El pescado de aspecto prehistórico que en Galicia se cocina en su propia sangre: así se come la lamprea

La lamprea es uno de esos alimentos capaces de despertar fascinación y rechazo a partes iguales. Su aspecto sorprende incluso a quienes están acostumbrados a consumir pescado. Tiene un cuerpo alargado, cilíndrico, carece de escamas y presenta una boca circular repleta de dientes córneos que recuerda más a una criatura prehistórica que a un producto habitual de mercado. Sin embargo, detrás de esa apariencia poco convencional se esconde uno de los grandes tesoros de la gastronomía gallega, un manjar que se consume desde hace siglos y que todavía hoy protagoniza algunas de las recetas más características del noroeste peninsular.

La propia Xunta de Galicia recuerda quela lamprea es el pez más primitivo, con 400 millones de años. Su apariencia, un cuerpo cilíndrico sin escamas y color gris y amarillo, es distinto al resto de los pescados”. Esa antigüedad explica en parte su peculiar aspecto. Mientras la mayoría de especies actuales evolucionaron hacia formas muy distintas, este animal ha conservado características que apenas han cambiado desde tiempos remotos. Su ciclo vital también resulta singular: nace en los ríos, crece en el mar y regresa nuevamente a las aguas fluviales para reproducirse, completando un viaje que ha marcado la vida de numerosas localidades gallegas durante generaciones.

Cómo se cocina la lamprea en Galicia

Así que sí, en Galicia la lamprea se cocina tradicionalmente utilizando su propia sangre. De hecho, esta es la preparación más popular y emblemática de todas las que existen. Durante la elaboración, la sangre se recoge cuidadosamente y se emplea para preparar una salsa oscura y densa en la que posteriormente se cocina el pescado. El resultado es un plato intenso, con un sabor muy característico y una apariencia que puede sorprender a quienes lo prueban por primera vez.

La Xunta de Galicia explica queel aspecto del plato con la lamprea cocinada en su sangre (la forma más popular) puede resultar, para los más delicados, poco atractivo a la vista. Sin embargo, constituye un delicioso producto gastronómico del que ya los emperadores romanos daban buena cuenta”. Es decir, aunque su presentación pueda resultar impactante, hablamos de una preparación con una larguísima tradición culinaria y muy apreciada entre los aficionados a la cocina gallega.

La receta suele acompañarse de arroz o pan, elementos que ayudan a aprovechar la salsa elaborada con la sangre del animal. A lo largo del tiempo han surgido otras formas de preparación, pero ninguna ha alcanzado la popularidad de esta elaboración tradicional. Por ello, cuando alguien pregunta cómo se cocina la lamprea, la respuesta más habitual sigue siendo la misma: en su propia sangre, siguiendo una técnica transmitida de generación en generación.

Las pesqueiras y la tradición de Arbo

La historia de la lamprea está estrechamente ligada al río Miño y, especialmente, al municipio de Arbo. Allí se conserva una de las tradiciones pesqueras más singulares de Galicia. Desde hace siglos, los pescadores capturan estos animales utilizando unas construcciones de piedra conocidas como pesqueiras, levantadas directamente sobre el cauce del río. Estas estructuras constituyen uno de los símbolos más reconocibles de la cultura fluvial de la zona y forman parte del paisaje tradicional de la comarca.

La temporada de captura se concentra entre enero y abril, coincidiendo con el regreso de la lamprea a los ríos para reproducirse. Durante esos meses, numerosos restaurantes de la zona incorporan este producto a sus cartas y atraen a visitantes llegados de distintos puntos de España interesados en probar una de las especialidades más particulares de la gastronomía gallega.

Precisamente para celebrar esa relación histórica entre el municipio y este animal se organiza cada año la Fiesta de la Lamprea. La celebración tiene lugar en Arbo desde 1960 y está considerada una de las citas gastronómicas más importantes de Galicia. Durante la jornada, los asistentes pueden degustar el producto acompañado por vinos de O Condado, mientras la música tradicional y las actividades culturales llenan las calles del municipio.