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Los críticos con el subfluvial se aferran a la “lección de resistencia de Urdaibai” e insisten en parar el túnel bajo la ría

Los contrarios al túnel subfluvial, la obra que unirá bajo la ría del Nervión ambas márgenes con un túnel de 3,2 kilómetros entre Ballonti, en Portugalete, y Artaza, en Leioa, no cejan en su empeño. Quieren paralizar esta infraestructura, pese a que ya se han empezado a realizar algunas perforaciones justo esta misma semana, y apelan al espíritu ciudadano de Urdaibai contra el Guggenheim que se pretendía instalar en la reserva de la biosfera, y que finalmente no prosperó, para conseguir paralizar las obras. “La lección de resistencia de Urdaibai demuestra que sólo la movilización y la presión popular pueden doblegar la avaricia de las élites y tumbar este proyecto ecocida, antisocial e impuesto”. “Todavía estamos a tiempo de pararlo”, señala Hodei Rodríguez, portavoz de la plataforma Subflubiala Ez!, que recuerda que también había pesimismo a la hora de parar el Guggenheim de Urdaibai “y se consiguió, pese a que era una apuesta clara de la diputación”.

La lucha contra esta obra, una de las infraestructuras más importantes en la cartera de la Diputación de Bizkaia de cara a las próximas décadas por volumen de inversión y por la complejidad que supone desde el punto de visto técnico, ha tenido este sábado un nuevo paso en la manifestación convocada por la plataforma ciudadana y ecologista Subflubiala EZ! para exigir “paralizar definitivamente el proyecto” y en la acción de “resistencia civil” que han iniciado para intentar retrasar las obras. Tras la manifestación, un activista se ha subido a un árbol en el parque de Artaza en el que tiene intención de permanecer para evitar que se tale, y miembros de la plataforma ecologista han iniciado una acampada. El objetivo es “bloquear la intención de la diputación de foral de acelerar este macroproyecto impuesto e imponer hechos consumados al margen de los recursos abiertos ante los tribunales” señala.

Hay un recurso de la asociación vecinal Artaza Parkeko Herritarrak ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que pide la nulidad del proyecto al considerar que presenta “vicios sustantivos y ambientales” durante su tramitación del que se está a la espera de sentencia. Esta misma semana se han iniciado las perforaciones en suelo en el barrio de Galindo (Sestao) sin esperar a la decisión judicial, que denegó las medidas cautelares que pedían los denunciantes. Por eso, con la acción de resistencia pretenden “ganar tiempo a la espera de lo que decida el juez. ”Para ellos lo importante es que los contratos ya han sido adjudicados y el botín de más de 500 millones de dinero público ya ha sido repartido“, denuncia Rodríguez.

Desde la plataforma denuncian también los problemas a los que se enfrenta el instituto de Artaza-Romo una vez que empiecen las obras. “La incertidumbre en el instituto y en los colegios del entorno es total y todo es caótico. Las continuas voladuras, el ruido ensordecedor, las vibraciones y el polvo en suspensión resultan frontalmente incompatibles con la actividad lectiva y con la salud y bienestar de estudiantes y docentes”, denuncian.

Recuerdan que las consecuencias de las obras se dejarán sentir por “vibraciones, los camiones y el polvo”, sobre todo en barrios como Pinueta y Romo, y en Galindo y San Gabriel. Unos ruidos para los que denuncian que la Diputación ha decidido la suspensión de los Objetivos de Calidad Acústica (OCAs) durante los seis años de obras.

Pero las críticas de la plataforma van más allá de las obras y se centran en la propia infraestructura por lo que supondrá desde el punto de vista ambiental. Aseguran que lejos de disminuir el uso del vehículo, “inyectará 11.000 coches diarios más a las carreteras, disparando la contaminación en un contexto de emergencia climática donde las olas de calor castigan sobre todo a las clases populares”. Además, aseguran que el proyecto supondrá arrasar el Parque Artaza, “el último pulmón verde entre Leioa y Getxo, espacio de ocio y refugio climático natural frente a las temperaturas extremas”, aunque está en estudio si es factible levantar solo parte del terreno del parque. La plataforma ha realizado un censo de 52 arces, 49 acacias, 25 tilos, 12 robles, 11 pinos, 10 laureles, la mayoría con edades en el rango de 60 a 90 años que podrían desaparecer durante las obras. Además de un gran plátano de sombra de 4,5 metros de perímetro y alrededor de 150 años. En su lugar, la Diputación pretende plantar árboles de apenas 10-12 cm de perímetro de tronco. Por otra parte, consideran que las obras devastarán el entorno del río Ballonti y el hábitat del pez espinoso.

Los daños ambientales que consideran que va a suponer el subfluvial les lleva a considerar que “no se trata solo de un túnel, es el modelo de sociedad” lo que creen que está en juego, y piden que las inversiones previstas en esta obra se trasladen a promocionar el transporte público.

El proyecto del Subfluvial se aprobó definitivamente el julio de 2025 , aunque las obras acaban de arrancar y está previsto que tengan una duración de seis años. Es un proyecto largamente acariciado por la Diputación Foral. Se empezó a acariciar el proyecto en la década de los 90 del siglo pasado. Fue con Imanol Pradales diputado foral de Infraestructuras y Unai Rementeria como diputado general de Bizkaia cuando empezó a tomar forma en 2022, y ha sido en la etapa de Elixabete Etxanobe cuando ha arrancado de forma definitiva, al menos con la adjudicación de las obras.

En principio, permitirá unir Artaza y Ballonti en sólo cuatro minutos y descongestionar el tráfico de Rontegi, La Avanzada y la A-8, según las previsiones de la Diputación, que ha dividido la obra en cuatro lotes que finalizarán en 2032. Tendrá un trazado de 3,2 kilómetros de túnel y 2 kilómetros adicionales de accesos soterrados. “No es un capricho ni una ocurrencia y sí una necesidad”, ha defendido Etxanobe. Contempla dos túneles paralelos —uno por sentido—, con dos carriles cada uno par albergar el paso de 50.000 vehículos diarios. Esto reducirá en 38.000 vehículos diarios la carga sobre Rontegi, la carretera de La Avanzada en 18.500 vehículos diarios y la A-8 en otros 17.500.