El León de la Metro
De entre todas las falacias con las que algunos cuestionan el fin de esa irrenunciable libertad de hacer tragar nicotina a aquellos que no fuman, destaca una vez más el rugido del alcalde de Valladolid: Javier León de la Riva, también conocido en su ciudad natal como León de la Metro por su enorme bocaza. Del creador de “cada vez que veo los morritos de Leire Pajín pienso lo mismo” llega ahora la enésima tergiversación de esa famosa cita que jamás pronunció Bertolt Brecht (en realidad es del reverendo Martin Niemöller): “Primero vinieron a por los comunistas y como yo no era comunista...”, recuerda el alcalde. “Así empezaron cosas terribles en la historia de la humanidad; primero buscaban a los judíos, aquí denunciamos a los fumadores”, dice De la Riva alegremente.
Su trampa argumental tiene dos nombres. El primero, reductio ad hitlerum: un tipo de falacia enunciada por el filósofo Leo Strauss que pasa por equiparar hasta la cosa más absurda con la maldad absoluta del régimen nazi. El segundo, falacia de la pendiente resbaladiza (también conocida como “efecto dominó”): consiste en manipular las relaciones de causa-efecto para crear una inexorable cadena de eventos donde se presenta como una posibilidad plausible, o incluso inevitable, aquello que no sería creíble ni en las películas. ¿O es que acaso De la Riva teme realmente que las leyes antitabaco que están aprobando todos los países europeos son el principio de un nuevo Holocausto que acabará convirtiendo a los fumadores en jabón? Pues que hable con su partido, con el PP, que una vez más no desautoriza a su León bocazas a pesar de que votó a favor de esta necesaria ley, que cuenta con el consenso y el respaldo de la práctica totalidad del Parlamento.