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Políticamente incorrecto

Pérez-Reverte, en una entrevista publicada el lunes pasado en El Mundo, lo explica muy claro:

“Un país en el que un maestro se siente humillado porque le llamen así y prefiere que se refieran a él como docente no merece tener la lengua que tiene. Es como si tuviéramos un capital enorme y lo tiráramos por la ventana, lo perdiéramos”.

Al hilo, dos preguntas correctísimas:

1- ¿Cómo es posible que el virus del lenguaje políticamente correcto, una trampa reaccionaria inventada en Estados Unidos para justificar los excesos de fondo a través de las formas, se haya implantado así en la sociedad española? Lo peor es que la moda llega ampliad@ y mejorad@ con ese horror de arrobas para todos y para todas que sólo sirven para cargarse una de las normas básicas del lenguaje: la concisión. Aún no salgo de mi asombro tras visitar la web de la autodenominada Federación de Mujeres Progresistas. Dicha ONG -alucina, vecina- tiene habilitada una línea de teléfono de pago (905 502 018) para denunciar lenguaje sexista. Pasen y vean.

2- ¿Por qué los partidos nacionalistas y gran parte de la izquierda huyen de la palabra España como si fuera la peste y prefieren usar la denominación Estado Español? No deja de ser irónico que este término sea un inventó de Franco, que no podía llamar oficialmente a España ni república ni reino por razones obvias.

Como decían los electroduendes: si no quieres ser como est@s, lee.