Análisis
Las mentiras de Elon Musk y la fachosfera contra 'La Odisea' y Christopher Nolan
Desde que Christopher Nolan anunció que iba a adaptar La Odisea, todos los ojos estuvieron puestos en él. Está acostumbrado. Es uno de los directores más importantes del Hollywood actual. Uno de esos cineastas cuyo apellido es el atractivo para que la gente vaya al cine. Los espectadores van a ver ‘la última de Nolan’, y les da igual que la protagonice una estrella o un desconocido. Su particular estilo de narrativas fragmentadas e intensidad ampulosa es ya su seña de identidad, una que ha triunfado entre un público muy amplio, pero especialmente masculino.
Han sido, precisamente, los hombres blancos los que clamaron al cielo cuando se enteraron del casting que Nolan había elegido para su película. Les daba igual que Matt Damon fuera Odiseo/Ulises, o que Tom Holland fuera su hijo Telémaco. Había un nombre que les enfadó muchísimo, el de Lupita Nyong’o como Helena de Troya. No soportaban que una mujer negra interpretara a alguien que, en su imaginación era, cómo no, blanca. Así la habían representado también otras ficciones como la Troya de Wolfgang Petersen.
Desde aquel anuncio la fachosfera empezó a arder con insultos racistas. Desde entonces, a Helena de Troya la llaman Helena de Somalia. Todos esos haters han intentado hundir la imagen pública del filme. Cada comentario en redes sobre la cinta se llenaba de insultos y ataques. Ocurría este miércoles, cuando se levantó el embargo y llegaron las críticas del filme. Todas espectaculares. No podían soportar ver que, encima, los medios apoyaban esa afrenta al supremacismo blanco. De nuevo, insultos a Nolan, a los periodistas y a Lupita Nyong’o.
La fachosfera ha intentado hasta revertir la narrativa de que la gente quiere ver el filme. Lo han hecho yendo a su tráiler en YouTube, donde el avance que subió la distribuidora en diciembre se ha llenado de comentarios negativos y racistas en el último mes. Todos dicen que los comentarios positivos eran pagados. Un argumento que han usado también con las críticas desde que salieron.
Al frente de la fachosfera en la cruzada contra Nolan y Lupita Nyong’o está Elon Musk. Ha sido él quien ha alentado este linchamiento. Musk comenzó su ataque a Nolan nada más saberse el casting. Desde entonces le ha llamado “gusano” o “racista anti-blancos”. La última acusación es, estadísticamente, mentira. De todas las películas de Christopher Nolan, solo una, Tenet, estaba protagonizada por un actor negro. El resto tienen a intérpretes blancos en casi todos sus papeles. Su Batman fue blanco, sus protagonistas de Origen fueron blancos, y entre los soldados de Dunkerque no hubo ningún negro.
Curiosamente, en 2024, antes de saberse la elección de Lupita Nyong’o como Helena de Troya, Elon Musk comentaba a un vídeo del making of de Tenet diciendo que Nolan era “maravilloso”. Es decir, que el director le parecía maravilloso hasta que ha elegido a una actriz negra para hacer este papel. Le ha acusado de woke, algo que nadie hizo en los años 50 ni posteriormente cuando Orson Welles contrató a la actriz Eartha Kitt, afroamericana, para hacer de Helena de Troya en la obra teatral Time runs, que luego formaría parte del show An Evening with Orson Welles.
También ha atacado a Lupita Nyong’o directamente. El pasado 12 de mayo, tras la publicación de un tráiler donde se veía por primera vez a Lupita Nyong’o, Musk compartió un post en X del polémico y conservador Matt Walsh que decía: “Ni una sola persona en el planeta piensa realmente que Lupita Nyong'o sea ‘la mujer más bella del mundo’. Pero Christopher Nolan sabe que lo llamarían racista si le diera el papel de ‘la mujer más bella’ a una mujer blanca. Nolan tiene talento técnico, pero es un cobarde”. Musk contestó: “Verdad”. Más allá de su opinión subjetiva, la revista People eligió en 2014 a Lupita Nyongó con el título de “La mujer más hermosa del mundo”.
