La construcción de una mezquita en Basauri reactiva los discursos de odio hacia la comunidad musulmana
El 42% de la población vasca se considera creyente. Del total de los creyentes en la actualidad, el 34% cuenta con religión católica, el 4% musulmana, el 1,1% evangélica y el 1% ortodoxa, según el Barómetro sobre Religión y Creencias del estado español correspondientes al 2025, hechos públicos durante la presentación del Plan de Acción (2026-2029) del Gobierno vasco que busca gestionar la diversidad religiosa desde una “laicidad cooperativa” a través de un Consejo Interreligioso que estará formado por ocho religiones: católica, budista, islam, evangélica, ortodoxa rumana, bahá’í, jesucristo de los santos de los últimos días y testigos de Jehová. A pesar de estos datos y de los avances realizados en materia de diversidad religiosa, el anuncio de la creación de una nueva mezquita en Basauri, la más grande hasta ahora en Bizkaia ha reactivado discursos de odio hacia la comunidad musulmana por parte de partidos como el PP o Vox.
Se trata de una nueva mezquita que sustituirá la inaugurada en el año 2011 y situada en la calle Pozokoetxe, que según sostienen desde la comunidad musulmana se había quedado pequeña. Con la adquisición de un nuevo local en la calle Juan Ibargutxi, que anteriormente albergaba primero la discoteca People y, después un supermercado, la nueva mezquita contará con 800 metros cuadrados. Los gastos tanto de la adquisición como de las obras que se están realizando en el inmueble han sido sufragados por la propia comunidad musulmana, sin embargo, desde el PP consideran que el Ayuntamiento de Basauri liderada por el PNV en coalición con el PSE-EE, debería aclarar “el origen de los fondos destinados a esta enorme infraestructura” y “paralizar el proyecto”, mientras que desde Vox sostienen que “las políticas migratorias del bipartidismo de PP y PSOE, y de los partidos separatistas han logrado que donde antes se bailaba ahora sea un lugar de rezo islámico”, haciendo referencia a la discoteca que clausuró en 1997.
En las últimas elecciones municipales, el PP en Basauri obtuvo un total de 1.338 votos, el 7,5% del total y un concejal en el Ayuntamiento Eduardo Rodríguez. Vox, por su parte, no se presentó a las elecciones al Ayuntamiento de la localidad vizcaína. Rodríguez ha mostrado su rechazo a la “inminente apertura de lo que se proyecta como la mayor mezquita de Bizkaia”, y ha exigido la paralización inmediata del proyecto tras registrar una batería de preguntas urgentes en el Ayuntamiento para “forzar al equipo de gobierno a rendir cuentas ante los ciudadanos” ante el “inaceptable silencio institucional y la política de hechos consumados con la que se está gestionando este macrocentro”. “No se trata de un simple trámite administrativo, sino de una transformación radical de un entorno residencial que choca frontalmente con las costumbres, la tranquilidad y el sentir mayoritario de los vecinos de Basauri. No podemos mirar hacia otro lado mientras se impone, de espaldas a los vecinos y de forma exprés antes del verano, un centro de estas características en los bajos de un edificio de viviendas. Los basauritarras tienen derecho a defender la identidad de sus barrios, su seguridad y su modelo de convivencia tradicional”, ha argumentado, para advertir que desde el PP no van a “tolerar que se ningunee a los residentes para dar vía libre a un proyecto de este calado”.
A juicio del PP, la apertura de la mezquita “rompe el equilibrio social de la zona y genera un foco de saturación inasumible en pleno centro urbano”. Con el objetivo de “destapar la gestión” de este proyecto, el concejal ha registrado diez preguntas “clave”, exigiendo al Ayuntamiento explicaciones sobre cuestiones relacionadas con las concesiones de licencias, el control de aforo y seguridad, el origen de los fondos y garantías de orden público. En este sentido, Rodríguez ha reafirmado el compromiso del PP “con la defensa del vecindario frente a decisiones que alteren la identidad y la paz social de Basauri” y ha asegurado que utilizarán “todas las herramientas legales a su alcance para frenar” un proyecto que consideran “desproporcionado y lesivo para los intereses del municipio”.
El líder de la Comunidad Islámica de Euskadi, Ahmed Zannouti reconoce a este periódico que este tipo de ataques se producen a medida que se aproxima el periodo electoral. “Las elecciones municipales están a la vuelta de la esquina y como estos temas calan, los partidos políticos van a intentar obtener votos de esta manera. El eje de la campaña va a ser la inmigración, islamización y la delincuencia. En Euskadi no somos una isla y hay un discurso racista a nivel europeo que está ganando terreno”, lamenta.
Una de las funciones del Consejo Interrelijioso Vasco será elaborar “un plan para atajar los estereotipos y prejuicios” existentes sobre las confesiones minoritarias en particular y la diversidad religiosa en general. El Consejo nace, además, con una motivación proactiva para disponer de conocimiento de las distintas realidades religiosas y anticiparse a escenarios de conflicto, buscando evitar respuestas reactivas que puedan llevar a tensiones o la socialización de discursos de odio. De esta manera, este órgano, de carácter consultivo pretende dotar de una estructura estable a la interlocución institucional en iniciativas y decisiones que puedan afectar al ejercicio de la libertad religiosa y de culto, proporcionando un marco formal para el asesoramiento técnico y la participación den el diseño de políticas públicas relacionadas con la diversidad religiosa. Es decir, herramientas para las comunidades cuando sufran algún ataque discriminatorio o racista durante la práctica libre de su religión.