La guerra en Irán aceleró la inflación al 3,4% en marzo, una décima más de lo avanzado, a pesar de las rebajas fiscales

Álvaro Celorio

14 de abril de 2026 09:00 h

0

El primer golpe de la guerra en Oriente Medio en nuestros bolsillos fue superior a lo que se había previsto inicialmente. El Índice de Precios al Consumo (IPC) escaló en marzo hasta el 3,4%, una décima más de lo avanzado a finales de marzo y 1,1 puntos por encima del dato de febrero, debido al encarecimiento de los carburantes y a pesar de las rebajas fiscales aprobadas por el Gobierno para aliviar los efectos económicos de la subida del petróleo.

El INE ha publicado este martes el dato definitivo de la inflación de marzo, que revisa ligeramente al alza el índice general adelantado y también la tasa subyacente, que se calcula excluyendo los precios más volátiles de la energía y de los alimentos frescos. Este último indicador, que los economistas consideran 'núcleo' del sistema productivo, se situó en marzo en el 2,9%, dos décimas por encima de lo calculado inicialmente. Ambos datos se sitúan ahora en máximos desde junio de 2024, cuando la economía aún trataba de despegarse la crisis inflacionaria desatada por la invasión rusa de Ucrania.

Según detalla Estadística, la subida en la categoría de los combustibles y lubricantes para vehículos personales, frente a la bajada experimentada en marzo del año pasado, así como la menor bajada en el coste de la electricidad que al principio de la primavera pasada, explicaron el grueso del avance de la inflación. A ello contribuyó que el arranque de la nueva temporada primavera-verano en el sector textil también presionó los precios más que en 2025.

Yendo al detalle, el gasóleo fue un 17,9% más caro en marzo de este año que en el mismo mes del año pasado, mientras que la gasolina lo fue un 4,8%. Solo en marzo, comparados sus precios con los de febrero de 2026, repuntaron un 20,1% y un 8,1%, respectivamente. Los combustibles líquidos para el hogar -es decir, el gasoil de calefacción- también repuntaron un 22,9% en comparación con marzo de 2025. Todas estas subidas son un efecto directo atribuible al conflicto en Irán, que disparó los precios del petróleo a escala internacional y no tardó en trasladarse a las gasolineras.

Como nota positiva, la inflación interanual de alimentos y bebidas no alcohólicas se moderó en cinco décimas hasta el 2,7%, un mínimo desde hace un semestre.

El Gobierno aprobó el pasado 20 de marzo un paquete de medidas valorado en 5.500 millones de euros para amortiguar los primeros efectos económicos del conflicto en Oriente Medio, desatado por los ataques unilaterales de Israel y Estados Unidos contra Irán el 28 de febrero. El grueso se canalizó a través de rebajas fiscales, singularmente en el IVA de los carburantes y de la electricidad, que no entraron en vigor hasta el día 22. La primera estimación del INE se publicó el día 27 de marzo, a falta de cuatro días para terminar el mes y con el efecto distorsionador añadido de la Semana Santa, que siempre supone un encarecimiento adicional.

En una valoración remitida a los medios de comunicación, el Ministerio de Economía señala que el plan de respuesta del Gobierno “está diseñado para que el shock externo de la guerra no se traslade de forma permanente ni a la inflación ni al poder adquisitivo” y que sus efectos ya se notan en los surtidores, aunque matizados por la subida de los precios del petróleo en los mercados internacionales, que presionan al alza el coste directo en las gasolineras.

“Las medidas puestas en marcha desde el 20 de marzo para amortiguar el impacto de la guerra en el coste de la energía tendrán un efecto de moderación en la inflación durante los proximos meses”, defienden desde el departamento que lidera el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo.

Por comunidades, los precios se dispararon en Madrid hasta el 4,1% (2,9% en febrero), siendo la única región en superar la barrera del 4%. Otros ocho territorios se situaron por encima de la media nacional: Galicia (3,8%), Castilla-La Mancha (3,7%), Islas Baleares y Cantabria (3,6%, ambas), Aragón, Castilla y León, Extremadura y Navarra (3,5%, todas ellas).

Al otro lado, siete comunidades se situaron por debajo de la media nacional: Andalucía (3,3%), Cataluña (3,1%), Asturias, Canarias y La Rioja (las tres con el 3%); Ceuta (2,7%) y Melilla (2,6%). Comunitat Valenciana, País Vasco y Murcia marcaron la misma tasa que a escala nacional.

En cuanto al dato armonizado, que utiliza una cesta de la compra común para su comparación con el resto de Europa, este se situó en el 3,4%.