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Las castañas de la Gau Beltza tradicional vasca empiezan a ganarle terreno a Halloween

Halloween, una tradición estadounidense, lleva décadas ganando espacio en el mundo, impulsado por la publicidad, los medios de comunicación, las series como Friends o las redes sociales. Sin embargo, en los últimos años se ha realizado el esfuerzo de preservar la Gau Beltza vasca, una 'noche negra' que ha comenzado a hacerse un hueco como alternativa a esta celebración comercial. Cada vez más ayuntamientos y colectivos vecinales organizan actividades para recuperar costumbres locales y convertir esa víspera de Todos los Santos en una fiesta compartida en los barrios y pueblos.

El origen de algunas de estas prácticas se relaciona con los antiguos ritos de cambio de estación, como el festival celta de Samhain, y con costumbres que también se han mantenido en Euskadi. El antropólogo e investigador Josu Ozaita, en su artículo 'Halloween ala gau beltza Euskal Herrian? Nola ospatu?', explica que, cuando las personas mayores de hoy eran niñas, era habitual vaciar calabazas o nabos, tallarles caras y colocar velas en su interior. Después, las dejaban en caminos oscuros para asustar a quienes pasaban o guiar a las almas de los difuntos. En conversación con elDiario.es/Euskadi, el antropólogo cuenta que en algunos valles de Navarra también perviven tradiciones como Txinurriak, en la que los niños van de casa en casa pidiendo alimentos, o el Gaztañerre, una celebración en torno a las castañas y el recuerdo de los fallecidos.

La Gau Beltza actual recupera parte de ese imaginario, pero pone el foco en la comunidad y en el cambio hacia la época más oscura del año. Entre las actividades habituales están el apagado simbólico del alumbrado público para hacer el recorrido del terror, el reparto de castañas y la recogida de alimentos o calabazas cultivadas en los huertos locales. La celebración también abre un espacio para hablar de la muerte, el duelo y la memoria de quienes han fallecido, cuestiones que a menudo siguen siendo tabú.

Pese a recuperar elementos de antiguas costumbres, la Gau Beltza no es una reproducción exacta de una fiesta que existiera con ese mismo nombre. Como explica Ozaita, “la Gau Beltza actual es más bien una reinterpretación o reinvención basada en distintos elementos de la cultura vasca”. El antropólogo recuerda que “las tradiciones están vivas, cambian constantemente y se transforman”, por lo que la celebración actual responde también a las necesidades de la sociedad de hoy.

Uno de los municipios que lleva años trabajando en esta recuperación es Mallabia. Igones Amesti, relata que, hace seis años, un grupo de vecinos impulsó una reflexión que dio paso a la celebración organizada de forma participativa. Desde entonces, la programación incluye ginkanas, talleres para vaciar calabazas, pintacaras y el acto “Iluntasuna piztu” ('enciende la oscuridad'), seguido de un recorrido cantado por las calles y una degustación de castañas, talo con chorizo y caldo. La fiesta también incorpora propuestas dirigidas a los adultos, como obras de teatro y charlas sobre la muerte. Este año la obra a presentar se titula 'Just Enough' y trata sobre una historia de un alcalde de Mallabia, en esta ocasión, sobre el suicidio impartidas por la asociación Biziraun.

En Vitoria, el barrio de Zabalgana también ha consolidado su propia celebración vecinal, organizada por la asociación Zabalgana Batuz. Su presidente, David Brea, cuentan que llevan entre cuatro y cinco años preparando la Arimen Gaua ('noche de las ánimas') con una idea clara: “Queremos abandonar la palabra 'Halloween' y que sea una fiesta nuestra”. El programa combina talleres infantiles y cuentacuentos con la ronda cantada 'Kantu Eskean', bailes tradicionales del grupo Mulixka, concursos de disfraces y escaparates y actuaciones de varios DJ.

Un ejemplo de que van aumentando los municipios en unirse a la fiesta es Hondarribia. Este año estrenará su primera edición de la Gau Beltza organizada directamente por el Ayuntamiento, en colaboración con las asociaciones locales. La concejala de Euskera, Garoa Lekuona, señala que el objetivo es ofrecer “una celebración menos consumista, poniendo el valor en el euskera y la localidad”, ante el “muchísimo interés” que han detectado por recuperar las tradiciones vascas. La programación prevista incluye talleres para crear vestimentas con ropa vieja, manualidades, recorrido del terror, cuentacuentos y una quema simbólica de los miedos en el casco histórico.

La celebración se extiende también a otros municipios, como Murgia, Zamudio o Zierbena, en Bizkaia, y Soraluze o Villabona, en Gipuzkoa, donde se organizan pasacalles, representaciones y repartos de chocolate. En Navarra, el movimiento euskaltzale Taupa promueve jornadas divulgativas en Pamplona y acompaña procesos de organización comunitaria en localidades como Alsasua, Estella, Villaba y Etxauri en celebración de la Gau Beltza.

La participación de los más jóvenes es una de las claves para que la Gau Beltza se consolide como una tradición propia. Para Ozaita, es importante que los niños y adolescentes participen en la organización y tengan voz en las decisiones. La fiesta, defiende el antropólogo, “no debe ser una actividad diseñada por adultos para jóvenes, sino una celebración construida con ellos”. En Mallabia, esa implicación ya se refleja en los más pequeños: Amesti asegura que los menores de siete años perciben la Gau Beltza (o 'Gaba Baltza' en el 'euskalki' vizcaíno) como una tradición propia.

Esa voluntad de hacer suya la celebración también se refleja en la forma de organizarla. Frente al consumo asociado a 'Halloween', los municipios apuestan por reutilizar ropa vieja y telas para confeccionar disfraces, así como por recuperar canciones, coplas e historias vinculadas a cada localidad. El objetivo es que la fiesta no se limite a una programación de actividades, sino que sirva para reforzar los vínculos entre los vecinos, el entorno y la cultura local.

Pero recuperar las costumbres no significa renunciar a las propuestas actuales. Los organizadores incorporan actividades como el pintacaras, las salas de escape o la música con DJ para atraer a las nuevas generaciones y mantener viva la celebración. Como resume Igone Amesti, de la organización de Mallabia, la clave está en “mezclar la tradición con el presente”. Más que reproducir una fiesta del pasado, la Gau Beltza busca construir una tradición compartida que pueda seguir cambiando con quienes la celebran.