Dos argumentos falsos
Durante este tiempo, Elon Musk ha creado un ideario para atacar La Odisea de Nolan que ha basado en dos mentiras para justificar que debajo de todo no hay más que el racismo de un montón de hombres blancos. El primero lo ha lanzado varias veces, y lo repitió el pasado 6 de julio cuando en su red social, X, decía que “Chris Nolan profanó a Homero y se humilló de rodillas solo para cumplir con las normas de la corrección política necesarias para ganar un Oscar”.
Ahí está el primer argumento falso. Musk dice que ha metido una Helena de Troya negra para ganar el Oscar por las nuevas reglas de inclusión y diversidad de la Academia de Hollywood. Solo hay que mirar la anterior película de Nolan, Oppenheimer, para ver que no es cierto. En aquel biopic no hubo ni uno de los intérpretes de color y ganó el Oscar a la Mejor película, a la mejor dirección y otros cinco más.
Las normas de inclusión no han cambiado desde entonces. Aquel fue el primer año que entraron en vigor. Aun así, solo hace falta leerlas para darse cuenta de que casi la totalidad de producciones cumplen con esos estándares, que son realmente laxos. La Academia ha creado cuatro bloques de inclusión, de los que hay que cumplir solo dos. El primer criterio sí hace referencia a los intérpretes. “Al menos uno de los actores principales o de reparto importantes presentados para su consideración al Óscar pertenece a un grupo racial o étnico subrepresentado en un país o territorio específico de producción”, dice la norma. Primero, con Zendaya lo hubiera cumplido La Odisea, por lo que contratar a Lupita Nyong’o no hubiera sido necesario.
Aun así, este criterio no tiene por qué cumplirse si sí cumples otros dos de los tres, y estos sí que son prácticamente asequibles a todo el mundo. El bloque B hace referencia a los equipos técnicos. Puedes tener dos líderes creativos de todas las categorías técnicas (de casting a producción pasando por maquillaje) que sean de un grupo infrarrepresentado: (Mujeres, racionalizados, LGTBIQ+ o con alguna discapacidad física o cognitiva). Todas las películas de Nolan tienen a su mujer a Emma Thomas como productora, casi todas a Jennifer Lame como montadora, y a Luisa Abel como jefa de maquillaje. Por lo que es un estándar que cumple desde antes incluso de que se pusieran estas normas. Un punto hecho.
Y después llegan las otras dos categorías que son las que, incluso aquellas producciones que tienen todo hombres blancos en su equipo técnico, artístico y de intérpretes, cumplen de lejos. Básicamente, con tener becarios que pertenezcan a uno de los grupos citados anteriormente cumplirías el estándar C. El último dice que tienes que tener “Representación en desarrollo, marketing, publicidad y distribución”. Por tanto, si Nolan no hubiera querido poner a Lupita Nyong’o hubiera optado igualmente a los Oscar por cualquiera de los otros criterios. De hecho, simplemente viendo las películas nominadas al Oscar desde 2024, uno ve que hay muchísimos títulos sin intérpretes racionalizados en sus repartos: Anatomía de una caída, La zona de interés, Maestro, Anora, The brutalist, La sustancia, Begonia, Hamnet o Valor Sentimental.
Los historiadores contra Musk
El otro argumento del ideario de Musk y sus seguidores es el de la fidelidad histórica y literaria. Se agarran a la única frase de La Odisea en donde se puede descifrar que el personaje es blanco, cuando Homero la describe “de blancos brazos”. Muchos expertos creen que Homero quería indicar con eso no la raza de Helena, sino su estatus social. De todas formas, se olvidan de que La Odisea es una ficción —ni Odiseo ni Helena de Troya son personajes históricos—, y esto es una adaptación. De hecho, si quisieran una fidelidad histórica, primero tendrían que haber boicoteado una película americana y rodada en inglés. Además, los actores deberían haber hablado griego.
