Anne Carson, la Nobel que hace lo que quiere y ama a Rosalía
“La franqueza es como una madeja que se produce a diario en el vientre, tiene que desenrollarse en algún lado”, sostiene Anne Carson en su poema Podrías 1. Uno de los versos que la poeta recién galardonada con el premio Nobel de Literatura que demuestra que su obra permanece indemne al paso del tiempo. La autora canadiense siempre ha hecho lo que ha querido, evita y aborrece el aburrimiento, narra con y desde lo íntimo, hibrida y conquista todos los géneros, apenas se comparte a sí misma en entrevistas, pero todo apunta a que siempre ha dejado en sus escritos mucho de sus adentros. La escritora recibe el galardón a sus 76 años, con libros a sus espaldas como La belleza del marido, Nox y Autobiografía de Rojo.
“Verdaderamente, hace lo que quiere. No se toma en serio ningún formato. No se toma en serio a sí misma, y esto es terriblemente original en nuestra época”, describe la escritora Sabina Urraca –autora de El celo y Las niñas prodigio– “se sustrae de lo que es el 'mundillo literario' y de la cuestión de nombrarse como poeta”. La también editora destaca de la nueva Nobel su biografía, por el “consuelo y maravilla” que genera que naciera en Canadá y se haya ganado la vida dando clases de griego antiguo, “es que ni siquiera se reconoce como profesora”.
De entre sus versos, la escritora destaca un poema en el que hay dos hombres torturando a otro, y en un momento dado, “uno le dice al otro que una película le gusta cuando el malo dice algo en lo que tiene razón”. Para Urraca, estas palabras son “una especie de reconocimiento de que en realidad no somos nada ni tenemos que afirmarnos como nada en concreto”. Un tipo de espíritu del que siente que “estamos bastante faltos” y que precisamente por ello reivindica a Anne Carson.
Anne Carson hace verdaderamente lo que quiere. No se toma en serio ningún formato. No se toma en serio a sí misma, y esto es terriblemente original en nuestra época
El dramaturgo y poeta Alberto Conejero, autor de la obra La piedra oscura en la que se inspira La bola negra de los Javis, es otro de los artistas que celebra la elección de la autora canadiense como ganadora del Nobel. Coincide en la pertinencia de reivindicar su figura en el contexto actual, por cómo contrarresta “un momento tan crítico del mundo, políticamente tan oscuro y reaccionario, de derribo de todas las herencias y raíces”: “Su poesía es un faro del ser humano”.
En contra del aburrimiento
“Haré lo que sea para evitar el aburrimiento. Es la tarea de toda una vida”, escribió Carson en otro de sus poemas. Una apuesta, o “casi promesa” como matiza el poeta y traductor de la escritora Jesús Castro, que recorre toda su literatura. “Ella siempre dice que la poesía consiste en hacer que la mente se mueva de una manera imprevista”, comenta antes de añadir una nueva cita de la Nobel relacionada con este mismo tema: “Trato de traer a la mente algo que sea contrario a la incompetencia”.
La escritora Elena Medel –autora de Todos mis pecados y la mitad de mi dolor– da un paso más allá en la lectura de los textos de Carson al destacar como otra de sus fortalezas de su poesía “su voluntad de exploración, de experimentación desde su bagaje como clasicista y como lectora”. Para ilustrarlo, pone como ejemplo su volumen Albertine, por cómo en él consigue que “desde la seriedad y rigor, brilla su hondura lúdica”.
Pese a que, como recuerda Jesús Castro, Anne Carson dice que su poesía “casi nunca ha sido personal”, valora que “siempre presta atención a los huecos, al vacío, la carencia asociada a la sed y al hambre”. “Esta aproximación sensorial a la experiencia negativa”, comenta sobre algo que llevó a cabo en títulos como NOX, que escribió cinco años después de la muerte de su hermano, “coloca su escritura en los límites de lo decible, valiente siempre ante ese salto a lo inexplicable”. La escritora Elena Medel considera que en este libro en concreto, no sabe si “la poesía le sirve a ella para entender o para sanar, pero desde luego ejerce ese efecto en quien la lee”.
Jesús Castro relaciona este punto con la mística presente en los poemas de Carson, que la conectan con la mística presente en especial en el último álbum, Lux, de Rosalía, de quien la Nobel de Literatura es fan. El pasado mes de septiembre dedicó un artículo de la prestigiosa revista London Review of Books sobre uno de sus últimos conciertos.
“A cada inhalación, todo el público gritaba como si ella estuviera recorriendo con la uña la columna vertebral de cada uno”, escribió en su reseña, “esa voz puede hacer cualquier cosa”. “Es una encarnación, a sus 33 años, del glamur y la fuerza femeninos. Sabe hacer pucheros, posar y parodiar su propia seducción: esto es el nuevo feminismo”, concluyó sobre la cantante española, recién galardonada con el premio Nacional de Músicas Actuales.
Una nueva Nobel humanista
Los cuatro expertos consultados coinciden en que el conocimiento de Carson de los autores clásicos gracias a su formación impregna por completo su obra. “Ha derribado los muros entre los géneros poesía, prosa, teatro, ensayo”, con una poesía “personal y cercana”, según apunta Alberto Conejero. “Es transmisora de un caudal de textos, fundamentalmente clásicos, pero no cae en una custodia fría, los entrega de un modo absolutamente vivo”.
Anne Carson es transmisora de un caudal de textos, fundamentalmente clásicos, pero no cae en una custodia fría, los entrega de un modo absolutamente vivo
El dramaturgo defiende que su voz es “fundamental” por cómo porta el humanismo “desde una absoluta intimidad, una primera persona cercana y sin esquivar ningún asunto, es capaz de comprender hasta la épica de lo doméstico, como demostró en La belleza del marido”. “Si la prosa es una casa, la poesía es un hombre corriendo en llamas a través de ella”, escribió en él.
El poeta Jesús Castro considera que no puede afirmar a ciencia cierta si la artista es o no una persona idealista basándose en lo que ha podido conocer sobre ella a través de su obra. Recuerda que si bien “su visión del mundo es tremendamente permeable al dolor y a la pérdida”, su pensamiento lingüístico “sí muestra un idealismo que se plasma en sus palabras, y esa materia con la que crea nunca pierde aliento ni riesgo, sino que parece que con la edad se acrecienta”.
“¿Cómo sería vivir en una biblioteca de libros derretidos? Con frases corriendo sobre el suelo y toda la puntuación asentada en el fondo como residuo. Sería confuso. Imperdonable. Una gran aventura”, escribió Anne Carson en su poema Salvajemente constantes. Una gran aventura que en este caso permite la literatura, el universo creativo de esta poeta ambigua, reservada, lúcida, 'antiaburrida'. Única.