Dueños de la España eterna
Ian Gibson
Se creen dueños y propietarios de España. Son soberbios. Nunca admiten haberse equivocado y nunca entonan un mea culpa (la culpa es siempre de los demás). El viejo machista Manuel Fraga recuerda al viejo machista Camilo J. Cela (que tan encantado estaba con ellos): no puede abrir la boca sin insultar a las mujeres, y hasta ha pedido a Dios y a Santiago Matamoros que tengan la bondad de acudir en apoyo suyo este fin de semana.
Por villorrios y glebas, como en los mejores tiempos franquistas, los autobuses van recogiendo a los incondicionales para cualquier manifestación convocada por los jefes, sea cual sea el motivo; los periodistas adictos acuden obedientes con sus plumas cargadas de veneno y baba; y uno se pregunta si un día este país tendrá por fin una derecha dialogante y razonable.