo, en España no existe un código general que relacione estos colores con la frescura, el precio o la categoría del alimento. Tampoco hay una norma sanitaria que obligue a utilizar una bandeja determinada según las características del producto. Su elección responde principalmente a la forma en que cada supermercado decide presentar y organizar lo que vende.
Por eso, el color puede servir para distinguir productos dentro de una misma tienda, pero no funciona como una información válida para todos los establecimientos. Algunas cadenas utilizan determinadas tonalidades para separar gamas, destacar artículos o mantener una presentación concreta. Para conocer las características reales del alimento hay que recurrir a la etiqueta y al resto de la información que aparece en el envase.
Qué suelen indicar las bandejas negras
El negro se utiliza con frecuencia para dar una presentación diferente a determinados productos. Puede aparecer en cortes seleccionados, carnes maduradas o alimentos incluidos dentro de gamas que el propio supermercado presenta como premium o gourmet. También puede emplearse para separar visualmente una línea concreta del resto de opciones disponibles en el expositor.
Otra de las razones está en el propio aspecto del envase. El fondo oscuro crea un contraste evidente con los tonos rojizos de algunas carnes, haciendo que destaquen más cuando se colocan junto a otros productos. De esta manera, el color de la bandeja pasa a formar parte de la presentación elegida por el establecimiento.
Eso explica que el negro aparezca a menudo en alimentos de precio más elevado o en gamas especiales, aunque esa relación depende de la tienda. El color sirve en estos casos para diferenciar el producto a simple vista, mientras que datos como su procedencia, fecha de envasado o características concretas deben comprobarse en el etiquetado.
Por qué el rojo y el blanco son habituales
El rojo y el blanco forman parte de las opciones más habituales para presentar alimentos frescos. El primero aparece con frecuencia en las secciones de carne, donde su tono guarda cierta similitud con el del propio producto. El blanco también se utiliza desde hace tiempo en bandejas destinadas a carnes, pollo, pescado y otros alimentos vendidos en este formato.
A diferencia del negro, estos colores suelen encontrarse en una mayor variedad de productos dentro de un mismo establecimiento. Pueden aparecer tanto en alimentos de consumo cotidiano como en otros con precios y características diferentes, sin que el tono del recipiente determine a qué grupo pertenecen.
Su función está, por tanto, más relacionada con la presentación y con la forma de organizar visualmente el expositor. Una bandeja roja o blanca no permite saber por sí sola si el producto es más barato, si lleva más tiempo en la tienda o si pertenece a una gama determinada. Esos datos aparecen en la información que acompaña al alimento.
Qué ocurre con las bandejas amarillas
El amarillo destaca con facilidad frente a otros colores y algunos supermercados lo aprovechan para llamar la atención sobre determinados productos. Puede encontrarse en artículos de consumo habitual, marcas propias, promociones o alimentos situados en franjas de precio más ajustadas, dependiendo de la forma en que cada cadena organice sus secciones.
En algunos establecimientos también puede aparecer en productos rebajados cuando se aproxima su fecha de caducidad. En esos casos, el objetivo es facilitar que el consumidor detecte rápidamente determinados alimentos dentro del expositor. No obstante, este uso no tiene por qué repetirse de la misma manera en otras tiendas.
Por eso, el amarillo puede funcionar como una señal visual especialmente llamativa, pero el descuento o la promoción deben aparecer indicados de forma expresa. El simple color del recipiente no permite saber cuánto cuesta el producto ni si su precio ha sido reducido.
En definitiva, las bandejas negras, rojas, blancas o amarillas forman parte de la manera en que los supermercados presentan sus alimentos frescos. Los colores pueden ayudar a separar gamas, destacar determinados productos o mantener una imagen concreta dentro de una sección, pero su significado cambia según el establecimiento. Para saber qué se está comprando, la información importante sigue estando en la etiqueta, donde se recogen los datos del alimento y las condiciones en las que se comercializa.