Vitamina C contra el cáncer de colon: así es como reduce la resistencia a la quimioterapia
Cuando se habla de Oncología, uno de los mayores retos actuales a los que deben hacerse frente es la resistencia terapéutica, es decir, al hecho de que los tumores dejen de responder al tratamiento. En este sentido, se ha demostrado que la quimiorresistencia sigue siendo una causa importante de fracaso terapéutico en el cáncer de colon.
Esto se produce porque las células tumorales tienen unas proteínas que actúan como si fueran una especie de bomba de expulsión, es decir, que cuando la quimioterapia quiere actuar para destruir el tumor, estas proteínas la expulsan antes de que haga efecto. De ahí que se hable de quimioresistencia.
Pero ahora un estudio preclínico del Departamento de Oncología Traslacional del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, en el marco de su Instituto de Investigación Sanitaria (IIS-FJD), y de la Universidad Católica de Murcia (UCAM), revela que la vitamina C sería clave para frenar esta acción ya que intervendría en mecanismos biológicos para mejorar la eficacia de los tratamientos actuales. Es decir, que este nutriente actuaría como “un modulador metabólico” capaz de apagar las defensas del cáncer colorrectal.
La investigación, que se ha publicado en la revista científica Neoplasia, se ha hecho en modelos experimentales y ha demostrado que el metabolismo de las células tumorales ejecuta un papel más complejo de lo que se pensaba: no solo actúa para obtener energía, sino que también regula su procesos que permiten a las células cancerígenas expulsar los fármacos, es decir, actuaría como una especie de blindaje contra los fármacos, lo que se traduce en una reducción de su eficacia.
Por qué se produce la quimiorresistencia
Uno de los protagonistas en todo este escenario es la enzima ATP citrato liasa (ACLY), que las células cancerosas usan para obtener energía y materiales para crecer y, por tanto, “regula la activación de genes vinculados a la quimiorresistencia”, afirma Ana García Bautista, especialista de la División de Oncología Traslacional del Comprehensive Cancer Center de la Fundación Jiménez Díaz e investigadora del IIS-FJD.
Cuando se bloquea esta ruta metabólica de la ACLY, también se reduce la expresión de otro de los protagonistas de esta historia, la proteína MDR1, que funciona como una especie de ‘proyectil’ y que expulsa los fármacos de quimioterapia fuera de la célula tumoral. Es decir, cuando los fármacos de la quimioterapia entran en la célula cancerígena, esta los atrapa y los expulsa y, por tanto, se anula su efecto.
“La MDR1 es una proteína clave que permite a las células tumorales expulsar los fármacos y, por tanto, disminuir su eficacia terapéutica y dificultar el abordaje clínico es fases avanzadas de la enfermedad”, afirma el Doctor Óscar Aguilera Martínez, investigador del IIS-FJD y director de la Cátedra de Fisiopatología del Metabolismo del Cáncer de la UCAM.
“En este estudio, identificamos la ATP-citrato liasa (ACLY) como un regulador metabólico clave que vincula la producción de acetil-CoA dependiente de citrato con el control epigenético de la expresión de MDR1/ABCB1”, aclara el Doctor Jesús García-Foncillas, director del Comprehensive Cancer Center del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.
Vitamina C y cáncer de colon
¿Qué función ejecuta aquí la vitamina C? La clave de su papel C como mecanismo para reducir la resistencia del cáncer de colon a la quimioterapia estaría en su papel como modulador metabólico que lo que hace es reprogramar las células tumorales. Y lo hace a través de varias vías. En un primer momento, la vitamina C inhibe la actividad de la enzima ATP citrato liasa (ACLY), es decir, actuaría como una especia de interruptor.
Por tanto, sin esa energía que recibe, la célula cancerosa se atenúa, se confunde y pierde su capacidad para resistir al ataque de los fármacos. “Los estudios preclínicos demuestran que la vitamina C inhibe la actividad de ACLY, induce cambios en la regulación epigenética del tumor y disminuye la expresión de genes asociados a resistencia”, afirma García Bautista.
Al quedarse sin su jeringa de expulsión, el tumor queda desprotegido, sin opción para revelarse, y la quimioterapia puede acumularse en su interior de forma más eficaz. “Estos efectos se traducen en una reducción significativa del crecimiento tumoral en modelos experimentales y en condiciones de laboratorio, lo que refuerza su potencial como estrategia complementaria en el tratamiento oncológico”, reconoce el Doctor García-Foncillas.
Según los investigadores, “este enfoque abre nuevas oportunidades terapéuticas basadas en la reprogramación metabólica, con potencial para mejorar la eficacia de las terapias actuales”. Y es que los hallazgos refuerzan la idea de que el metabolismo tumoral puede ser una diana terapéutica clave y, aunque se necesitan más estudios para confirmar estos resultados en pacientes, este avance abre nuevas oportunidades en la lucha contra el cáncer colorrectal.