Lo que hacemos en la vida
Fuerza y honor, repetía Zapatero durante la campaña de 2004. Es un lema de Gladiator, aunque la cita que convendría que el presidente tuviese muy presente de esta película de Ridley Scott es otra: “Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad”. O lo que es lo mismo: cada acto, más si es débil y con deshonor, acaba teniendo su consecuencia. Dos recientes ejemplos.
Agosto de 2007. Miguel Sanz (UPN) es investido presidente de Navarra gracias a la abstención de los socialistas, forzados desde Ferraz a ceder el poder a la derecha, a pesar de que podían gobernar en coalición con IU y Nafarroa Bai. En Madrid no querían otro tripartito que diese munición a la brunete mediática, así que ordenaron poner la otra mejilla y abofetearon, ya de paso, a todos los que habían votado socialista en Navarra. No sirvió de nada. La imagen de Zapatero no mejoró entre la caverna, que todavía le acusa de aliado potencial de ETA. Y ayer, casi tres años después, el presidente navarro ha agradecido el gesto anunciando un recurso ante el Constitucional contra la ley del aborto. Para la derecha navarra es inasumible que ‘sus’ mujeres tengan derecho a abortar en su sacrosanta comunidad, donde sólo se peca en los hospitales de fuera.
15 de marzo de 2010. El PSOE se alía con el PP para tumbar una propuesta de ERC, respaldada por el resto del Parlamento, para obligar a los magistrados del Constitucional a dejar sus funciones al terminar su mandato. Tan razonable medida pretendía forzar a los dos grandes partidos a negociar la renovación del TC, donde cuatro jueces llevan dos años y medio de prórroga. El PSOE se negó. Ahora es un magistrado conservador, con el mandato caducado, quien redactará la ponencia del Estatut.