Análisis

Si Bankia compra Popular, retrasará la devolución del rescate

El ministro de Economía, Luis de Guindos, abrió el martes la caja de Pandora al asegurar que Bankia estudiaba el “potencial” de una operación de compra de Popular. La entidad nacionalizada, controlada en un 65% por el brazo financiero del Estado, entra así en las quinielas para quedarse con Popular después de que este martes comunicara a la CNMV que estudiaba ofertas, pero sin que fueran vinculantes. Un movimiento para reforzar capital, algo que el presidente de la entidad Emilio Saracho ya admitió que necesitaban en la junta de accionistas.

Se da el caso de que Bankia ya está inmersa en el proceso de integración de BMN, la otra entidad que está bajo el control del Frob. Sumar otra operación de compra podría complicar la evolución de Bankia al tener que sumar ahora la digestión de los activos del ladrillo de Popular, uno de sus principales lastres.

Hasta finales de junio de este año, Bankia no puede realizar operaciones de integración con BMN y habría que ver qué plazos se abren si compra un gigante como Popular.

“Una cosa es que tenga margen de actuación y otra es que tenga músculo suficiente para las dos operaciones”, señala Nuria Álvarez, analista de Renta 4. Explica que también habría que tener en cuenta el precio al que se hace la operación, algo que no está definido. En su opinión, los pasos que debiera haber seguido la entidad son en un primer lugar haber tratado de vender activos, seguido de una ampliación y ya en tercer lugar una operación corporativa.

Fernando Zunzunegui, profesor de derecho bancario en la Universidad Carlos III, responde afirmativamente al preguntarle si esto no podría ser visto como una ayuda estatal dado que Bankia está nacionalizada. Y añade: “No parece conveniente que una entidad en proceso de saneamiento compre otra”.

En su opinión, debería ser un banco saneado el que comprara la entidad y que la oferta no debería restringirse a entidades españolas. “La compra de Popular por Bankia pondría en cuestión la devolución de las ayudas”, apunta al señalar que Bankia está ahora en un momento positivo y que debería centrarse en seguir cumpliendo sus objetivos en vez de embarcarse en nuevas operaciones.

En este sentido, otros expertos se atreven a tildar la operación de “rescate encubierto”. Ha sido el caso del analista de ATL Capital que en declaraciones a Capital Radio ha calificado de esta forma la operación.

Sanear y limpiar

Los otros bancos en la puja son Santander y BBVA. El runrún del mercado apunta a que a los bancos privados les conviene que entre Bankia en el capital de Popular, sanee la entidad y luego la revenda. Comprar “a pulmón” no está al alcance de todas las entidades y ahora mismo están analizando las operaciones inmobiliarias más arriesgadas que tiene la entidad en el balance para concretar el interés en la compra.

Por el momento, la entidad sigue soltando lastre y vendiendo activos para llegar lo más saneada posible a la fecha de la fusión, supuestamente el 10 de junio, según Efe. Ayer encargó la venta acelerada de  su participación en la socimi Merlin donde tenía casi un 3%. A finales de abril, el banco ya vendió su financiera. Su filial de tarjetas WiZink, donde integró el negocio las tarjetas de Barclays y su anterior banco online Popular-e, sigue con el cartel de se vende.

Pero no todos los expertos son negativos con esta posible compra. Ya en su momento, el banco de inversión suizo UBS dijo que esta fusión era la que mejor le venía a Bankia, por sinergias y complementariedad de negocios. Los que defienden este matrimonio de urgencia aseguran que si Bankia mejora sus cifras en el  medio plazo al asumir el negocio del Popular, la acción terminará subiendo.

Con todo, los expertos consultados recuerdan que en una posible OPA, el mercado suele hacer que la acción del comprado suba mientras que los títulos de quien va a comprar bajen. Por lo pronto, las acciones de Bankia y Popular lideraron este miércoles las caídas en el Ibex, con pérdidas superiores al 4%. En una sesión donde la banca cerró con caídas. Caixabank se dejó un 3,9%; Santander, un 2,88%; BBVA, un 1,88% y Bankinter, un 1,6%.

El mercado responde así cuando se producen este tipo de operaciones, explica el analista financiero Juan Ignacio Crespo. En opinión de Crespo, la compra no implica nuevas ayudas, sino que cambiaría el rol del Estado que actuaría como un accionista privado que considera que la fusión puede mejorar el negocio en un futuro.

Sin embargo, a corto plazo podría complicar la devolución de las ayudas porque si, por ejemplo, el Estado quiere ir vendiendo paquetes de acciones, estos tendrían un precio inferior.

El Gobierno retrasó de 2017 a 2019 la fecha para acabar de privatizar Bankia y para ese momento, si no vuelve a retrasarse el límite, la entidad debería ser vendida recuperando así todo o parte de las ayudas (los 22.000 millones de euros) inyectadas por el Estado. Por lo que, cuanto mejor sean los resultados de la entidad y la cotización de la misma, mayores serán las posibilidades de recibir una oferta mejor.

El caso de Lloyds

Al otro lado del Canal, el banco británico Lloyds confirmó este martes que había pasado totalmente a la propiedad privada. Esto se produce nueve años después de que fuera rescatado por el Gobierno laborista en medio de la crisis. El Gobierno británico vendió la última participación del 0,25% que todavía le quedaba en el banco.

Con esta operación consiguió recuperar el total de la cantidad aportada en su día para el rescate que ascendió a unos 20.400 millones de libras (23.868 millones de euros).

En el caso de Bankia, el Gobierno únicamente ha vendido un paquete de acciones. Un movimiento en el que colocó los títulos a grandes inversores por un valor total de 1.304 millones de euros, lo que supuso vender las acciones a un precio de 1,51 euros. Dado que la entrada del FROB en Bankia fue a 1,35 esto supuso unas plusvalías para el Estado. Con esta reducción en el capital, el Estado rebajó su participación al 60%. Posteriormente con los canjes de preferentes y recompra de acciones de la salida a bolsa, el FROB volvió a tener el 65% de participación en Bankia.

El Estado planea seguir vendiendo paquetes de acciones, pero los niveles de cotización todavía no han mostrado una nueva ventana de oportunidad.