La portada de mañana
Acceder
Entrevista - Sira Rego: “Es incompresible que Marruecos no supiera nada”
Trump anunció un pacto “histórico” para desarmar a Hamás, pero Israel le retrata
Opinión - 'Ayuso no entiende que le pregunten por el ático', por Marco Schwartz

Rutas, testimonios y consejos: así se gestó el cruce a Ceuta desde redes sociales

Soraya Aybar Laafou

Casablanca (Marruecos) —
7 de agosto de 2026 22:13 h

0

En el tren de Casablanca a Tánger, en la misma tarde del cruce de decenas de miles de personas hacia Ceuta el pasado jueves 30 de julio, dos jóvenes sujetan el móvil en la mano. No llevan nada más, solamente una pequeña bolsa verde repleta de botellas de agua, pan y galletas de chocolate. Un móvil, comida de aprovisionamiento y una misión que queda clara al escuchar los sonidos que emiten sus dispositivos: sirenas de ambulancias y coches policiales, jóvenes al grito de “¡Haraga!” unido a un scrolling infinito en redes sociales como Instagram, Facebook o TikTok.

En la noche del jueves al viernes, todos los móviles apuntan hacia la columna de fuego que se ha formado cerca del paso fronterizo hacia Ceuta. Los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad marroquíes y los jóvenes han terminado con la quema de vehículos, entre ellos varios taxis, coches privados y un autobús. Las redes no tardan en prenderse también con esas imágenes. Todas ellas acompañadas de eslóganes, que ya son más que habituales en estos días, como ‘Haraga Fnideq’, que se traduce del árabe como “quemar Castillejos”, en alusión a la ciudad marroquí más cercana a la frontera ceutí y principal punto de concentración de los jóvenes. Al día siguiente, los que pueden, y se atreven, se suben al autobús incendiado, mientras otros solo posan delante de él. Selfie, Facebook, publicar.

“¿Y cómo te has enterado de este cruce?”. Preguntados por elDiario.es, todo el mundo menciona las redes. “Lo vi en Instagram”; “lo anunciaron en un grupo de Facebook”; “me lo pasó una amiga por TikTok”. Una y otra vez. Los datos ayudan a medir la dimensión de esta movilización digital. Algunas fuentes han contabilizado hasta cinco grupos de Facebook, que más tarde se eliminaron, que reunían a un total de 250.000 usuarios, y a través de etiquetas como #fnideq, #ceuta, #hrafa o #hjima se difundieron mapas, rutas marítimas, consejos para el trayecto y hasta anuncios de venta de trajes de neopreno.

Maldita.es, por su parte, analizó más de 1.1000 publicaciones en árabe difundidas en Facebook ente el 8 y el 31 de julio que relacionaban Ceuta con una sentencia del Tribunal Supremo español sobre las devoluciones de quienes llegaran a nado al enclave ceutí. Esas publicaciones acumularon más de 150.000 reacciones, 14.000 comentarios y 7.000 republicaciones. Sobre el terreno, elDiario.es no ha constatado que ninguno de los jóvenes entrevistados tuviera información sobre la decisión del Tribunal Supremo.

Para muchos, el cruce terminó en tragedia. Al menos 141 personas han fallecido a ambos lados de la frontera, según el recuento de la ONG Caminando Fronteras, que está haciendo un seguimiento de la situación.

De indicar el camino a buscar desaparecidos

Las redes no han desempeñado una única función, cada una ha ocupado un rol diferente en el llamado a cruzar la frontera. Facebook, por ejemplo, ha funcionado como el gran escaparate de la movilización, donde se intercambiaron testimonios de quienes aseguraban ya haber cruzado y enlaces para acceder a grupos privados en WhatsApp. Una vez en la plataforma de mensajería instantánea, las conversaciones hablaban de horarios, transporte, puntos de salida, vigilancia policial y aprovisionamientos.

Por su parte, Instagram y TikTok han aportado la dimensión visual y de la experiencia migratoria. Un joven publicó en su perfil tres vídeos con tres partes de su ruta hasta Ceuta, donde contaba cómo sortear los controles policiales y recomendaciones de comida y material para sobrevivir la noche. Como este joven, otros tantos utilizan la red para validar su experiencia y, en el mejor de los casos, mostrar un resultado exitoso con vídeos y fotografías desde el otro lado del confín.

Esas mismas redes que en su momento orientaron el camino hacia Ceuta, han adquirido ahora la función opuesta. En algunas plataformas como Tetuan Tube las familias de los desaparecidos aprovechan para difundir fotografías de sus familiares desaparecidos: hijos, hijas, hermanos, sobrinos o amigas, las imágenes de decenas de personas han tomado las pantallas acompañadas de sus nombres, apellidos, edad y lugar de nacimiento.

El 15 de agosto, otra fecha en el calendario digital

El final del cruce no ha supuesto el final de las convocatorias. Antes incluso de que se conozca el balance definitivo de fallecidos y desaparecidos, una nueva fecha ha comenzado a circular en redes sociales: el 15 de agosto de 2026.

“El 15 todo el mundo entra”, anuncian algunos de los mensajes, mientras que otros proponen adelantarse para evitar el refuerzo de la presencia policial a las puertas de Ceuta. En Instagram, decenas de jóvenes colocan la fecha sobre sus propias fotografías, donde algunos difuminan sus rostros, y acompañan las publicaciones con alusiones a Fnideq.

Haraga es el plural de harrag, una palabra originaria del árabe magrebí vinculada al verbo “quemar”. Tradicionalmente, ha hecho referencia a quienes “queman” sus documentos o las fronteras administrativas y emprenden el viaje hacia Europa irregularmente, sin visado ni autorización. Hoy, el término transciende a una identidad colectiva, un hashtag y una consigna.

El fenómeno vivido estos días en la frontera con Ceuta tiene un precedente cercano. En septiembre de 2024 las redes sociales del país se llenaron durante semanas de publicaciones que convocaban a jóvenes a desplazarse masivamente hasta Fnideq para intentar cruzar hacia Ceuta. La fecha circuló como una llamada colectiva. Entonces, elDiario.es documentó sobre el terreno como muchos de los jóvenes habían llegado desde otras ciudades de Marruecos después de conocer la convocatoria a través de internet. Dos años después, la historia se repite.