Al estilo del oeste
Microsoft ha puesto precio a la cabeza de los creadores de virus informáticos. La compañía de Bill Gates ofrece 250.000 dólares a los que den pistas que ayuden a localizar a los programadores de Sobig y Blaster, dos de los virus más dañinos de los últimos meses. Estas recompensas son las primeras de un programa mucho más amplio: cinco millones de dólares de presupuesto, con los que Microsoft quiere acabar con este tipo de delitos informáticos. Las pistas que se consigan pasarán al FBI.
La gran mayoría de los virus que circulan por la Red dañan a los sistemas operativos Windows. Al ser esta plataforma informática la más popular, también se ha convertido en la más atacada. Sin embargo, muchos culpan a errores de programación de Microsoft del aumento en la incidencia de los virus informáticos. Algunas empresas y administraciones públicas están reclamando a la compañía que ponga todos los medios posibles para atajar este grave problema.
Sin embargo, la estrategia de Microsoft para terminar con los virus no confía sólo en la delación. A medio plazo, el plan maestro de la compañía de Gates pasa por instalar –con la ayuda de los fabricantes de hardware– un policía en cada ordenador: un sistema cifrado que evite el funcionamiento de cualquier programa que no esté certificado por Microsoft. Esta tecnología, conocida como Palladium, también es el arma perfecta para acabar con la piratería y, de paso, con el software libre.
Si fuese un poco más desconfiado de lo que ya soy, sospecharía que la vulnerabilidad ante los virus del actual Windows es a Palladium como Pearl Harbor a la Segunda Guerra Mundial; como el 11-S a la guerra de Irak.