Todo es mentira
Marta Peirano
Quien que asegura que todos decimos mentiras alguna vez es un mentiroso o un ingenuo. Todos mentimos todo el rato, es una de las aplicaciones que vienen por defecto con la interacción social. La diferencia entre lo normal y lo patológico no es tanto la cantidad de la patraña como la calidad de la misma. El límite no es el absurdo sino el ridículo: el mentiroso compulsivo no es el que miente mucho sino el que lo hace mal.