La idea de ‘civilización occidental’ es una invención histórica del siglo XIX, desarrollada para justificar la esclavitud, el racismo y la colonización y construcción de imperios europeos y americanos
Han sido los historiadores y expertos en La Odisea los que han dicho que ese argumento no tiene ninguna lógica. Emily Wilson, clasicista que estudió en Oxford y responsable de las traducciones modernas de La Ilíada y La Odisea, además de jefa del departamento de estudios clásicos de la Universidad de Pensilvania, contaba recientemente al medio Wired que “la idea de ‘civilización occidental’ es una invención histórica del siglo XIX, desarrollada para justificar la esclavitud, el racismo y la colonización y construcción de imperios europeos y americanos. En realidad, no se trata de una continuidad histórica absoluta con la antigua Grecia”.
El historiador Tom Holland definió la adaptación como “la mejor del mito griego” que ha visto. “Honra a Homero y a la vez hace algo nuevo con él”, escribió en X, donde Elon Musk, por supuesto, le atacó. Otro experto en Homero es el profesor Daniel Mendelsohn, que ha traducido al inglés La Odisea y que ha escrito Una odisea: un padre, un hijo, una epopeya (Seix Barral). En una charla reciente en el Hay Festival, Mendelsohn ironizó diciendo que “¿quién iba a imaginar que Elon Musk supiera tanto de las leyendas griegas?”, y subrayó que se confirmaba que como en La Odisea “Helena de Troya seguía causando furor entre los hombres”.
“Lo más gracioso es que Helena tiene un papel minúsculo en La Odisea. Siempre acapara la atención, pero su papel es muy pequeño, así que el debate resulta particularmente absurdo. Nadie dice que Matt Damon, de origen escocés-irlandés, sea una elección absurda para interpretar a este astuto personaje del Mediterráneo oriental, así que es curioso lo que molesta a la gente”, añadió Mendelsohn, que como aficionado a la ópera comentó que nadie cuestiona actualmente que se “elijan actores afroamericanos para el papel de Isabel de Valois, porque es lo normal”.
“De todas las cosas que pueden preocuparnos en una adaptación de La Odisea, no creo que sea esta una de ellas. Creo que es una elección deliberada, una elección provocadora y, se podría argumentar, que concuerda con la preocupación del mito de Troya, que es cómo reflexionar sobre la belleza. Uno de los objetivos del mito es hacernos pensar sobre la belleza y sus efectos. Así que, en ese sentido, creo que la elección de Nolan de esta actriz tan bella, que además es de origen africano, nos sitúa de lleno en el centro de un debate muy antiguo”, afirmó.
También Mary Beard, especializada en estudios clásicos, catedrática en la Universidad de Cambridge y profesora de literatura antigua de la Royal Academy of Arts, ha opinado al respecto. “La Odisea es una historia. No sucedió en la realidad. No deberíamos confundir un personaje mitológico con personas que vivieron realmente. Por otro lado, los griegos sí creían que todo esto era histórico. Y existe un lugar llamado Troya. Y Odiseo regresa a un lugar que sí existe: Ítaca. Pero las brujas, los remolinos y los gigantes tuertos... eso no existe. La gente de ahora, la gente de antes, la gente durante miles de años ha intentado recrear el viaje de Odiseo en el mundo real. Algunas de las mentes más brillantes del mundo han perdido el tiempo intentando hacer esas cosas, pero lo siento, es ficción”, dijo en una charla con el Chicago Tribune.
Por suerte, la campaña no ha surtido efecto. Las primeras previsiones de los expertos colocan al filme de Nolan arrasando en taquilla en su primer fin de semana con unas cifras que pueden superar los 100 millones solo en EEUU, una cantidad superior que la de Oppenheimer, y que sería la mayor de Nolan sin contar la trilogía de El caballero oscuro.