El INE confirma que el IPC cerró febrero en el 2,3% por la bajada de la luz antes de la guerra en Irán
El Índice de Precios al Consumo (IPC) cerró febrero en el 2,3%, la misma tasa interanual que en el mes de enero, gracias a que la bajada de la electricidad compensó las subidas experimentadas por la restauración y los alimentos frescos. Los datos que confirma el INE este viernes aún no sienten la influencia del conflicto en Oriente Medio, con la subida de los carburantes y del gas, en los bolsillos de los consumidores.
Estadística confirma que la tendencia bajista del IPC se frenó en febrero tras tres meses de descensos (llegó a situarse en un pico del 3,1% en octubre). Antes del conflicto, los expertos ya apuntaban a que la tasa repuntaría a partir del mes de marzo, debido a un 'efecto escalón' en los precios de la energía, que el año pasado cayeron mucho al arranque de la primavera. Ahora, con las subidas en los surtidores y en los precios del gas, que impacta de lleno en las facturas de la luz, este escalón se espera que sea todavía más acusado.
Si bien el dato del IPC general se mantuvo cerca del objetivo del Banco Central Europeo (BCE), que es el 2%, la inflación subyacente, que se calcula excluyendo los precios más volátiles de la energía y los alimentos frescos, escaló al 2,7%. Es una décima más que en enero. Este dato es el que los economistas refieren como inflación 'núcleo' del tejido productivo y marca máximos desde agosto de 2024. Una subida de precios que era 'pegajosa' antes de los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán y que, previsiblemente, lo será aún más en los próximos meses, aunque haya una desescalada rápida.
Los alimentos suben un 3,2%
Yendo al detalle de los datos publicados este viernes, la inflación de los alimentos aceleró hasta el 3,2%, dos décimas más que en enero y casi un punto porcentual más que el índice general. Un fenómeno que, según Estadística, se debe a que los precios de los aceites y del pescado se mantuvieron estables, frente a las bajadas que registraron hace un año. Algunas rúbricas están disparadas: los huevos son un 30,1% más caros que hace un año y la carne de vacuno, un 15%.
De los trece grupos de bienes y servicios que registra el INE, solo en dos bajaron los precios en relación con febrero del año pasado: en el de Vestido y Calzado (-1,3%), debido a las campañas de rebajas; y en el de Información y comunicaciones (-0,3%).
En términos intermensuales (los precios de febrero sobre los enero), la inflación avanzó un 0,4% influida, particularmente, por las subidas de los precios en restaurantes y servicios de alojamiento, en los carburantes y en las frutas y verduras frescas.
Por comunidades autónomas, seis registraron tasas de inflación por encima de la media nacional, lideradas por la Comunidad de Madrid (2,9%); y doce se situaron por debajo, con Asturias a la cola en el 2%. La tasa de Andalucía (2,3%) coincidió con el promedio nacional.
El IPC Armonizado, que utiliza una cesta de productos común con el resto de la Unión Europea para hacer comparaciones, se situó en el 2,5%, una décima más que en enero, frente al 1,9% de la zona euro. Estas seis décimas más en España que en la economía de nuestros socios es una mala noticia para la competitividad de los bienes y servicios que se producen en nuestro país, en tanto que se encarecen a un ritmo mayor que en nuestros principales socios, restando atractivo comparado.