Hasta más ver
Ha sido un breve pero intenso placer sentirse leído aquí. Gracias Nacho y gracias a todos por vuestro tiempo. No se me ocurre nada mejor que desearos un buen rato y que disfrutéis en lo que sea que hagáis con un pedacito de una pequeña joya que se está pudiendo ver en satélite y en la redes de P2P habituales.
¡Hasta más ver!
Mientras Harold mordía una galleta de azúcar de Bavaria sintió que todos, a veces, cuando nos perdemos en el miedo y la desesperación... ... en la rutina y la constancia... ... en la desesperanza y la tragedia... ... podemos agradecerle a Dios por las galletas de azúcar de Bavaria. Y por fortuna, cuando no hay galletas todavía podemos hallar seguridad en una mano conocida en nuestra piel... ... o un gesto amable y cariñoso... ... o un sutil estímulo... ... o un abrazo de amor... ... o un regalo de tranquilidad. Sin mencionar las camillas de hospital... ... y los tapones para nariz... ... un pastel sin comer... ... y los secretos susurrados... ... y las Fender Stratocasters... ... y quizás una ocasional pieza de ficción. Y debemos recordar que todas estas cosas como los matices, las anomalías y las delicadezas que asumimos como meros accesorios de nuestra vida, estan aquí, de hecho, por una gran y noble causa: Estan aquí para salvarnos la vida. Sé que la idea suena extraña. Pero también se que es verdad. Y así sucedió: Un reloj de pulsera salvó a Harold Crick. Stranger than fiction (2006), Zach Helm