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Na Hong-jin, el director de moda del cine coreano que se inspira en Spielberg para reinventar el cine de monstruos
Un animal aparece destrozado en medio de un camino rural de Hope Harbor, un pequeño pueblo de Corea del Sur. Lo que en principio parece un incidente aislado se transforma muy pronto en una espiral de caos y destrucción que acaba arrasando la localidad. Así comienza Hope, el esperado nuevo largometraje del director surcoreano Na Hong-jin, responsable de títulos de culto como The Chaser (2008), The Yellow Sea (2010) y la célebre El extraño (2016). Un filme que da la vuelta al cine de monstruos y lo convierte en una auténtica montaña rusa de persecuciones y hasta un humor que viaja entre lo negro y lo ridículo.
El largometraje se sitúa en un punto intermedio entre el cine de acción y la ciencia ficción, pero ha sido concebido como una auténtica superproducción. De hecho, es la película surcoreana más cara de la historia y solo el primer capítulo de lo que parece que será una trilogía todavía no confirmada. Un filme que desafió también las normas del género al ser presentado en el pasado Festival de Cannes en competición por la Palma de Oro antes de pasar por el festival de Sitges.
A nivel puramente formal, Hope se revela desde su secuencia inicial como un gran despliegue técnico y artístico. Aunque la atmósfera que rodea el arranque de la cinta es más pausado, destila más bien el aroma del western clásico. “Queríamos trasladar al público esa sensación de lugar desértico, abandonado a su suerte y totalmente desconectado del mundo exterior, al estilo del western más tradicional”, explica el cineasta.
“Además, en el cine surcoreano contemporáneo resulta insólito filmar escenas a caballo salvo en las ficciones históricas, pero decidimos asumir el reto para dotar a la historia de un ritmo diferente. Para lograrlo, necesitábamos un pueblo remoto que transmitiera esa angustia: un lugar donde, si la población necesita pedir auxilio urgentemente, los refuerzos tardarán días en poder llegar”, añade.
Pero el film va incrementando su marcha de manera progresiva hasta volverse imparable, una aceleración a la que contribuye de forma decisiva la labor del director de fotografía, Hong Kyung-pyo, cuyos primeros planos, frenéticas persecuciones y planos secuencia contagian la tensión y la energía de la acción.
La verosimilitud de la cinta se refuerza por otras decisiones de la producción. Ese escenario azotado por el caos que vemos en pantalla no se levantó en la frialdad de un plató, sino directamente en las calles de Haenam, una localidad real ubicada en uno de los puntos más al sur de la península de Corea. “Es prácticamente el único lugar de la región que conserva su arquitectura intacta, sin haber sido transformado por la modernización urbana”, recuerda el director.
Tras convencer a los residentes y obtener los permisos necesarios, el equipo empleó tres meses en acondicionar y “vestir” el pueblo, simulando los muertos, escombros y marcas de destrucción sobre los edificios reales mientras la vida de la villa continuaba con la mayor normalidad posible. “Mientras nosotros rodábamos las persecuciones y las luchas en los callejones, los vecinos se cortaban el pelo tranquilamente en la barbería de la esquina”, relata divertido Na Hong-jin.
La inspiración de los clásicos
Hay una línea clara que une esta Hope con otras películas de monstruos como Tiburón o Alien. Como en ellas, el espectador ha de esperar casi una hora para poder ver la primera manifestación de la amenaza a la que se están enfrentando realmente los personajes, lo que convierte la revelación del monstruo en uno de los grandes momentos de la película. Otra de las influencias reconocidas del director es la ochentera Robocop, de Paul Verhoeven, especialmente en lo relacionado con un tipo de violencia hiperbólica y el uso casi delirante de las armas de fuego.
Narrativamente, la idea era presentar a ojos de los humanos unas criaturas que resultaran lo más repulsivas e inferiores posible. Sin embargo, a medida que la historia avanza descubrimos que no es así
Lejos de eludir la comparación, el realizador asume con orgullo la huella de todas estas películas. “Para mí son lo que yo llamaría ‘el cine de verdad’, son obras clásicas que me han influido de manera determinante como director, el tipo de películas que veía cuando era pequeño y me hacían exclamar: ‘esto sí que es cine’”, confiesa.
No obstante, preguntado sobre el origen conceptual de los monstruos de Hope, Na Hong-jin desvela que las fuentes de inspiración provinieron de ámbitos muy alejados del estándar habitual del género. “La mayor inspiración para su diseño proviene del ámbito de la pintura y de las artes plásticas. En particular, los cuadros de Edvard Munch ejercieron una enorme influencia en mi visión”, detalla.
Por otro lado, al ambientar la historia en su país natal, sintió la necesidad de darle a los monstruos una cierta resonancia asiática, acudiendo a referencias del manga y el anime japonés. “Narrativamente, la idea era presentar a ojos de los humanos unas criaturas que resultaran lo más feas, grotescas, repulsivas e inferiores posible. Sin embargo, a medida que la historia avanza descubrimos que no es tanto así”, desvela.
Un reparto que cuesta reconocer
Uno de los detalles más llamativos del proyecto reside en su estelar reparto internacional. Intérpretes de la talla de Alicia Vikander o Michael Fassbender forman parte del elenco, aunque ocultos bajo complejas capas de caracterización y retoque digital que los vuelven prácticamente irreconocibles en pantalla.
“Me preguntan mucho sobre esto y ¡no era nuestra intención en absoluto!”, asegura Na Hong-jin. “Quizá desde una mirada occidental pueda interpretarse con cierta distancia humorística o como una curiosidad, pero para el equipo supuso un duro trabajo que conllevó una inversión gigantesca”.
El proceso incluyó el escaneado tridimensional de los rostros de los actores y la incorporación de esos datos a los modelos digitales, una labor minuciosa cuyo pleno rendimiento se apreciará en las siguientes entregas de la trilogía, dado que en esta primera entrega su tiempo en pantalla es deliberadamente corto.
Pero quizá ya estamos revelando demasiado de la trama de Hope, una película que seguro provocará debates en torno a un final que deja al espectador con ganas de ver cómo se desarrollará este universo en futuras entregas.