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Antón de Irala e Irala, el más cercano colaborador de Aguirre y pieza principal del SVI, la agencia de espionaje del Gobierno de Euzkadi

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Antón de Irala e Irala (Bilbao, 1909-San Juan de Luz, 1996) no fue consejero del Gobierno de Euzkadi, pero su labor fue crucial tanto en el corto período de 1936 a 1937 como, sobre todo, en los años posteriores del exilio. Es un personaje trascendental en la historia vasca del siglo XX. Era la mano derecha del lehendakari, José Antonio de Aguirre, con quien ya había trabajado antes en el PNV. Su puesto hace 90 años fue el de secretario general de la Presidencia, la máxima figura coordinadora del gabinete.

Irala estudió Derecho en Deusto, donde se licenció en 1931 junto con otras dos personas que luego acabarían en el Ejecutivo de Euzkadi, Esteban Aranzadi y Julio de Jáuregui. Mientras cursaba la carrera, a partir de 1928, se acercó a organizaciones satélites del PNV, como Aldatz Gora, los Mendigoixales o Euzko Ikastola Batza. Fue miembro de la estructura orgánica del PNV durante la II República, aunque trabajaba como abogado y profesor y era miembro del consejo de administración de la empresa familiar, Harino Panadera.

La Guerra Civil se inició en julio de 1936 y, en Valencia, las Cortes Generales de la II República aprobaron el 1 de octubre el primer Estatuto de autonomía. Solamente unos días después, el 7 de octubre, se constituyó el Gobierno de Euzkadi, una coalición de PNV, PSOE, ANV, PCE y los republicanos UR e IR. A propuesta del dirigente del PNV Juan de Ajuriaguerra, Irala fue nombrado secretario general de la Presidencia vasca, el más cercano colaborador de Aguirre. Según el libro, Irala tuvo un papel “fundamental” de coordinación de la acción de Gobierno, así como también en la identificación de los colaboradores de la sublevación.

Desde ese puesto gestionó la compra de armas para el Ejército vasco o Euzko Gudarostea. Lo hizo con oro guardado en el Banco de España de Bilbao. Fue una pieza clave para la apertura de delegaciones en el extranjero del Gobierno vasco. Asimismo, participó en la creación del denominado Servicio Vasco de Información (SVI), la agencia de espionaje que, de alguna manera, ya funcionaba antes en el seno del PNV.

Tras la caída de Bilbao y la conquista de todo el territorio por parte de los rebeldes franquistas, pasó al exilio. En 1938, su destino fue Nueva York. La sede del Gobierno de Euzkadi se ubicaba en el 30 de la Quinta Avenida, en pleno corazón de Manhattan. Manu de la Sota era uno de sus más estrechos colaboradores. A él le cedió ese cargo cuando en 1939 se instaló en Francia, donde se fijó la sede principal de Euzkadi en el exilio. Apoyó la puesta en marcha de publicaciones de propaganda como 'Euzko Deya', con varias ediciones por el mundo. De la mano del vicelehendakari, Jesús María de Leizaola, puso el SVI al servicio de los espionajes de Francia y del Reino Unido. Tras la ocupación nazi, fue reclamado por la España franquista a las autoridades colaboracionistas y puso de nuevo rumbo a Nueva York en una ruta que le llevó por Marsella en Francia, Casablanca en Marruecos, Veracruz en México, Texas ya en Estados Unidos y, finalmente, el 30 de la Quinta Avenida. Irala portaba el pasaporte número 2323 de la “República de Euzkadi”.

Son de esta época los acuerdos del SVI con el FBI y con la OSS, la agencia surgida en esos años de II Guerra Mundial y ahora conocida como CIA. Estados Unidos pagaba importante sumas de dinero al SVI. Los agentes vascos, incluido De la Sota, realizaron importantes operaciones de espionaje que fueron claves en la derrota del nazismo y que también hicieron daño al franquismo. Todo esto está documento en archivos desclasificados de Estados Unidos.

En Nueva York también se trabajó codo con codo con el espionaje británico. Un conocido agente de origen australiano, Bill Ross-Smith, aparece en algunas fotografías con Irala, De la Sota y el propio Aguirre. La filosofía detrás de esos acuerdos era que Euzkadi era un país aliadófilo en la confianza de que una caída de la Alemania nazi y de la Italia fascista supusiera también el final de la España franquista. Se puede leer aquí más sobre Irala y el espionaje estadounidense.

En 1949, Irala obtuvo la nacionalidad estadounidense. Ese año se volvió a instalar en Francia, concretamente en San Juan de Luz, muy cerca de la frontera. Con su pasaporte extranjero, pudo pasar a España. Desde Francia, mantuvo labores de coordinación, aunque nunca se despegó de sus funciones anteriores de Nueva York. Mantenía un contacto muy estrecho con Jesús de Galíndez, su sustituto como delegado en Estados Unidos. Era tan estrecho que Aguirre les dio un toque: no podían tomar determinadas decisiones sin su conocimiento.

1956 fue un año decisivo para la historia del SVI. En pleno Manhattan, Galíndez fue secuestrado, torturado y luego asesinado. Todo apunta al dictador dominicano Leónidas Trujillo. Galíndez había sido delegado de Euzkadi en República Dominicana y, por lo tanto, máximo responsable también del SVI en ese país. En Nueva York era formalmente un profesor de la Universidad de Columbia, pero igualmente el agente NY-507-s del espionaje estadounidense. Tras estos hechos, Irala fue enviado a Estados Unidos para intentar esclarecer lo sucedido y, sobre todo, para recuperar los archivos del SVI en poder del fallecido delegado. Se puede leer aquí más sobre la figura de Galíndez.

Hasta 1962, ya más alejado del día a día del Gobierno de Euzkadi, Irala su labor profesional declarada era apoyar a empresas españolas en Oriente Próximo. Se estableció en Irak y viajó por Líbano, Egipto o Turquía. Después, se trasladó a Filipinas. En 1970 valoró regresar a Estados Unidos, pero optó por Francia. Nuevamente, se instaló en San Juan de Luz. Dice el libro, textualmente, que “en su archivo personal consta un carné en el que dice que en 1971 se retiró de su empleo en la Administración estadounidense”, lo que le hacía acreedor de una pensión.

En esa época había comenzado a estudiar y escribir sobre el maoísmo y el comunismo, ideologías revolucionarias que rechazaba y asociaba con ETA. En esos años, ya después del fallecimiento de Franco, plasmó también sus pensamientos en más publicaciones. La familia ha donado su archivo a la Universidad de Navarra, donde son accesibles cartas y documentos de alto interés historiográfico. Como curiosidad, Irala se casó con Begoña Estévez en 1945 con una peculiar ceremonia con él en Nueva York con una testigo y su pareja en Bilbao con otro. Tuvieron siete hijos. El más conocido es Xabier de Irala, nacido en Nueva York y presidente de la BBK de 2003 a 2009.