Jesús María de Leizaola Sánchez, de mano derecha de Aguirre en Euzkadi a “lehendakari zaharra” en el exilio
Jesús María de Leizaola Sánchez (Donostia, 1896-1989), con setenta años de militancia ininterrumpida en el PNV, fue el vicelehendakari del Gobierno de Euzkadi y consejero de Justicia y Cultura, además de portavoz. Asumió importantísimas responsabilidades en un contexto crítico como era la Guerra Civil. Además, a la muerte de José Antonio de Aguirre en el exilio, juró como lehendakari, aunque nunca ejerció como tal en tierra vasca.
De familia euskaldun y acomodada, el padre de Leizaola falleció de tifus en 1902, y un jovencísimo Jesús María estuvo a punto de morir por la misma causa. Fue “un alumno ejemplar y culto” y un lector ávido que cursó estudios de Derecho. En 1915 se incorporó ya como letrado a la Diputación de Gipuzkoa y, en 1919, coincidiendo con su traslado a Bilbao, se afilió al PNV, entonces llamado temporalmente “Comunión Nacionalista Vasca”.
Políticamente, era un convencido creyente y seguidor del lema 'Jaungoikoa eta lege zaharra' (en lengua vasca estándar), aunque con sensibilidad social (“beti kezkatu izan naute langileen arazoak”) y militancia en una de las ramas de la actual ELA, conocida por las siglas SEV. Empezó a tener protagonismo en actos públicos y, así, fue arrestado en 1922 por encabezar una manifestación en favor de una Universidad vasca delante del rey Alfonso XIII. Durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera, mantuvo una cierta actividad vasquista, no tanto política pero sí cultural.
Antes de la II República, mantuvo duros enfrentamientos con ANV, escindida del PNV, y propugnó un acercamiento al carlismo. En 1931, fue elegido diputado en las Cortes Generales, con un programa a favor de un estatuto para Euzkadi y muy crítico con las propuestas constitucionales de la mayoría de izquierdas sobre religión y derechos sociales, siempre siguiendo la doctrina católica. Se opuso, por ejemplo, a la secularización de los cementerios, al divorcio o a la normativa sobre congregaciones religiosas. Sí impulso un estatus para el euskera de equiparación con el castellano.
Tras ser reelegido en 1933, dimitió en 1934, alegando que no había ambiente propicio para lograr la autonomía vasca. Antes, sí defendió que Álava tendría que estar dentro de ese proyecto político, del que ya se había caído Navarra. Antes del inicio de la Guerra Civil y de la creación del Gobierno de Euzkadi, el 14 de julio de 1936 asistió en Madrid al funeral del derechista José Calvo Sotelo. Este asesinato fue la chispa previa a la sublevación, iniciada solamente unos días después.
El golpe de Estado le sorprendió en Donostia. Allí intentó mediar para que no se produjesen excesos contra los rebeldes por parte de las fuerzas gubernamentales, que temporalmente habían sofocado la revuelta. El periódico de Vitoria 'Pensamiento Alavés' publicó falsamente su asesinato a manos de los “rojos” en su edición del 17 de agosto de 1936.
Tras la conquista de Donostia, en septiembre, pasó a Bilbao. Ya en octubre, fue el secretario del acto de jura de Aguirre como lehendakari, y fue nombrado 'número dos' de aquella coalición del PNV, su partido, con el PSOE, ANV, el PCE y las republicanas IR y UR. Bajo su liderazgo se creó el Tribunal Popular de Euzkadi, a cuyo frente estuvo José Espinosa, el Consejo Vasco de la Cultura, las Escuelas de Euzkadi, la Universidad Vasca (con una primera facultad de Medicina en Bilbao y un proyecto Laboral que nunca cristalizó), la Comisión Jurídica Asesora o incluso el Diario Oficial del País Vasco. También le correspondió el control de las prisiones —el 4 de enero de 1937 se produjeron graves ejecuciones extrajudiciales en centros de Bilbao responsabilidad del Ejecutivo de Euzkadi— y la salvaguarda del patrimonio.
Leizaola fue uno de los dirigentes del PNV que negoció con la Italia de Benito Mussolini, que prestó una ayuda decisiva a los sublevados en la conquista de Euzkadi, la rendición de los batallones vascos. Asimismo, según una investigación publicada en 2017 por este periódico de los expertos Guillermo Tabernilla y Pedro J. Oiarzabal, Leizaola estuvo dado de alta como colaborador del espionaje británico, entonces conocido como SOE. Esa colaboración se inició hacia 1942, al tiempo que Aguirre, en Estados Unidos, trababa relación con la OSS, la antecesora de la CIA, y con el FBI. El PNV, en definitiva, buscaba sumarse al esfuerzo de los aliados contra nazis y fascistas en la confianza de que su derrota en la II Guerra Mundial implicaría también el final del franquismo.
Todos estos hechos se produjeron ya en el exilio. Leizaola acumuló más de cuatro décadas en Francia, no sin tensiones con el PNV interior. A la muerte de Aguirre, juró como lehendakari ante su tumba en San Juan de Luz. Era el 28 de marzo de 1960. Recuperó la tradición de enviar un mensaje de Gabon cada Navidad, aunque la influencia del Gobierno en el exilio era cada vez menor conforme pasaban las décadas tras la pérdida del territorio.
En octubre de 1979 pidió un voto a favor del nuevo Estatuto vasco y, en diciembre, regresó entre multitudes con un recibimiento en el aeropuerto de Sondika y un homenaje en San Mamés. Ante el árbol de Gernika, renunció a la legitimidad de 1936 y acató el mando supremo del órgano preautonómico recién creado, el Consejo General Vasco. En las primeras elecciones autonómicas, fue cabeza de lista del PNV por Bizkaia y, a los 83 años, le correspondió pronunciar el primer discurso de la historia del nuevo Parlamento Vasco por ser el electo de mayor edad. Su última iniciativa política fue para pedir el traslado del 'Guernica' de Pablo Picasso. Sus últimos años, bajo el título honorífico de “lehendakari zaharra”, fueron un continuo de homenajes y de escritura. Falleció en 1989 y se decretaron tres días de luto nacional.
Sobre este blog
Este espacio recoge las biografías de los pioneros que, en plena Guerra Civil, conformaron el primer Gobierno vasco. Está basado en el libro 'El nacimiento de un Gobierno a través de sus protagonistas. El Gobierno provisional vasco (1936-1937)', coordinado por Mikel Urquijo.
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