Empecinados
Juan Varela
Nada. Duros como dinosaurios fósiles. Acorazados en su ignominia y su pequeño mundo. Alejados de lo que realmente importa. Incapaces de parar, mirar con la mente abierta y reflexionar. Los diarios acogen las denuncias de las víctimas como un elemento más del espectáculo. Todos recogen la crítica a los políticos desalmados y profesionalizados hasta el aislamiento. ¡Qué popular es esa crítica! Pero pocos miran hacia dentro y hacen lo que sólo El País ha hecho: pedir perdón.