La edad del 'laptop'
1999. Reaktor y Reason, virtuales y portátiles.
José Luis de Vicente
En los últimos meses del pasado siglo la música electrónica iniciaba una de las etapas de transformación más importantes de su historia. Samplers, sintetizadores FM, y teclados venerables empezaron a acumular polvo en los estudios de muchos músicos, ya fuesen estrellas o nombres completamente anónimos. Estaban siendo sustituidos por otras máquinas muy diferentes, y a la vez, muy familiares.
También estaban cambiando las cosas sobre el escenario. En festivales, clubs y salas de conciertos, la imagen tan reconocible del artista parapetado detrás de enormes torres de aparatos y mesas de mezclas -que caracterizó durante los 90 a estrellas del dance como Underworld, Orbital o Chemical Brothers- dejaba paso a otra mucha más humilde. Daba igual que se tratase de experimentadores radicales como el incendiario Kid 606 o de grupos de petardas como Fischerspooner, la nueva generación se presentaba ante el público con la única compañía de un portátil, habitualmente un Powerbook de Apple. No necesitaban más arsenal para generar sus tremendos ritmos.