Soberanía tecnológica 'made in Spain': la catalana Openchip lanza su primer chip europeo 'abierto'

Los cacareados informes de los exprimer ministros italianos Enrico Letta y Mario Draghi identifican un conjunto específico de sectores estratégicos y palancas industriales en los que la Unión Europea debe unificar políticas de forma urgente para garantizar su soberanía económica y tecnológica para competir con Estados Unidos y China. Uno de los problemas del Viejo Continente es que no tiene grandes campeones en el ámbito tecnológico, frente a les big tech estadounidense y les feroces startups chinas de inteligencia artificial (IA).

En este contexto, la empresa tecnológica Openchip ha dado a conocer este jueves que ha culminado el desarrollo de BER10, un chip soberano europeo, gestado en España en un plazo de dos años y medio.

En un comunicado, recogido por varias agencias, Openchip lo ha descrito como “un chip soberano diseñado para proporcionar a los sectores más críticos de Europa el control sobre la tecnología sobre la que se ejecutan sus datos más sensibles”.

La empresa ha precisado que se trata de un chip basado en arquitectura abierta RISC-V, el primer prototipo avanzado de esta empresa. Se trata de una pieza física de silicio y ya está preparado para que empresas y centros de computación puedan probarlo y usarlo en sus proyectos.

Fabricado con tecnología Gate-All-Around (GAA) de menos de 2 nanómetros, BER10 es un procesador de 64 bits capaz de ejecutar el sistema operativo Linux.

Un procesador basado en estándares abiertos

Openchip ha subrayado que la arquitectura RISC-V es un estándar abierto que no pertenece a ninguna empresa ni a ningún país y que permite a Europa diseñar y desarrollar sus propios procesadores sin depender de licencias de terceros.

La empresa sostiene que esta capacidad resulta especialmente relevante para garantizar que los datos sensibles de ciudadanos, empresas e instituciones puedan procesarse sobre una infraestructura tecnológica desarrollada y verificable en Europa.

El nuevo chip incorpora cuatro núcleos de alto rendimiento capaces de ejecutar instrucciones fuera de orden y en paralelo, además de una unidad de procesamiento vectorial diseñada para acelerar cálculos propios de aplicaciones de inteligencia artificial, procesamiento de imágenes y computación científica.

El procesador también integra memoria rápida multicanal y conexiones de alta velocidad PCIe y AXI, habituales en servidores y centros de datos.

Primer paso hacia nuevos aceleradores

El consejero delegado de Openchip, Cesc Guim, ha asegurado que el objetivo de la compañía no era únicamente desarrollar un chip, sino demostrar que Europa puede diseñar silicio de primer nivel “basado en estándares abiertos y en sus propios términos”.

Según ha explicado, BER10 constituye la base sobre la que la empresa desarrollará su próxima generación de aceleradores RISC-V destinados a supercomputación e inteligencia artificial para centros de datos.

Openchip, fundada por el Barcelona Supercomputing Center (BSC) y GTD Software Engineering, ha recibido inyecciones de capital en los últimos meses tanto del Estado como de la Generalitat para desarrollar sus proyectos.

Tecnología española en la carrera de la IA

Openchip, junto a la startup vasca Multiverse Computing, han recibido más de 400 millones de euros públicos y atraen la atención de inversores internacionales por su potencial para hacer más sostenibles los centros de datos. ACS está en conversaciones para convertirse en su accionista mayoritario, en el marco del concurso de la gigafactoría europea. Es uno uno de los socios mayoritarios del proyecto de la candidatura española junto a Telefónica y Banco Santander.

La arquitectura abierta para diseñar chips de Openchip que podría reducir la dependencia europea de Intel o Nvidia. Nació en 2021 como una iniciativa impulsada por el BSC junto a la ingeniería GTD para trasladar ese conocimiento al mercado.

Hoy es una de las apuestas más ambiciosas para desarrollar una industria europea de semiconductores avanzados orientados a la inteligencia artificial y la supercomputación. Ha recibido unos 261 millones de euros de apoyo público: unos 111 millones del PERTE chip (financiado con fondos europeos); 35 millones de la Generalitat de Catalunya, que posee un 5% de su capital; y otros 115 millones de la SETT, conocida como la SEPI digital, que cuenta con aproximadamente un 16%.

“Con una plantilla de 300 empleados, las unidades de procesamiento de chips que desarrolla, basadas en código abierto (RISC-V), tienen una eficiencia energética superior a otras soluciones. Por tanto, permite reducir el consumo de energía de los centros de datos que las usen”, explicó el Ministerio para la Transformación Digital en junio, cuando se confirmó esta última inversión.